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Agencias
Publicado el miércoles, 23 de marzo del 2016 a las 00:10
Bruselas, Bélgica.- Una pareja que se disponía a viajar a Colombia desde el aeropuerto de Bruselas describió el momento de los ataques terroristas como el ‘apocalipsis’.
Elouan Preaud y su esposa Angelina Centeno desayunaban plácidamente en un restaurante de comida rápida en la terminal aérea de la capital belga cuando las bombas estallaron.
“Todo estaba bien y luego fue el apocalipsis. Se hizo un silencio por largo tiempo –no había soldados ni policías-. Los habíamos visto pocos minutos antes pero durante el tiempo del apocalipsis, nada”, narró Preaud al diario The New York Times.
El matrimonio contó que justo platicaban sobre la detención de Salah Abdeslam, considerado el autor intelectual de los atentados terroristas de noviembre en París, cuando escucharon los estallidos.
“Alguien gritó: ‘¡Couchez vous, couchez vous!’ (‘agáchense’)”, afirmó Preaud.
Preaud detalló que todos se tiraron al suelo y él se encargó de proteger a su mujer, que está embarazada, de un aparato de aire acondicionado que resultó dañado en la explosión y que colgaba muy cerca de ellos.
“Un escenario de guerra”
“Había sangre por todas partes, gente herida, maletas por todas partes”, cuenta Zach Mouzoun, un pasajero que llegó al aeropuerto internacional de Bruselas en un vuelo procedente de Ginebra unos 10 minutos antes de que se produjera la primera detonación.
Según detalló, la segunda explosión en el aeropuerto de Bruselas derribó trozos del techo y rompió tuberías, mezclando el agua con la sangre de las víctimas. “Estábamos caminando por entre los escombros. Era un escenario de guerra”, aseguró.
Cerca de la entrada de la estación de metro de Maalbeek, cerca de la sede de la Unión Europea, los equipos de emergencias levantaron un hospital de campaña en un pub local. Pasajeros conmocionados salían de las bocas del metro mientras la policía intentaba establecer un perímetro de seguridad.
Víctimas en charcos de sangre y cuerpos mutilados son algunas de las escenas dantescas que se vivieron tras los atentados de este martes en el aeropuerto y el metro de Bruselas, una ciudad sumida en el pánico y el horror.
“Un hombre gritó unas palabras en árabe y escuché una gran explosión”, contó a la AFP Alphonse Lyoura, que trabaja en la seguridad del equipaje de los vuelos hacia África y se encontraba cerca de lugar del primer estallido.
“Era el pánico general. Me escondí y esperé cinco, seis minutos. Algunas personas vinieron a pedirme ayuda”, agregó, con las manos aún ensangrentadas.
“Ayudé al menos a siete heridos. Retiraron cinco cuerpos que ya no se movían”, continuó, explicando que “muchos perdieron las piernas”.
“Veía gente en el suelo con sangre que ya no se movía. No estoy bien psicológicamente. Es el horror, Bélgica no merece esto”, dijo sin poder contener el llanto.
Valérien, otra testigo, afirmó haber visto “heridos por todos lados”. “Vi una madre que no tenía heridas pero su hijo estaba herido”, afirmó.
“Todo el mundo huía, todo el mundo buscaba un lugar para esconderse. Era el descontrol total”, señaló de su lado Michel Mpoy, de 65 años y que fue el aeropuerto a buscar a un amigo que llegaba de Kinshasa (República Democrática del Congo).
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