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ESPN
Publicado el miércoles, 3 de diciembre del 2025 a las 10:40
Ciudad de México.- “Lo siento mucho por el que vaya a llegar aquí, porque le va a costar muchísimo”, fueron las palabras con las que Sergio Pérez se despidió de Christian Horner, cuando se ‘acordó’ la salida del mexicano de Red Bull. Esa frase ha sido profética. Hoy, Yuki Tsunoda es la nueva víctima de ese segundo asiento, que desde que Max Verstappen llegó a la organización, sólo un par de pilotos han podido llenar y hacer el trabajo.
Para nada es un secreto, que muchos tardaron en descubrir cuando estaba a la luz del día, que ser coequipero de Verstappen en Red Bull es el empleo más difícil de la Fórmula 1, pero lo de 2025 ha sido catastrófico en la escudería de Milton Keynes, porque fueron dos los pilotos que sucumbieron ante la ‘butaca maldita’.
Adiós Yuki Tsunoda. 😔 Después de cinco temporadas en Alpha Tauri, Racing Bulls y Red Bull Racing, el japonés dice adiós a su asiento para convertirse en piloto de reserva.#YukiTsunoda #Formula1 pic.twitter.com/dadkz2Qwdk
— Mexico Grand Prix 🇲🇽 (@mexicogp) December 2, 2025
Yuki, Lawson, Checo, Albon, Gasly y Ricciardo, los compañeros de Max
Primero, como sabemos, Liam Lawson llegó en lugar de Checo Pérez con una sonrisa de oreja a oreja, que a la postre, fue la única curva feliz que tuvo en su estadía en Red Bull, que fue más corta que un tratamiento contra la gripe.
El neozelandés, que aseguraba que desafiaría a Max Verstappen y que lo haría mucho mejor que el mexicano Pérez, duró en Red Bull sólo dos Grandes Premios, donde fue último en casi todas las sesiones que participó.
Para el Gran Premio de Japón, la presión y el apoyo económico de Honda empujaron a Yuki Tsunoda al muy deseado asiento del garage de contiguo a Verstappen, pero más le habría valido quedarse en Racing Bulls, porque vestirse con los colores el equipo senior, podría haber marcado el final de su carrera como piloto de Fórmula 1.
Tsunoda ha tratado, sin éxito alguno, de ser competitivo en 2025. Han sido 21 Grandes Premios en los que ha participado en los cuales sólo ha sumado puntos en siete ocasiones, con un sexto puesto como su mejor lugar, esto en el Gran Premio de Azerbaiyán.
El japonés vino a comprobar que Red Bull es un equipo de un solo coche. El esquema de trabajo que implementó Christian Horner en su estadía y que fue mucho más radical con la llegada de Verstappen, es que todo el esfuerzo técnico y mecánico está enfocado en su piloto número uno, mientras se deja a la deriva al ocupante de la butaca dos.
Además, Max Verstappen, el mejor piloto de su generación y uno de los mejores de la historia, tiene un estilo de manejo que privilegia un eje delantero del auto muy fijo, extremadamente nervisoso y sensible que contrasta con un eje trasero muy suelto. Un auto así sólo es controlable por Verstappen, es un traje a la medida de su virtuosismo, pero que no es compatible con el estilo más neutral o ‘mortal’ de otros pilotos.
Como Verstappen puede hacer ese auto, entre más extremo y sensible más rápido, el desarrollo del monoplaza se convierte en un laberinto para sus coequiperos, que lejos de encontrar respuestas, se ahogan en cuestionamientos.
Antes que Tsunoda, Checo Pérez batalló con esto durante cuatro años, pero consiguió algo que nadie había hecho en Red Bull, un subcampeonato que diera el 1-2 en el mundial al equipo, obviamente, con Verstappen a la cabeza.
Red Bull recurrió a, Pérez, un piloto ajeno a su academia, porque el tailandés Alex Albon no pudo con el paquete en 2020. A su vez, Albon habí entrado al relevo cuando Pierre Gasly fracasó, al intentar llenar el hueco que dejó Daniel Ricciardo, al mudarse a Renault con una maleta llena de euros.
Ricciardo es otro que pudo ser competitivo al lado de Verstappen, pero el Max al que enfrentó el ‘Honey Badger’ era una versión juvenil e inexperta del monstruo del pilotaje que es ahora el neerlandés, cuatro veces campeón del mundo.
Hoy la diferencia en puntos entre Verstappen y Tsunoda es de 363 puntos (396 vs. 33). Max ha hecho exactamente 11 veces más unidades que Yuki y, ante eso hay poco que sirva en el caso de la defensa del diminuto japonés.
Resulta ya un logro que Tsunoda permanezca en el rol de piloto reserva para ambas escuadras (Red Bull y Racing Bulls) y eso habrá que apladírselo a Diego Menchaca, el agente mexicano que tomó las riendas de la carrera de Yuki. Sin Honda y con esos números, la realidad es que Tsunoda debería haberse regresado a su casa, al menos por un año.
¿Podrá Isack Hadjar con el trabajo?
La gran incógnita es si el, todavía novato francés, Isack Hadjar no sucumbirá, como muchos de sus antecesores, en el asiento más caliente de la F1.
A favor del galo, ahora el equipo tiene la filosofía de trabajo de Laurent Mekies y no la de Christian Horner. Probablemente, el team principal encuentre la respuesta técnica que permita a Red Bull dar un auto más “normal” a su segundo piloto, sin que ello represente acotar el potencial de Verstappen.
Es complejo, porque los equipos de F1, por lo regular, toman en cuenta la retroalimentación del piloto más eficiente y rápido para el desarrollo de los monoplazas, y ese, en 99.999% ciento de las veces será Verstappen.
Al menos, el ambiente tóxico alimentado por la lucha de poderes entre Horner, los herederos de Dietrich Mateschitz, Helmut Marko y Jos Verstappen ya no es un tema. Mekies ha conjurado las intrigas y parece que el equipo vuelve a se un espacio libre de turbulencia.
Eso no quiere decir que en el camino no se hayan perdido elementos que antes daban coherencia y genialidad al Red Bull, casos concretos de Adrian Newey y Jonathan Wheatley. Esa dura sangría puede suponer una desventaja al producir el nuevo auto 2026, eso ya lo veremos, pero por el momento, la trituradora de Milton Keynes ha exprimido a Yuki, veremos si no pasa lo mismo con Isack.
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