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Testimonio sobre el sida: ‘Me inyectaba y por eso me contagié

  Por Zócalo

Publicado el domingo, 3 de agosto del 2008 a las 17:58


Ángel vive el drama de portar la enfermedad y de contagiar a su esposa

Saltillo, Coah.- Desde hace tres años fue diagnosticado VIH positivo luego de una recaída, por la que fue a dar a al hospital de Ramos Arizpe, ahora, Ángel trata de llevar su vida con normalidad, junto a su esposa que a sus 21 años, también fue contagiada.

Durante su infancia, la convivencia con su familia y su forma de subsistir, era como la de cualquier niño de su clase social, sin excesos, pero con ganas de sobresalir, hasta que al terminar la secundaria, comenzó a relacionarse con personas que no le darían el mejor ejemplo.

“Yo vivía, pues, como todos, con todo los que tienen un hijo. Pues no muy bien vestido, pero sí me daban de comer, y todo, techo. Papá tiene una camioneta y un carro, y a mí el carro me lo prestaba, o sea que estaba muy bien, sólo que yo agarré otro rumbo con malas compañías, me empecé a juntar con ‘racilla’ del barrio que también eran locos”, dijo.

Miembro de una familia de seis hermanos, los primeros 14 años de su vida se reducían a su familia y la escuela, no tenía muchos amigos y no acostumbraba salir con frecuencia, “la llevaba bien, nomás salí de la secundaria y pues, conocí raza, me fui por otro camino”.

“Fumábamos mariguana y nos inyectábamos, bueno, yo me inyectaba y por eso me contagié. Nomás así, un día entre semana que se estaban inyectando, me dieron ganas a mí también, y de ahí empecé todos los días, sábado y domingo”, mencionó.

Y así fue durante unos cuatro meses continuos, en los que llegó a pesar hasta 40 kilogramos, cuando tuvo una recaída que lo llevó a un hospital de Ramos Arizpe, donde fue diagnosticado con el VIH, y pese a que no comprendía del todo en qué consistía, lo tomó con serenidad.

“Bueno, a mí el primer día que me dio, ni lloré ni nada, pues fue lo que me saqué, por andar… verdad”, señaló.

En la habitación de aquel nosocomio, Ángel confesó a su novia de varios años, con quien aún no tenía intimidad, el mal que le fue diagnosticado.

“Cuando era niño, quería todo, tener mi casa, familia, casarme. Ahora estoy casado y tengo una pareja, y no estaba contagiada, pero ya la contagié.”, indicó.

Ella fue la primera en saberlo, pero debido a su desconocimiento en el tema, cuando lo dan de alta, deciden comenzar a vivir juntos.

“Ya teníamos mucho de novios, y le dije, si quieres buscar otro, no hay pedo, le voy a echar ganas. Pero ella dijo, yo sí te quiero y nomás salí del Seguro nos juntamos, como no sabíamos mucho de eso, pues sin protección y sin nada, la contagié”.

“Ya voy para tres años de contagiado, pero sí me arrepiento. Nomás duré unos cuatro meses inyectándome y con esos cuatro meses tuve. El día que le dijeron, ella sí lloró, es que está más morrilla, tiene 21 años, yo ya tengo 26 y por eso. Como quiera sale adelante.”, dijo llevando su mirada hacia el suelo.

A raíz de este hecho, la relación con sus familiares se desligó aún más de lo que ya estaba.

Desde hace un año, Ángel trabaja como operario en una fábrica de la entidad, donde aún desconocen que tiene este mal, por temor a ser discriminado, pero sigue su vida con normalidad sin dejar por un lado el esparcimiento con la mujer a la que dijo amar.

“Yo trabajo y casi no estoy en mi casa, mi esposa sí. Yo soy operario y tengo trabajando, bueno desde que salí de la secundaria tengo jalando, y con lo que saco con eso vivimos, ya tengo un año ahí jalando, pero ahí no saben nada. De mi trabajo pagamos la renta, la luz, salimos a cotorrear, o sea no nos arranamos”, explicó.

Reiteró lo importante que ha sido el mantener sus actividades sociales, uno de los grandes factores que aunque no con los excesos de antes, no ha cambiado.

“Yo sigo igual, yo me salgo a la calle a cotorrearla y ya ve que eso nunca se deja, pues me echo mis cheves, me aviento mis caguamas, no cada 8 días, pero sí una vez por mes, y sí me pongo pedo. Sí les he dicho aquí, gracias a Dios no fumo, pero sí tomo. Yo vivo la vida como si no tuviera nada. Desde que salí del Seguro ya nunca me he puesto mal”, externó.

“Tengo otro hermano, él no está acá, pero él sí es malandro, está todo rayado, fuma mariguana, la piedra… nomás yo y él salimos así, los demás no. Espero que esté bien, es que se siente bien gacho, bueno, es que yo quisiera tener familia, pero pues no se puede, ni pedo, verdad”, indicó.

Casos acumulados de sida a nivel nacional

» Hasta el 30 de junio del 2008

Edad Mujeres Hombres
0-14 1,353 1,581
15-44 15,966 78,666
45-más 3,791 19,328

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