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Su meta: Construir un templo espiritual

  Por Aeropuerto

Publicado el lunes, 30 de marzo del 2015 a las 15:00


Rectoría de Nuestra Señora del Carmen no cuenta con ventanas y tiene un pedazo de tela como puerta...

Piedras Negras, Coah.- Apenas el 10 de febrero llegó el padre Iván Colunga López a la rectoría de Nuestra Señora del Carmen, un templo construido con pedazos de madera, techo de lámina, una parte de piso sin cemento, sin ventanas y un pedazo de tela como puerta y en ese momento se trazó dos metas muy importantes: Construir el templo material y sobre todo el espiritual, porque sabe que la gente está muy necesitada de Dios.

La rectoría de Nuestra Señora del Carmen, ubicada en las calles Olmo y Framboyán del fraccionamiento Año 2000, tiene 8 mil 400 familias para atender; aproximadamente el 30 por ciento de la población de Piedras Negras, según comenta el padre Iván que a cada momento de la entrevista reitera sus metas:

Construir las dos iglesias, la material para que la gente tenga un lugar cómodo para tener un encuentro con Dios y la espiritual, porque la gente está muy necesitada de Dios.

“Mi preocupación no sólo es lo material, que nos ayuden a construir una iglesia, terminarla y ya; lo más importante es que la gente sepa que ellos son iglesia, que se congreguen, que conozcan a Dios, que el templo sea un instrumento, un lugar de encuentro con Dios y con los demás”.

El padre Iván ha aprovechado todos los medios modernos para dar a conocer la palabra de Dios, palabra de salvación es uno de esos medios en el que diariamente da a conocer el Evangelio, pero no se conforma con eso, sino que ocupa parte de su día para ir al encuentro de la gente.

“No hay esa estructura física y no viene la gente, para ellos no hay una iglesia en forma, hay unos techos, un lugar muy caliente en tiempo de calor y muy helado en tiempo de frío, que no tiene nada de comodidades, por esto entre semana e incluso en sábado voy por las casas, visito diariamente dos o tres manzanas, bendigo las viviendas, los saludo, me presento, me pongo a sus órdenes, les digo que hay un sacerdote que está para servirles y hago misa en los barrios”.

El padre Iván sabe que la mayoría de las personas tienen que trabajar y que para poder llevar el sustento a sus casas y en muchos casos trabajan las madres y los padres y los niños se quedan en casa solos y para este problema ya tiene una solución para la cual necesita un gran apoyo.

“Estamos en proyecto, Dios quiera y se logre. Necesito una vivienda para poner una Casa Omnia, cuya labor es muy conocida por la gente de Piedras Negras, ya que apoya a muchos niños que precisamente porque sus papás trabajan no tienen atención porque se quedan solos. En una Casa Omnia se les podría atender mientras sus padres están trabajando y ahí encontrarían un grupo de personas que les apoyen con sus tareas, convivan con ellos, les den a conocer la doctrina de la iglesia y les inculquen valores morales”.

Los ojos del padre Iván ven al horizonte y con una gran seguridad dice: “La próxima Casa Omnia va a ser en este lugar; nomás que necesitamos una casa, por eso hago una invitación a la gente que pueda prestar o donar una vivienda, hay muchas desocupadas; eso para mí es una meta a corto plazo, a largo plazo la construcción de la iglesia material y la meta inmediata es construir la iglesia espiritual, que la gente se acerque y tengan a Dios en sus vidas, eso es lo más importante”.

En poco tiempo, el padre Iván ha dado a conocer a la comunidad su deseo de apoyar a la comunidad que el obispo Alonso Garza Treviño puso en sus manos.

En mes y medio logró construir una oficina, la Capilla del Santísimo, la sacristía, servicios sanitarios y logró tener un equipo de sonido.

Para lograrlo obtuvo algunos donativos y hace actividades fijas para apoyarse en las necesidades materiales.

Cada sábado en el patio de tierra de la iglesia hay loterías de electrodomésticos, despensa y monetarias y los domingos a la hora de las misas hay venta de platillos, a veces de pollo, otras tamales y champurrado y para continuar su proyecto tienen en puerta una gran lotería y un baile popular, además de buscar bienhechores mensuales que apoyen con 100 pesos al mes.

“Sabemos que nos falta mucho, pero esto nos permitirá terminar la cimentación del templo material”, comentó.

El padre Iván Colunga fija su mirada en un gran montón de tierra.

Se cambia sus tenis limpios por unos llenos de tierra y pintura porque hay que trabajar. “Cuando llegue le dije a la gente, yo no les prometo, yo vengo a trabajar, porque en un año quiero hacer cosas grandes con ayuda de Dios, yo sólo soy un instrumento y pido a nombre de Dios y la iglesia y sé que poco a poco me van a apoyar. Ellos van viendo que va en serio y unos poquitos se han acercado a decir ¡Padre en qué le ayudo!; ahora voy por la gente que no se ha enterado, que no se ha acercado a la iglesia; voy por ellos”.

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