Pero qué ganas, qué afán, de quienes nos gobiernan, de poner al país, y a todos sus graves problemas, en pausa, para que todo, absolutamente todo se reduzca a política partidista.
Pero qué irresponsabilidad eso de que secretarios y subsecretarios dejen de lado todo aquello que requiere atención inmediata y se dediquen en cuerpo y alma a hacer campaña anticipada.
Qué falta de respeto a la ciudadanía, a ese pueblo bueno y sabio, cuyos intereses dicen defender, es el hecho de que el quehacer público se haya reducido a apuntalar tal o cual proyecto político, mientras la inseguridad, la pobreza, la
desigualdad siguen ahí, creciendo, golpeando la vida de cada vez más mexicanos.
Qué lamentable que, desde hace ya meses, y los que faltan, los que nos gobiernan decidieran poner en pausa al país para ponderar sus propios intereses, y que lo hagan con total descaro, violando flagrantemente la ley.
Sí, vivimos una época oscura, de tiempo perdido, en el que la realidad se estrella de frente con la miopía y cortoplacismo de quienes nos gobiernan. Y eso, más allá de las filias o fobias personales, es una gran tragedia que todos, en mayor o menor medida, habremos de pagar, más temprano que tarde.
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