Arte

Publicado el martes, 14 de febrero del 2023 a las 12:06
Ciudad de México.- El totonaco Fernando Pérez y sus compañeros, quienes a diario realizan la ceremonia ritual de los Voladores de Papantla al exterior del Museo Nacional de Antropología de México, están poco a poco superando los daños que a ellos les causó la pandemia del Covid-19.
Pérez ha realizado el ancestral rito frente al espacio cultural por 27 años, interrumpido sólo por las restricciones pandémicas durante un lapso de 15 meses.
“De aquí nos fuimos un año y medio desde que comenzó la pandemia. Desde el 18 de marzo del 2020 hasta junio del año siguiente”, explica el hombre de 51 años.
En ese tiempo, detalla, sus otros 10 compañeros, que realizaban el rito entre 15 y 20 veces por día antes de la contingencia sanitaria, vivieron del campo.
“Nos ayudamos en el rancho con familiares y amigos con la siembra de maíz, naranja, plátano, frijol. Íbamos sobreviviendo con eso. Ahora vamos poco a poco mejorando”, agrega.
Pérez recuerda con pesar las muertes por complicaciones derivadas del contagio del coronavirus de compañeros voladores y de familiares de éstos, la mayoría personas de 70 años o más.
“Murió uno de nosotros que venía, pero ya vamos superando la situación y ayudando a las familias más afectadas. Nosotros siempre nos apoyamos, si moría un familiar de nosotros, nos apoyábamos con dinero. Poco o mucho, ayudamos al otro compañero”, dice.
El papanteco explica que tras finalizar el confinamiento, el grupo de voladores va recuperando sus niveles de trabajo e ingresos prepandemia, aunque aún no en su totalidad.
“Con la pandemia ha bajado mucho el turismo, ya no es como era antes, que entraba bastante gente. Estuvimos un año casi sin gente, con pocos, poquititos, pero se va solucionando. Hay más turismo.
“Uno mismo se da cuenta de que pasó la pandemia por la gente que viene, que ya muchos ni traen cubrebocas, y ya ves que va mejorando poco a poco”.
Inscrita desde el 2009 en la Lista de Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO, la ceremonia de los Voladores de Papantla tiene una antigüedad de más de 2 mil 500 años.
El rito es una danza asociada con la fertilidad y el respeto de la naturaleza que realizan de manera destacada el pueblo totonaca de Papantla, Veracruz.
El acto consiste en la subida de cuatro “voladores” por un mástil de entre 18 y 40 metros de alto. Un quinto hombre, el caporal, permanece sentado en la plataforma que corona el madero.
El caporal toca con flauta y tambor. Tras las melodías de invocación, los danzantes se lanzan al vacío desde la plataforma, atados por cuerdas y giran imitando el vuelo de los pájaros. Las cuerdas se van desenrollando hasta llegar al suelo de forma paulatina.
Pérez, quien se reconoce como un embajador de la cultura papanteca al interpretar diariamente la ceremonia de los voladores, sabe que la presencia de voladores en sitios emblemáticos de México ayuda a que prevalezcan las tradiciones y se reafirmen la identidad y la multietnicidad nacional.
A tono con ello, en lengua totonaca comparte un sentido mensaje tras percibir que lo peor de la pandemia ha pasado:
“Vamos a ser más felices, a tener más trabajo para salir adelante con la familia”.
Más sobre esta sección Más en Arte
Hace 12 horas
Hace 1 dia
Hace 1 dia
Hace 1 dia
Hace 1 dia
Hace 2 dias
Hace 2 dias
Hace 2 dias
Hace 2 dias
Hace 2 dias