Internacional
Publicado el lunes, 22 de diciembre del 2025 a las 17:53
Washington D.C. – En una comparecencia de alto nivel junto a su gabinete de seguridad, el presidente Donald Trump anunció este lunes una ambiciosa estrategia de rearme naval y ratificó el recrudecimiento de la presión sobre el gobierno de Nicolás Maduro. Acompañado por los secretarios Marco Rubio (Estado), Pete Hegseth (Defensa) y John Phelan (Marina), el mandatario delineó un plan para fabricar una nueva generación de buques de guerra “más grandes y potentes”.
La administración proyecta la construcción inicial de dos unidades, con el objetivo de expandir la flota a un total de entre 20 y 25 embarcaciones, reforzando la presencia militar estadounidense en aguas internacionales.
Al ser cuestionado sobre las recientes operaciones de la Guardia Costera en el Caribe contra la denominada “flota clandestina” que transporta petróleo venezolano, Trump fue tajante respecto a los cargamentos confiscados.
” “Nos los quedaremos”, afirmó el presidente, indicando que su administración evalúa si el crudo será vendido o integrado a la Reserva Estratégica de Petróleo de Estados Unidos.
Sobre la posibilidad de una intervención militar directa, Trump lanzó una advertencia personal hacia Maduro: “Puede hacer lo que quiera… pero si se pone duro, será la última vez que pueda hacerlo”. Estas declaraciones ocurren mientras la Guardia Costera persigue a un tercer tanquero bajo bandera falsa, tras las exitosas capturas de los buques Skipper y Centuries en las últimas semanas.
La tensión en la región ha escalado a niveles diplomáticos críticos. Según fuentes de inteligencia europea citadas por la agencia AP, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Rusia comenzó el viernes pasado la evacuación de mujeres y niños de sus diplomáticos en Caracas. El reporte describe que Moscú considera la situación en Venezuela como “bastante sombría”, aunque ni la Casa Blanca ni el Kremlin han emitido comentarios oficiales sobre este movimiento migratorio de emergencia.
A la par de la ofensiva contra el sector petrolero, el Departamento de Defensa mantiene operativos contra supuestas embarcaciones de narcotráfico en el Caribe y el Pacífico. Sin embargo, la estrategia de “tolerancia cero” ha generado duras críticas en el Congreso y organismos de derechos humanos.
Desde septiembre, se contabilizan al menos 104 muertes en 28 ataques documentados. Expertos y legisladores cuestionan la falta de evidencia que vincule a las víctimas con el tráfico de drogas, señalando que estos operativos podrían constituir ejecuciones extrajudiciales bajo el pretexto de la seguridad nacional.
En un giro histórico, Trump ha exigido la devolución de activos petroleros nacionalizados por Venezuela hace décadas. No obstante, especialistas recuerdan que la industria fue nacionalizada en los años 70 con indemnizaciones legales, y que los litigios posteriores —derivados de las expropiaciones de la era de Hugo Chávez— ya han sido procesados en tribunales internacionales.
Actualmente, Chevron permanece como la única gran petrolera estadounidense operativa en suelo venezolano, gracias a exenciones temporales del Tesoro, produciendo un tercio del crudo del país y siendo la única que cumple con pagos a precios oficiales de mercado.
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