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Agencias
Publicado el sábado, 5 de noviembre del 2016 a las 10:05
Montevideo, Uruguay.- Si el candidato republicano Donald Trump llegara a la Casa Blanca y cumpliera su promesa de gravar las importaciones, desataría una inflación brutal que destrozaría la economía de Estados Unidos, declaró este viernes el magnate mexicano Carlos Slim.
Slim, el mayor accionista individual de The New York Times y acusado por Trump de utilizar a ese diario para atacarlo, se refirió irónicamente a las capacidades del republicano para ser presidente: “Como decimos en México, es distinto ser borracho que cantinero”.
En un encuentro con la prensa en el marco de una reunión del Círculo de Montevideo, Slim dijo que una victoria de Trump es muy poco probable, pero en caso de llegar a la Casa Blanca las consecuencias económicas serían mucho más graves para Estados Unidos que para América Latina.
Estados Unidos importa bienes de consumo de todo el mundo y si Trump llegara a gravarlas con un impuesto estimado en 35%, todas las compras aumentan un 15% ó 20%, “destrozaría la economía estadunidense con una inflación brutal”, dijo Slim, poseedor de la cuarta fortuna mundial, según Forbes.
Sobre la construcción del polémico muro fronterizo que Trump exigiría que México pagara para detener la inmigración ilegal y el tráfico de drogas, Slim comentó además de que sería complicado erigirlo, siempre “se hacen túneles”.
Un eventual triunfo de Trump, cuyo ascenso en las encuesta ha depreciado al peso mexicano frente al dólar, preocupa en México debido a que Estados Unidos es el principal destino de sus exportaciones y las remesas que mandan los mexicanos son una de las mayores fuentes de ingresos del país.
Remonta Clinton en último fin de semana
La candidata presidencial demócrata Hillary Clinton lleva una ventaja de 3 puntos porcentuales sobre su rival republicano Donald Trump para las elecciones de Estados Unidos.
Lo anterior según un sondeo nacional de The Washington Post y ABC News publicado este viernes.
Clinton obtuvo 47% de apoyo en la encuesta, comparado con 44% de Trump, cuatro días antes de los comicios presidenciales, conforme a la consulta telefónica realizada a mil 768 adultos entre el domingo y el miércoles.
La encuesta muestra que a pesar de las grandes diferencias de esta campaña con la de hace 4 años, los votantes se están dividiendo en la intención de voto de manera muy similar a la elección de 2012, cuando Barack Obama ganó la reelección por un margen de cuatro puntos.
En otro sondeo de The Washington Post y ABC divulgado el miércoles, los dos candidatos aparecían codo a codo con un 46% de respaldo.
Por otra parte, un sondeo de The New York Times/CBS News revela que más de ocho de cada 10 estadunidenses están cansados de las elecciones en lugar de sentirse entusiasmados e interesados.
Hillary Clinton y Donald Trump se lanzaron este viernes en un frenético recorrido por un puñado de estados para movilizar y convencer a los últimos indecisos de las reñidas presidenciales del martes en Estados Unidos.
A cuatro días de la elección, la exsecretaria de Estado exhibe una leve ventaja en las encuestas, pero la polémica que sigue rodeando a sus correos electrónicos ha dado un necesitado impulso al magnate inmobiliario, que desde hace 16 meses rompe todos los pronósticos. De llegar a la Casa Blanca, la demócrata “probablemente estará por mucho tiempo bajo investigación, que concluirá en un juicio”, señaló el aspirante republicano, que remontó la cuesta y logró colocarse 1.5 puntos por delante de la candidata demócrata en ese estado del noreste.
Clinton y Trump luchan codo a codo en Ohio y Pensilvania, que junto a Michigan (norte) –donde más tarde la demócrata visitará su principal ciudad, Detroit– constituyen el antiguo centro industrial de Estados Unidos y son clave en esta elección marcada por el iracundo desencanto de las clases trabajadoras ante el status quo.
Con su nada sencilla promesa de repatriar las fábricas que se fueron a China y México, Trump espera arrancar algunas victorias en esos estados muy poblados para pavimentar su camino a la Casa Blanca.
McMullin, el conservador que puede sorprender
Serio, discreto y educado, Evan McMullin es exactamente lo opuesto a Donald Trump. Este mormón de 40 años, exagente de la CIA, sale de las sombras para desafiar al hipermediático candidato presidencial en Utah, un bastión republicano.
McMullin le pisa los talones al magnate inmobiliario en este estado del oeste de Estados Unidos, donde la población es 60% mormona y la mayoría vota republicano desde hace décadas.
Si gana, será la primera vez en más de 50 años que un independiente gana un estado en las presidenciales.
Y buscando su lugar en la historia, recorre Utah de arriba a abajo, asistiendo a almuerzos de beneficencia, reunido con hispanos para responder a sus dudas, o simplemente posando con un seguidor para la cámara.
Entre los mormones, por mucho tiempo perseguidos y defensores de la libertad religiosa, los comentarios de Trump sobre los musulmanes también cayeron muy mal.
Asimismo, esta comunidad es más abierta que otras religiones cristianas al tema migratorio, toda vez que tienen fuerte presencia en Sudamérica. McMullin ha recibido amenazas de muerte de partidarios xenófobos de Donald Trump.
Lou Dobbs, conductor del canal de derecha FOX, lo llamó “marioneta de la mafia mormona y de (Mitt) Romney”, candidato republicano en 2012 e influyente mormón, que se opone con ferocidad a Trump.
LM

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