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Excélsior
Publicado el jueves, 18 de septiembre del 2025 a las 18:39
Estados Unidos.- En los últimos días de agosto y septiembre de 2025, el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, ha realizado declaraciones públicas solicitando que la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC, por sus siglas en inglés) retire licencias de transmisión a redes televisivas que producen contenido crítico con su gobierno.
Estas peticiones, que generan amplio debate sobre libertad de expresión y los límites legales del poder ejecutivo, surgen en un contexto de creciente tensión entre la administración Trump y los medios de comunicación.
Trump centró sus críticas en redes como ABC y NBC, acusándolas de emitir historias desfavorables hacia él en proporciones exageradas.
En un tuit publicado en su plataforma Truth Social, el presidente aseguró que ABC y NBC “dos de los ‘fake news‘ más sesgados de la historia” dedicaban 97 por ciento de sus historias a reportarlo negativamente.
A partir de ahí, afirmó: “si ese es el caso, según muchos, sus licencias deberían ser revocadas por la FCC. Yo estaría totalmente a favor de eso porque son tan sesgados y poco veraces”.
La petición no se limita sólo a la revocación de licencias. Trump también ha sugerido que esas redes paguen tarifas (“license fees”) elevadas por usar espectro público, dada la percepción de que abusan de ese acceso al emitir contenido crítico hacia él y su administración.
El gobernador de estas peticiones se da justo después de que el show de comedia nocturna Jimmy Kimmel Live! fuera retirado indefinidamente del aire por ABC, tras los comentarios de Jimmy Kimmel sobre el asesinato del activista Charlie Kirk.
Esa suspensión fue promovida luego de que el presidente del FCC, Brendan Carr, instara a los emisores a “cesar transmisiones” relacionadas con esas críticas. Trump celebró la medida y sugirió que cadenas similares deberían enfrentar sanciones si continúan con lo que él considera cobertura hostil.
Las motivaciones de Trump parecen estar en su percepción de que los medios tradicionales le son adversos y que reportan de forma “injusta”.
En sus declaraciones recientes, el presidente ha repetido que una abrumadora mayoría de las noticias sobre él son negativas, y que esto constituye un sesgo sistemático que, en su visión, debe tener consecuencias regulatorias.
Otra razón es estratégica: al presionar a la FCC, Trump pone al presente al regulador en el centro de una guerra cultural más amplia, fortaleciendo su base política que denuncia medios partidistas, “fake news” o medios como adversarios.
También envía un mensaje a las cadenas y anunciantes de que podría haber costos regulatorios al producir perfiles críticos.
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