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| Foto: Saraperos de Saltillo

Deportes

Talento de jugadores de Saraperos no es sólo producto del entrenamiento, también es un don de Dios

  Por Ernesto Acosta

Publicado el jueves, 16 de abril del 2026 a las 10:51


Equipos de la LMB asisten a misa para ofrecer a Dios esta temporada de béisbol

Saltillo, Coah.- Para la Iglesia Católica, el hecho de que los equipos de Saraperos de Saltillo y Acereros de Monclova, hayan asistido a misa para ofrecer a Dios esta temporada de béisbol no es sólo una tradición social, sino un acto cargado de simbolismo teológico y antropológico,

La Consagración de la Actividad Humana es la perspectiva de la Teología del Trabajo según el Concilio Vaticano II y toda actividad humana legítima puede ser santificada, por lo que, al asistir a misa, los jugadores reconocen que sus talentos físicos no son solo producto del entrenamiento, sino dones de Dios.

De acuerdo con la Diócesis de Saltillo, un Fundamento Bíblico es “Ya sea que coman o beban, o hagan cualquier otra cosa, háganlo todo para la gloria de Dios” (1 Corintios 10,31). El deporte se convierte así en una forma de dar gloria al Creador a través de la excelencia del cuerpo y el espíritu.

En la Dimensión Comunitaria (Communio) el concepto de “equipo” encuentra un eco profundo en la noción bíblica del Cuerpo de Cristo. La misa es, por definición, una asamblea (ecclesia).

Al participar juntos en la Eucaristía, los jugadores refuerzan la unidad necesaria para la competencia, buscan que el “espíritu de equipo” trascienda lo estratégico y se convierta en una fraternidad espiritual, donde el éxito del grupo es más importante que el orgullo individual (Filipenses 2, 3-4).

También se ejerce Petición de Protección y Prudencia. El béisbol, como la vida, está sujeto a la fragilidad: lesiones, derrotas o crisis personales y la misa actúa como un rito de invocación de la Divina Providencia.

Con respecto a la Virtud de la Fortaleza, no se pide necesariamente la victoria (que sería una visión mágica de la fe), sino la gracia para enfrentar los desafíos con integridad. Se busca la “gracia de estado” para cumplir con su deber como atletas de manera ética y resiliente.

El deporte es un “preámbulo de la fe” que disciplina el alma a través del cuerpo, y la Santa Misa es el sello que pone esa disciplina al servicio de un propósito superior, refiere el comunicado.

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