Coahuila

Publicado el miércoles, 31 de marzo del 2010 a las 15:00
Cinco Manantiales, Coah. – Llega la Semana Santa y con estos días de asueto, la ocasión ideal para propios y extraños de disfrutar la belleza natural que ofrece la región Cinco Manantiales, enclavada en el norte de Coahuila.
Un lugar en donde por capricho de la naturaleza confluyen sus parajes y acequias, ojos de agua que brotan de manera espontánea de sus comunidades, de cinco municipios que a pesar de su cercanía, cada uno distingue por su propia particularidad.
Su nombre se regionalizó a propuesta del extinto profesor y dos veces ex alcalde del municipio de Morelos, Remberto Castro Escobedo; a él se atribuyó la idea de que se reconociera a Villa Unión, Zaragoza, Nava, Allende y Morelos como una sola región, la región de Cinco Manantiales.
Sus estanques bañados por el agua que corre desde sus manantiales, hacen de los paisajes de estos cinco municipios un lugar obligado para las familias y visitantes que acuden en estas fechas a refrescarse.
En el más antiguo de sus pueblos, Villa Unión, fundado en el siglo XVIII, se encuentran el parque recreativo La Luz, en el ejido Palmira o el lugar conocido como La Azufrosa.
En Allende son conocidos El Paraíso y concurridas las corrientes de agua que brotan de manera natural del ejido Chamacueros o la congregación de Río Bravo, que irrigan y refrescan a este municipio para la agricultura y supervivencia de la flora, como el nogal.
Sin embargo, Morelos no se queda atrás con El Molino, que resulta atractivo por la combinación de su belleza e historia; de este lugar brota un ojo de agua en el ejido Los Álamos y “La Acequia Madre” o “Manantial de los Potreros”, que nace en esta comunidad, pero pertenece al vecino municipio de Nava.
El Saucito es un lugar antiguo, pero siempre visitado por los lugareños de Nava, también lo son los estanques que diseñados originalmente como captadores de agua para la agricultura, son visitados por las familias y preferidos por los niños.
Hacia el norte de la región está Zaragoza, que de acuerdo al orden de antigüedad, fue fundado en 1753. Aquí es amplia la diversidad de sus sitios recreativos.
Es considerado el piso de la Serranía del Burro, en donde nace el río San Rodrigo que se une con los ríos San Antonio y Escondido, que desemboca en el río Grande o río Bravo que divide a México de Estados Unidos.
Entre sus atractivos están también las compuertas en el corazón del pueblo y a cinco kilómetros rumbo a la salida a Morelos, el balneario Santa fe, explotado por sus autoridades para uso de sus habitantes y turistas que lo visitan.
Un poco de historia En esta región, la responsabilidad de recoger el quehacer cotidiano de los habitantes, que da lugar a la historia de las comunidades, recayó en Enrique Mendoza como cronista de Villa Unión; Fito Cantú, de Allende; Ramiro Pérez Zulaica de Morelos, Alberto Galindo de Zaragoza y Arnoldo Guardiola González de Nava.
Precisamente de acuerdo al cronista de Nava, Arnoldo Guardiola, ex presidente municipal, al margen de los atractivos que ofrece la naturaleza en esta zona de Coahuila, lo que caracteriza a la región de los Cinco Manantiales es la calidez y sencillez de su gente.
Desde la tierra del progreso, como se le conoce a Nava, hasta la tierra de mujeres bellas y de hombres trabajadores, como coloquialmente se le llama a Zaragoza, se encuentra gente hospitalaria.
“Somos dados a recibir con los brazos abiertos a los visitantes y sus autoridades dispuestas a complacer al turismo que llega, conservando los lugares de interés”, precisó Guardiola González.
Conocedor de la historia de su municipio, añade que la acequia de Nava, conocida también como “Acequia Madre”, generó una disputa entre Morelos y esta comunidad en tiempos del alcalde Tiburcio Balderas Arredondo en el siglo XIX.
