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Por
Leticia Espinoza
Publicado el lunes, 13 de julio del 2009 a las 14:00
Saltillo, Coah.- Gracias, mamá, por cuidarme, porque sé que tu pancita estaba descompuesta y por eso decidieron adoptarme, ahora sé que soy hijo de tu corazón”, esas fueron las palabras que Sergio escribió a su madre adoptiva Beatriz, el 10 de mayo, palabras que un día ella le diría.
El camino de Sergio y Beatriz para ser padres adoptivos no fue fácil, porque hace 10 años en el estado era más complicado adoptar, por lo que acudieron a una institución especializada en este trámite en Nuevo León; sin embargo, hoy, gracias a las modificaciones al Código Civil, se da una mayor celeridad.
Lo anterior ha permitido que en Coahuila actualmente se registren 47 procesos, donde 54 menores ya se encuentran dentro de una familia, de los cuales 21 se encontraban en algún albergue mientras que 33 no lo estaban, es decir, son menores a quienes los tutores cedieron su patria protestad para que un nuevo matrimonio se hiciera cargo. Estas cifras van en aumento respecto al año pasado.
UN CAMINO COMPLICADO
Hace 10 años Sergio y Beatriz comprendieron que pese a los intentos por ser padres biológicos no lo conseguían, así que pensaron en la adopción. Decidieron acudir al DIF estatal, pero relatan que entonces los procesos eran muy largos y complicados, aunque de todas formas lo intentaron, sin embargo, consideraron otra opción en Nuevo León, pues en aquel momento lo que más deseaban era ser padres.
“A mi esposa le comentaron de una fundación, Vida y Familia, A.C. (Vifac), eran casi los mismos requisitos, pero ya no en triplicado como en el DIF Coahuila: exámenes médicos, oncológicos y del urólogo, luego nos mandan llamar para la entrevista y nos practicaron un estudio psicológico y socioeconómico también”, menciona Sergio García Jiménez.
Hace una década VIFAC era de los pocos organismos que se dedicaban a promover las adopciones a nivel nacional, institución cuyo propósito fundamental es dar atención y formación a mujeres en desamparo, a quienes les brindan lo necesario para cuidar de sí y de su bebé. Cuando a pesar de esto algunas deciden, por una problemática extrema, no ejercer la maternidad, la institución les apoya para que en estricto apego a la ley puedan entregar en adopción a su bebé de forma segura y confidencial a un matrimonio cuidadosamente seleccionado, como el de Sergio y Beatriz.
Además de los requisitos mencionados, Vifac les pidió un curso religioso que tomaron en Saltillo y un curso para padres de familia, porque pronto se convertirían en padres adoptivos. “Tomamos en Saltillo el curso religioso porque no podíamos ir hasta Monterrey, y el curso de preparación de padres adoptivos sí lo tomamos en Vifac porque es algo diferente, en el sentido de que la institución lo que busca es que se les diga la verdad, porque muchos niños que son adoptados se enteran por otro lado o en la adolescencia, cuando hay una crisis de identidad muy grande. Vienen muchas cosas porque los hijos adoptados se sienten como engañados por sus padres cuando no se les dice la verdad”, explica Sergio.
Desde los tres años, tanto Beatriz como Sergio empezaron a platicar con Sergio Emilio (quien ahora tiene siete años), fue tarea de los dos decirle que eran sus padres adoptivos, pero el respeto y amor que cosecharon a lo largo de cinco años de espera fue más fuerte y durante una oración llegaron las palabras precisas:
“Cantamos la canción de cuna, y le digo ‘Vamos a rezar’, él es un niño muy listo y me dice ‘Ya me aprendí el Angelito de la Guarda’, le dije entonces ‘Muy bien, pídele por papi’, y me dice ‘Sí, y también por ti‘, yo le digo ‘Sí, pero vamos a pedir por tu otra mamita’, y me dice, ‘Ah, sí, ¿por qué siempre me has dicho que tengo otra mamita?’, ‘Pues porque es la que te tuvo en el vientre, porque acuérdate que la pancita de mamita estaba descompuesta’, ‘Ah, sí es cierto, bueno, vamos a pedir por ella, pero no, tú eres mi única mamá’, me contesta”, relata Beatriz, quien recuerda ese momento como si hubiese sido ayer, porque fue el detonante para que hasta hoy tengan una buena comunicación con su niño, al que siempre le ha dicho que debe agradecer la vida a su madre biológica.
“Y le digo es que: ‘Hay que agradecerle a Dios que tú naciste de su pancita porque si no, de otra forma tú no estarías con nosotros’, entonces le digo ‘Ella fue muy generosa al darnos la oportunidad de ser tus padres’, y me pregunta: ‘Entonces, ¿quién escogió que ustedes fueran mis padres?’, ‘Pues Dios’, ‘¿Y de dónde nací de ti?’, ‘Pues de mi corazón”, le dijo entonces Beatriz, porque en realidad siempre lo ha pensado así.
