Internacional

Publicado el sábado, 31 de enero del 2026 a las 19:39
Washington D.C. – En un giro estratégico tras una semana de máxima tensión, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ordenó este sábado el repliegue de las fuerzas federales que custodiaban las manifestaciones en Mineápolis y otras metrópolis gobernadas por el Partido Demócrata. La decisión ocurre tras el escándalo nacional provocado por la muerte de dos ciudadanos estadounidenses a manos de agentes federales durante protestas contra redadas migratorias.
A través de su plataforma Truth Social, el mandatario informó haber instruido a la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, para cesar la intervención federal en disturbios civiles, a menos que exista una solicitud explícita de apoyo por parte de las autoridades locales.
” “Dejamos en manos de los gobiernos estatales la responsabilidad de garantizar la seguridad”, subrayó el mandatario.
Pese al repliegue de las calles, Trump fue enfático en que la presencia federal no desaparecerá por completo. Los agentes mantendrán la custodia de propiedades e instalaciones del Gobierno federal, bajo la consigna de actuar con “gran firmeza” contra quienes calificó como “agitadores e insurrectos pagados”.
El presidente lanzó una advertencia directa contra cualquier agresión a los uniformados:
” “No se permitirá escupir a nuestros oficiales ni vandalizar nuestros vehículos. Quienes lancen piedras o ladrillos contra nuestros Guerreros Patriotas sufrirán consecuencias iguales o mayores”, sentenció.

La crisis se remonta a diciembre pasado con el lanzamiento de la operación ‘Metro Surge’, un despliegue masivo diseñado para arrestar a migrantes indocumentados en Minnesota. La agresividad de las redadas del Servicio de Inmigración y Aduanas (ICE) desató una ola de indignación que culminó en tragedias recientes.
El clima social se fracturó definitivamente tras los fallecimientos de Renée Good y Alex Pretti, ambos de 37 años, quienes murieron por disparos de agentes federales durante las protestas. El incidente ha provocado movilizaciones masivas que exigen la salida inmediata del ICE de los estados santuario.
En un intento por mitigar la crisis política, la Casa Blanca relevó el mando operativo esta semana, enviando al “zar fronterizo” Tom Homan a la zona de conflicto con la misión de buscar una “desescalada”. No obstante, la administración ha dejado claro que, aunque los agentes se retiren de las áreas de protesta, las redadas migratorias continuarán vigentes como parte central de su agenda de seguridad nacional.
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