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Publicado el domingo, 27 de marzo del 2011 a las 15:00
Piedras Negras, Coah.- Una hoja blanca de papel recortada y sobre ésta, a simulación de un retrato, la copia fotostática de una fotografía publicada días atrás en este periódico. Debajo del rostro sonriente, una bellota pegada con un poco de creatividad y a un lado, escrito a puño, un mensaje de agradecimiento:
“Soy Pepe y estoy muy AGRADECIDO con su ayuda, Dios le llene de bendiciones como a mí; Dios me dice: No te desampararé, ni te dejaré, Hebreos 13:5”.
La frase del recorte que pende de un clavo en la pared del modesto hogar es breve, conjuga el sentir de un joven que sin esperarlo hoy ve construido un sueño compartido. Así lo expresa a personas solidarias que además de apoyo material, le llevaron palabras de aliento y oración.
Es el octavo día desde que el empresario Víctor Guadarrama Jasso y un grupo de personas detrás de él, se comprometieron con el proyecto “Tejiendo vidas con esperanza”, que impulsa el GAC para materializar la construcción de una recámara que será de utilidad en la recuperación de Pepe, sobreviviente de un tumor cerebral.
“Lo que un solo corazón no puede lograr, cien corazones con esperanza lo han logrado”, el número de corazones indican a las personas que se sumaron al proyecto y conforme llega más apoyo aumenta los bienhechores. Afuera un trabajador, lidia con el ruidoso serrucho eléctrico que usa para afinar los últimos cortes de lo que será el techo de lámina, colocado sobre cielo falso que le da un toque de confort al nuevo dormitorio, Elizabeth Villaseñor, madre de “Pepe” no sale del asombro.
¿Ahí vienes cositita?, dice con voz melosa la madre al mayor de sus hijos, cuando la puerta del cuarto contiguo a la entrada principal de la casa, se abre y ve salir la cansada figura del joven. Su caminar es lento, en su última visita al doctor en la clínica 25 de Monterrey le dijeron que su situación es difícil.
“Esta semana estuvo vomitando mucho, no podía ni pasar el agua, lo revisa un endocrinólogo, un neurólogo y el encargado de la clínica del dolor, así le llaman en el seguro; dicen que tiene los pulmones, intestinos y riñones inflamados”.
El martes 22 de marzo, la oncóloga Karla Kancheff lo visitó en su domicilio, le recetó un medicamento para cortar el vómito. “Gracias a Dios funcionó, ya no quiero que se lo lleven al Seguro porque luego lo canalizan y ya tiene las venas tan delgadas que no se las encuentran”.
Por su enfermedad algunas veces Pepe pasa dormido una semana o dos, y es alimentado por sonda. “Es cuando batallo más con los pañales porque no reacciona”, explica Elizabeth.
Cuando integrantes del Grupo de apoyo a personas con cáncer le preguntaron a Elizabeth cuál era la necesidad más urgente que los aquejaba atinó a responder: Una despensa.
Después del domingo seis de marzo que la historia de Pepe se dio a conocer en Radio Zócalo, en las páginas de este rotativo y en otros medios de comunicación, las despensas se han multiplicado.
La madre hace el recuento de la lista de apoyos recibidos que agrega en una libreta que conserva como un valioso diario personal.
El lunes siete de marzo, a la puerta de su casa llegó un señor que omitió su nombre, con un donativo; horas más tarde de Programas Sociales del estado le llevaron un colchón individual idóneo para una cama de hospital que recibió de personas benefactoras de Eagle Pass.
Las ayudas se multiplicaron con la visita de fieles de la Iglesia Metodista. El jueves 10 un grupo de hermanos de la iglesia cristiana le llevaron oración.
Sábanas, un colchón king size, un televisor, un baño portátil y un andador enviado por el Dif, se suman a otros apoyos no eran esperados, incluido un Wii y algunos videojuegos.
Un sueño compartido
Con jornadas extendidas, tres empleados trabajan en los acabados de la habitación construida en la parte trasera de la pequeña casa de Infonavit; la meta es terminarla en un lapso de 10 días y faltan dos.
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