Coahuila
Por
Javier Flores
Publicado el sábado, 19 de marzo del 2011 a las 15:00
Ramos Arizpe, Coah.- Fueron nueve años de búsqueda incansable por procrear. Luego de muchos estudios y la alternativa de adoptar un hijo, la inseminación fue el camino que trajo como bendición no uno, sino un regalo de trillizos a la pareja integrada por Laura Fernández y Hermenegildo García.
Alumnos de la Secundaria Técnica Ramos Arizpe, y después de 14 años, Jaime Guadalupe, José Gerardo y Laura María, representan la esperanza y la fe de Laura Fernández, quien cinco años después recibió un regalo más, su cuarto hijo, Miguel, quien actualmente tiene 10 años.
“Llegó un momento en que mi esposo y yo decidimos aceptar en Dios nuestra condición de no poder procrear, evaluamos la posibilidad de adoptar un hijo, pero mi última intención fue acudir con un especialista que me recomendaron para la inseminación artificial”, dijo.
Laura Fernández recordó como si fuera ayer aquel momento en el que se practicó el proceso de reproducción asistida… “me dijeron que quizás podría quedar embarazada en la primera sesión, pero no era seguro 100 por ciento”.
Un mes después, los resultados dieron positivo y para Laura y su esposo, su mundo se transformó.
Aunque le dijeron que la posibilidad de un embarazo múltiple era altamente probable, en el primer estudio de ecosonografía le informaron que guardaba en su vientre dos nuevas vidas. Fue hasta después que le confirmaron que eran tres pequeñitos.
Fue en el sexto mes cuando uno de los fetos se desprendió de la placenta y Laura ingresó de emergencia al hospital, con la disyuntiva de perder a uno de sus hijos y asegurar la existencia de los otros dos.
La misma mañana en la que se internó a Laura, su condición se agravó peligrosamente y no hubo otra alternativa que practicar la cesárea y poner la vida de sus pequeños en las manos de Dios.
Los tres pequeñitos pesaron en promedio de un kilo a 800 gramos y pasaron directamente a terapia intensiva. En este lapso, José Gerardo fue quien se vio más grave en terapia intensiva y pasó tres meses internado, después del alumbramiento.
“El primero que llegó a la casa, después de un mes, fue Jaime, llegó muy inquieto. Quince días después nos entregaron a Laura, y los dos bebés seguían muy inquietos. Cuando finalmente salió del hospital José y estuvieron juntos los tres todo se tranquilizó, como si no tuvieran bebés”, recodó con gran alegría su mamá.
Después de 14 años de esa bendición, como lo nombra la señora Laura, y con un cuarto hijo que concretó la felicidad de la familia García Fernández, para Laura la fe siempre fue su mejor aliada, la cual se conjugó con el amor de su esposo, quien actualmente es la guía y la fuerza de sus cuatro hijos.
Más sobre esta sección Más en Coahuila
Hace 9 horas
Hace 21 horas
Hace 21 horas
Hace 1 dia
Hace 2 dias
Hace 2 dias
Hace 2 dias
Hace 2 dias
Hace 2 dias
Hace 2 dias