Seguridad
Por
Luis Lemini
Publicado el domingo, 21 de diciembre del 2008 a las 16:00
Saltillo, Coah.- Parece agitado, como si acabara de terminar un arduo enfrentamiento, pero Tomás González Pérez lo atribuye a su carácter extrovertido, mismo que le ha servido para involucrarse en muchas actividades sin descuidar su pasión por los deportes y por el hambre de triunfo que lo mueve.
Se dice uno de los principales causantes de los innumerables triunfos del equipo de futbol soccer Manchester en el Centro de Readaptación Social para varones, en donde juega una pieza clave en la cancha en la posición de portero.
Durante los últimos tres años este deporte ha sido su único motivo de concentración, por lo que en cada ocasión busca un pretexto para perfeccionar su técnica en las canchas, y se dice orgullosamente miembro necesario para el equipo.
“Lo más importante es estar concentrado en el balón y adivinar los movimientos de los demás. Uno debe saber saltar para donde sea y ser muy ágil para correr hacia donde uno ni se imagina con tal de detener el balón y defender la dignidad de uno mismo y de los compañeros como miembros del equipo”.
Pero para Tomás la regla de oro es el respeto entre los compañeros y la suficiente inteligencia como para aceptar una derrota sin que por ello se generen conflictos con los compañeros del centro, “hay mucha gente que no entiende que el futbol es para divertirse y es sólo un juego más, y por eso luego se andan peleando hasta con los que nada tienen que ver en el juego”.
Saber ganar y saber perder ha sido uno de sus mayores aprendizajes, tal como lo aceptó en 2005, cuando fue sentenciado a cumplir 3 años con nueve meses en prisión luego de encontrarse responsable en el robo de una pala en la empresa inmobiliaria donde trabajaba.
“No me pareció justo que me trajeran casi 4 años por un robo tan simple, pero acepté que los errores hay que pagarlos y no me queda de otra más que echarle ganas”, dice optimista, pues su tiempo en ese lugar quedará cumplido en verano del próximo año.
Aunque durante 10 años se dedicó a la albañilería, comenta que durante el mismo tiempo estuvo entrenando el deporte de la lucha libre y, aunque nunca ha podido competir profesionalmente, dice que sus años de experiencia lo convierten en un competidor de buena categoría.
“Aquí en el Cereso me he dedicado más al futbol, pero de vez en cuando me doy una escapada al gimnasio, nomás para que no se me olvide que también debo estar en forma para cuando quiera regresar a las luchas”, dice el que buscará en el futuro convertirse en un luchador profesional.
No quiere perder la oportunidad para mostrar los trofeos a los que ha sido merecedor como futbolista, por lo que se dirige hacia la biblioteca, donde se encuentran los más de 50 trofeos que los equipos de futbol del centro penitenciario han ganado en las últimas dos décadas.
En un suspiro, Tomás encuentra su más reciente trofeo como campeones, otorgado en septiembre pasado y representando un orgullo por haber sido invicto en una serie de 3 partidos en donde nadie pudo anotarle un gol.
A sus 30 años parece haber tenido varios triunfos profesionales si se hablara de deportes, aunque hace una pausa para recordar que no todo ha sido éxito para él, debido a que desde que ingresó al penal no ha vuelto a saber de su hija Sandra, quien en la primavera próxima deberá cumplir 16 años.
“Estaba muy chico cuando me casé y aunque sí veía a mi hija, ya tiene mucho rato que no la miro ni sé nada de ella. El futbol sigue siendo mi pasión, pero nada se compara con el cariño que un hijo te puede dar, y el fracaso que uno tiene por no saberlos cuidar”, comenta.
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