ESTÁ CLARO que esta temporada de calor hemos tenidos menos días con temperaturas elevadas, en comparación al año pasado en que prácticamente vivimos dos canículas seguidas.
CLARO ESTÁ también que las máximas no han superado los 42 grados centígrados cuando en otros tiempos, incluyendo el 2004, varias de ellas se dieron en un rango de hasta los 46 grados.
PERO EL HECHO de que ahora no esté tan caliente por así decirlo haciendo las comparaciones anteriores, no implica que debamos tomar las precauciones debidas para evitar problemas de deshidratación, golpes de calor y otras complicaciones que genera el calor.
Y ES QUE está comprobado que en estos días, los llamados golpes de calor y casos de deshidratación aunque afortunadamente no graves, van al alza.
LAS PRINCIPALES víctimas son personas que trabajan a la intemperie por tiempos prolongados como los albañiles y otras a quienes por cierto se les deberían dar oportunidades de descansos escalonados para resguardarse del sol, aunque el tiempo de protección tengan que cubrirlo en la jornada.
A LA CANÍCULA todavía le cuelga, como luego se dice, y aunque puede ser más “cortita” como señalan algunos, de aquí a que terminen las temperaturas podrían ser cada vez más elevadas; y en lo que se refiere a lluvias olvídese, porque al parecer no volverán a aparecer sino hasta allá por principios de septiembre.
EN OTRAS palabras, en un mes más…
LO DIJIMOS en alguna ocasión y lo repetimos ahora: No pocos restaurantes y no precisamente de los más ostentosos, podrían irse a la quiebra a corto plazo.
Y ES QUE están aplicando precios muy superiores incluso a los que ofrecen mayor comodidad y confort.
AL AMPARO de que todos los productos alimenticios han aumentado de precio, se están yendo hasta la pared de enfrente con sus precios, de tal forma que en cualquier fondita de mediana fama, le cobran evidentemente más de lo que en justicia corresponde.
EJEMPLO: Simples tacos de costilla —y puede constatarlo— a 50 pesos cada uno; un refresco en 50 pesos y pare de contar.
DONDE SE aplican más duro que una avispa enojada, nos cuentan, es en lo que se refiere a bebidas que contienen alcohol como, por ejemplo, ¿qué le parecería que le cobren 150 pesos por una cerveza con un chorro de Clamato? En los restaurantes de prestigio el precio es de cien pesos o poco menos.
CLARO ESTÁ que difícilmente el cliente que va por primera vez pueda regresar y más cuando se da cuenta que un guacamole hecho de la mitad de aguacate le cuesta 200 pesos.
También nos dicen.
Y NO ES QUE uno sea fijado, señalan algunos clientes, lo que sucede es que es un abuso en esas fondas disfrazadas de restaurantes “medianos”…
LA VERDAD es que sale mucho más económico ir a un restaurante de caché, como luego se dice, más limpio, de mejor calidad, más rico y mejor atención…
NO, PUES ai’ se las dejamos para los que puedan darse el lujo, en los “medianos” y en los de “caché”…
EN FIN, hoy cumple años el buen amigo Francisco “Pancho” Cárdenas y Riojas y allá en su rincón domiciliario que es toda una tradición tendrá una buena pachanga que le organizan sus amigos, entre los que por cierto ofrecen llevar algo y luego no llevan nada.
TOTAL que por ahí andarán sus hijos, además los profes Ché Sierra, Beto Múzquiz, Fernando Gómez, Walter Márquez, el fortachón de Varela “Panchín” —a ver si llega con frijoles con cueritos de puerco— y uno que otro arrimado más…
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