Coahuila
Hace 4 meses
Es necesario remontarnos a sus antiguos personajes que, en la imaginaria, son como sombras danzantes, y pasos apresurados para crear una atmósfera vívida, una narrativa centrada en un comercio, un evento o un habitante en particular.
Hoy me refiero a la calle General Cepeda, una de las dos calles reales de Saltillo al principio de la colonización, la otra es la Hidalgo, que es una de las avenidas originales de la primera traza de la ciudad y aún cuando las personas que la habitaron ya pasaron a mejor vida, guarda recuerdos inolvidables, algunos llenos de gracejo y otros de remembranzas.
Sería largo enumerar a los personas que ahí residieron y los hechos que en ella se suscitaron, pero hemos rescatado algunos eventos que pueden ser de interés.
En Cárdenas y Cepeda aún existe la casa donde vivió el personaje del corrido Agustín Jaime, que ocupó por mucho tiempo su hermana Rebeca, quien casó con Antonio González.
Por General Cepeda, a la altura de Cárdenas, abundaban los infantes y la raza bautizó dicho tramo como “la ciudad de los niños”, pues en un breve espacio existían cinco vecindades y, como en aquel tiempo no había televisión, los matrimonios se dedicaban a hacer patria en aquellos famosos colchones Progreso, de los señores Charles, vecinos de la misma arteria.
Existió además el establo de grandes proporciones, de don Antonio Padilla, conocido entre los lecheros e introductores de ganado como “La Chiva”.
En contra esquina, noche a noche, se instalaba con un anafre y un enorme comal de barro, una mujer a quien apodaban “La India”, quien elaboraba unas riquísimas enchiladas tipo Saltillo, con su zanahoria, betabel y papa cortadas en cuadritos, todo bañado con chorizo de la Alanís.
También vivió un popular agente de tránsito de nuestro tiempo, Reginaldo Cepeda, un mocetón que llamaba mucho la atención de los saltillenses, pues fue el primero en utilizar una enorme motocicleta Triunfo de su propiedad, que empleaba en sus labores de recorrido por la ciudad, como agente vial, que en aquel tiempo sólo utilizaban los policías federales de camino. Reginaldo Cepeda imponía respeto, pues tenía nariz “ganchuda” y una mirada como de águila.
Recordemos a don Juanito Aguirre, persona muy estimada en Saltillo, pues era vendedor de objetos varios, casa por casa. Humanitario personaje y padre de Rogelio Aguirre Vaquera, mejor conocido en los medios comerciales de la ciudad como Rogelio Bicicletas. La esposa de don Juanito era propietaria de una tienda de abarrotes en la esquina de Ramón Corona y General Cepeda, quien se caracterizó por ser benevolente con quienes no tenían recursos y les regalaba la mercancía.
También por General Cepeda, hacia el sur de Juárez, vivió un mártir de la era cristera el padre Miguel Agustín Pro Juárez (1891-1927), sacerdote jesuita mexicano conocido por su valentía y fe durante la Guerra Cristera en México, un período de fuerte persecución religiosa. A pesar de las prohibiciones al culto público, ejerció su ministerio de forma clandestina, incluso disfrazado, y fue acusado injustamente de participar en un atentado contra el entonces presidente Álvaro Obregón. Fue fusilado en 1927 y, en su muerte, con los brazos extendidos en forma de cruz, gritó: “¡Viva Cristo Rey!”; fue beatificado en 1988 por el papa Juan Pablo II.
En la cuadra de Castelar a Juárez estuvo por algunos años la entonces Escuela de Leyes de Saltillo, por un tiempo asiento la tropa mexicana, local que compartía con la Imprenta de Gobierno y sus famosos trabajadores. Luego, el lugar fue convertido en el Edificio Coahuila, desocupado totalmente por obsoleto en el año 2011 y destruido para construir la enorme e inutilizada plaza frente al Templo de San Francisco.
En la gran casona de General Cepeda y Gómez Farías habitó Raúl Cárdenas Cardona, quien fue el primer alumno qua se inscribió en la Escuela Superior de Agricultura Antonio Narro, después lo haría en el siguiente orden: Jesús Rodríguez, Roberto Farías, Narciso Neira y Enrique Casas López, así como 17 muchachos más.
La casona fue ocupada mucho tiempo por Xóchitl Cárdenas Walgreenhome, hija del ingeniero Cárdenas Cardona, y una linda mujer de origen estadunidense de nombre Alejandrina. Fueron sus hermanos Donají, Enrique, Roger y ella. Xóchitl, corrió la misma buena suerte que su madre, pues casó con un agrónomo egresado de la Narro, de nombre Manuel Quintero, con quien recorrió el país por 40 años, y decidió regresar a su casa paterna en General Cepeda y el callejón de Gómez Farías. Hemos tratado de conseguir una entrevista con los actuales ocupantes de esta hermosa residencia y nadie nos abre la puerta.
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