Para Beatriz su embarazo fue del corazón porque esperó a Sergio Emilio por años, y hoy cuando ve a su niño que crece y se abre camino expresando lo que siente, piensa que estos diálogos han servido y servirán porque es parte de la seguridad que tiene en él, seguridad y amor que Sergio Emilio le plasmó en una carta este 10 de mayo cuando fue día de las madres.
AMOR SIN RESERVAS
“Ningún matrimonio debemos de quedarnos con las ganas de ser padres, si biológicamente no podemos, por qué privarse de regalar todo el amor que tenemos guardado como pareja. Cuando te casas o formas una pareja en unión libre, te imaginas ser madre, me veo con un bebé, luego con dos, idealizas tu vida en matrimonio y en familia, pero no hay que privarse de ello, si no puedes y en verdad lo deseas con el corazón”, opina Beatriz, mientras observa a sus dos pequeños: Mariana y “Checo” (como también le dice a Sergio).
Por ello decidieron analizar otras alternativas como la adopción, en su caso, el bebé era esperado por su familia e incluso por sus amistades, quienes se alegraron con la felicidad que ya estaba invadiendo al matrimonio.
“Teníamos 5 años casados, y toda una historia atrás, ahorita ya llevamos más de 17 años juntos, y Marcela, la más chiquita, también llegó de Vifac, pero en ella el proceso fue más rápido, llegó en cuatro meses a nuestros brazos, cuando la espera de Sergio Emilio tardó casi dos años, tiempo en que muchos matrimonios se desesperaron, porque me acuerdo que éramos 25 matrimonios los que empezamos y terminamos 19”, menciona Sergio.
La llegada de la niña hace tres años también fue un gran acontecimiento, porque ahora Sergio Emilio, su hermano, la esperaba con ansias: “Me decía: ‘Mamá, yo quiero un hermanito para que tome las mismas clases de tae kwon do y juguemos juntos’, pero luego cambió y dijo: ‘No, mejor una niña para cuando crezca yo la pueda proteger’, y todos estuvimos de acuerdo, y llegó en menos tiempo de lo que pensamos”.
Sergio Emilio y Marcela García Fernández llegaron al mes de nacidos, en una custodia plena que es compartida por Sergio y Beatriz, además de Vifac y la Procuraduría del la Defensa del Menor de Nuevo León, como representantes legales. Y en el caso de faltarles Sergio y Beatriz a los niños, su custodia recaerá en los abuelos o los tíos, permitiendo que este lazo que existe pueda quedar en la propia familia, en la misma que siempre esperó a los pequeños.
ROMPER CON VIEJOS ESQUEMAS
Si bien hasta hace tres años las leyes en el estado de Coahuila eran un obstáculo para la aceleración de un proceso de adopción que terminaban por cansar a los adoptantes, las reformas al Código Civil que se aplicaron por fin en el 2008 hoy brindan mayor agilidad, sin necesidad de que se acuda a otros estados e instituciones. Los cambios han hecho posible que padres coahuilenses puedan adoptar a pequeños que viven en albergues o cuyos tutores han cedido su patria protestad.
Y aunque los niños que viven en albergues no necesariamente son susceptibles de adopción, sólo podrán serlo cuando exista la pérdida de la patria potestad que se da en casos graves de abandono, o cuando se cometan delitos fuertes que la ley establece, hacia ellos mismos o en contra de los hermanos, o en el caso de que los padres de los pequeños se encuentren en permanente alcoholismo y drogadicción.
Existen albergues donde los niños ya poseen muchos años, por lo cual la Procuraduría de la Familia otorga un plazo petitorio para que se tome una decisión sobre el proyecto de vida del menor en un máximo de seis meses, y establecen que al niño que no lo visitan en tres meses o al mes se puede iniciar el proceso de la pérdida de potestad que recaerá en una adopción.
Anteriormente, si en un juicio de pérdida de patria potestad los acusados no daban respuesta, el caso se turnaba a la segunda instancia, ahora esto no sucede, pues se termina en la primera, dando la oportunidad de que en menos tiempo el menor pueda acceder a otra familia.
PUEDE TARDAR UN AÑO
De acuerdo con Guillermo Ponce Lagos, director del DIF Coahuila, en el estado las adopciones, que podían tardar hasta tres años, hoy se resuelven en un año, lapso en que la Procuraduría de la Familia integra los expedientes y define si los padres de familia son aptos para ser padres.
Una vez que llega a los juzgados familiares, donde dichos procesos conforman casi un 10% del movimiento total de los servicios, se puede dictar una sentencia en cuestión de semanas.