“En sus orígenes, la Acequia Madre o Manantial de los Potreros fluía de manera natural al municipio de Guerrero, antes de que fuera canalizada por los misioneros del lugar conocido hoy como las ruinas de San Bernardo”, dijo.
De acuerdo al cronista, el agua iba bronca formando arroyos y desembocaba en el río Bravo, pero después de la fundación de Guerrero en 1701, los misioneros convencieron a los aborígenes para que ayudasen a canalizarla y aprovechar sus beneficios para la agricultura.
Cien años después, cuando se funda Nava, se asigna por decreto para supervivencia de sus nuevos habitantes, entonces españoles y tlaxcaltecas.
En la actualidad la antigua acequia se reparte en cuatro, 25 por ciento corresponde a “La Acequia del Pueblo”, un tanto igual para la acequia denominada “La Morita”, otra más “La de en Medio” y “La de Usos”, que pasa por todos los predios del pueblo y que la gente utiliza para sembrar hortalizas y regar sus jardines.
Adicionalmente está siendo aprovechada actualmente una parte para potabilizarla y una vez tratada inyectarla a la red de agua potable de la ciudad.
En tiempo de frío fluye de este manantial mucha más agua, generando hasta mil 800 metros cúbicos por segundo, cuando en verano, debido a la evaporación, disminuye a mil 600 o mil 500.
En este municipio existen personas comisionadas que se hacen cargo de regular el uso del agua para su conservación.
Como antecedente histórico, antes de la fundación de estos pueblos, los indios que vivieron en la región buscaron cuerpos de agua para poder asentarse y lograr la caza, ya que donde había agua llegaban los animales a abrevar.
En los afluentes aún hoy en día es común encontrar puntas de flechas que utilizaban en sus lanzas los antiguos cazadores, algunas incluso forman parte de una colección de pedernales que próximamente se exhibirá en el centro cultural Teissier de Zaragoza.
Un mal necesario Es así como en la década de los 70 se dio un detonante con la industria carbonífera y eléctrica y ahora, con la planta de la cervecería Modelo.
No obstante de las facilidades que dicha empresa encontró en otras partes del país, se decidió por instalarse en esta región por cumplir con el elemento primordial para su producción, el agua.
De acuerdo a los estándares de calidad que maneja Cervecería de Coahuila (de Grupo Modelo), el agua para sus procesos productivos debe ser pura de manantial y ésta se localizó en un predio conocido como Las Albercas, en el municipio de Zaragoza.
“Fue precisamente la riqueza del subsuelo lo que motivó a la empresa a instalarse aquí, con la ventaja de que por la ubicación el agua puede ser traída a través de gravedad por medio de un acueducto que fue construido a una distancia de 67 kilómetros hasta la planta”, expresó.
En opinión de Arnoldo Guardiola, las empresas son un mal necesario, tras reconocer que a pesar de que contribuyen al desarrollo de las ciudades y la generación de empleos, éstas van acompañadas de consecuencias que alteran la vida natural de las comunidades.
La región de los Cinco Manantiales registra cerca de 80 mil habitantes, de acuerdo al último censo poblacional y en este sentido, en un esfuerzo compartido por sus autoridades, abogan por el progreso y mejorar la calidad de vida de sus comunidades.
A iniciativa del diputado local Ramiro Flores Morales, cuando formó parte de la LXVI Legislatura del Congreso local, se decretó en abril de 2005 que cada municipio del estado contara con su respectivo cronista.
Por la riqueza de las aguas naturales, Cinco Manantiales ha sido apreciada además de los visitantes, por la industria.
Más sobre esta sección Más en Coahuila
Hace 20 horas
Hace 20 horas
Hace 21 horas
Hace 1 dia
Hace 1 dia
Hace 1 dia
Hace 1 dia
Hace 1 dia
Hace 1 dia
Hace 1 dia
Hace 1 dia
Hace 2 dias