Y es que una vez que se da el consentimiento de la pérdida de la patria potestad, los niños pueden entrar en un proceso de adopción en cualquier momento. Para ellos la búsqueda de padres para esto niños inicia en la propia familia, sin embargo, todo aquel matrimonio que quiera ser padre adoptivo deberá iniciar su solicitud ante la Procuraduría de la Familia.
En dicha solicitud también debe anexar los requisitos que la dependencia indica.
Luego de la aplicación de exámenes psicométricos y sociales, el expediente se turna al Comité de Adopciones en la entidad para que los empate con los niños que requieren de una familia, proceso que se hará de forma gratuita ante la Procuraduría, mientras que en los juzgados dependerá del matrimonio si solicitan ayuda profesional de un abogado.
De esta forma, en lo que va del año se han integrado 47 procesos de adopción, donde 54 menores ya se encuentran dentro de un núcleo familiar, de los cuales un total de 21 fueron menores institucionalizados (de albergues) y 33 no institucionalizados, casos donde los jueces familiares han dado una sentencia positiva. Además, la Procuraduría de la Familia realiza visitas mensuales al domicilio como seguimiento, para asegurarse de su bienestar.
EL PROCESO EN COAHUILA
En lo que va del año se registraron 47 procesos donde 54 menores ya se encuentran dentro de una familia, de los cuales 21 se encontraban en algún albergue mientras que 33 no lo estaban, es decir, son menores a quienes los tutores ceden su patria potestad para que se haga cargo un nuevo matrimonio.
Para este año, la cifra de menores institucionalizados aumenta en el 1.5% respecto al año pasado, considerando que se daban en adopción 3 niños de diferentes albergues y en los que del año son 4.5, cifras en las que mucho ha tenido que ver la aceleración de procesos, siendo las ciudades de Saltillo, Piedras, Monclova y Torreón donde mayor cultura de la adopción existe.
Requisitos de adopción en coahuila:
Requisitos Institucionales:
1 Tener entre 25 a 45 años.
2 Actas de nacimiento de los solicitantes.
3 Acta de matrimonio.
4 Ingreso mensual de $7,000.00.
5 Comprobante de ingresos.
6 Solicitud de DIF.
7 Examen médico de solicitantes.
8 Examen médico de imposibilidad para procrear.
9 Dos fotografías tamaño credencial.
10 Fotografías del domicilio interior y exterior.
11 Fotografías familiares.
12 Carta de no antecedentes penales.
13 Actas de nacimiento de hijos (si existen en originales).
14 Dos cartas de recomendación.
15 Examen de inmunodeficiencia adquirida (VIH).
16 Comprobante de domicilio.
17 Estudio socioeconómico y psicosocial (proporcionado por la Procuraduría de la Familia).
Requisitos legales:
18 Consentimiento de quien ejerce la patria potestad o juicio de pérdida de la patria potestad.
19 Si el menor es mayor de 14 años, su consentimiento.
20 Capacidad jurídica de los adoptantes.
21 Posición favorable a nivel: personal, familiar, social y médica.
22 Nombramiento de tutor especial.
Requisitos de adopción en Nuevo León:
1 Mayores de 25 años.
2 Dos años de casados.
3 Acta de matrimonio original o copia notariada.
4 Acta de nacimiento original de cada uno o copia notariada.
5 Certificado de buena salud de cada uno de los solicitantes expedido por institución oficial.
6 Carta de incapacidad para procrear.
7 Constancia de trabajo, especificando puesto, antigüedad y sueldo.
8 Último comprobante de sueldo, original o copia notariada.
9 Tres cartas de recomendación de personas que los conozcan por más de tres años como pareja, en donde incluya domicilio y teléfonos (no expedida por familiares).
10 Copia del certificado del grado más alto de estudios.
11 Carta de no antecedentes penales de cada uno de los solicitantes.
12 Comprobantes de domicilio.
13 Curriculum Vitae familiar.
14 Croquis de su domicilio.
15 Fotografías familiares.
16 Anexar fotografía a colores tamaño credencial de cada uno de los solicitantes.
17 Una carta donde se especifique la causa por la cual no se tramitó la adopción en el estado correspondiente, en caso de residir fuera en otra entidad de la República.
18 Evaluaciones psicológicas, entrevista social y estudio socioeconómico que deberá ser practicado por el DIF Estatal.
VIFAC
Vida y Familia AC
» A LOs matrimonios que se acercan a VIFAC con el fin de llevar a cabo una adopción de forma absolutamente legal se les capacita mediante entrevistas, evaluación y apoyo psicológico, investigación y trabajo socio-económico, cursos de capacitación para la adopción del primer hijo y curso de continuidad para solicitar segunda y tercera adopción, formación y asesoría legal.
Esto con el fin de que al momento de recibir a su hijo adoptivo cuenten con una preparación óptima que les permita ofrecer al menor todo lo necesario para llevar una vida plena y feliz.
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