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| Su amor por la música exige un grado de disciplina, responsabilidad y compromiso que pocos entienden.

Arte

Una historia de amor, muy bien correspondida; Martín Madrigal y su guitarra

  Por Carlos Rodríguez

Publicado el miércoles, 22 de noviembre del 2023 a las 04:00


Se propuso ser uno de los mejores guitarristas del mundo, por lo que tuvo que hacer muchos sacrificios

Saltillo, Coah.- Hablar de la relación entre Martín Madrigal y la guitarra es hablar de una historia de amor, la cual comenzó desde su primera infancia cuando su padre lo despertaba mientras tocaba algunos acordes, sus hermanos también lo hacían con otros instrumentos como el piano, el acordeón y el contrabajo, pero la guitarra era lo que más le gustaba.

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Mi padre todos los días por la mañana era de despertar y empezar a tocar, entonces para mí era una relación muy importante, de escuchar la guitarra o el acordeón”, narró Martín.

Sin embargo, la flecha que “atravesó” su corazón enamorándolo para siempre la recibió cuando vio en televisión a don Andrés Segovia tocando con su maestría. Allí supo que quería dedicar su vida a la guitarra.

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Que estaba tocando en el Palacio de Bellas Artes don Andrés Segovia y me lo enseñó mi padre, y yo me quedé maravillado y dije esto es lo que yo quiero, y allí fue el flechazo”. 

En su natal Torreón comenzó a tocar ante el público del colegio católico en el que estaba, Primo de Verdad, desde los 8 años, estudió la licenciatura en la Escuela de Música de Monterrey y luego llegó a Saltillo a la Escuela Superior de Música.


Grandes sacrificios

Martín se propuso ser uno de los mejores guitarristas del mundo, que cuando tocara las cuerdas de la guitarra no sólo se escuchara música, sino que se esparciera el amor por ella y sentimientos que dieran alegría, consuelo, gozo y paz al público.

Además de su talento y el estudio constante tuvo que hacer muchos sacrificios. Perdiéndose incluso momentos familiares que nunca regresarían, tan felices como los quince años de su hija y tan tristes como el deceso de su hermano José Luis, mientras él estaba en un concierto en Estados Unidos.

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Y ese día del concierto me dan la triste noticia de que mi hermano había fallecido y para mí fue impresionante, por tener la impotencia de no poder regresar ese mismo día. Y a la hora del concierto hubo un momento en que no pude y las lágrimas me llegaron y pedí disculpas, y un momento me metí y después volví a dar el concierto”, recordó el músico.

Un compromiso para toda la vida

La guitarra es su gran amor y se comprometió con ella desde niño, por ello desde que fueron novios, su pareja Norma Angélica Ríos, supo que tendría que apoyar a Martín, que no tendría que rivalizar con la música, sino impulsar al artista a perseguir
sus sueños.

Mientras ha hecho giras por Estados Unidos, Cuba, Puerto Rico, Perú, Bolivia, Venezuela, Paraguay, Chile, Argentina, Serbia, Grecia, España y otros países más, su esposa e hijos, Cecilia y Martín, lo esperaban pacientes a su regreso tras semanas, aunque a veces los sorprendía y llegaba antes para celebrar Navidad.

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Y la satisfacción de mi hija fue de abrazarme y de repente me empezó a pegar y le dije ‘¿hija, qué pasa?’, pero entendí el porqué, porque fue algo muy emotivo”, narró el artista.

La pasión no termina

Su amor por la música exige un grado de disciplina, responsabilidad y compromiso que pocos entienden, pero nunca se confía al estar en un escenario, siempre mueve los dedos con maestría, pero toca con el corazón.

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A veces mecanizamos mucho, pero cuando está uno en el concierto y está la gente y está la atención, entonces te empiezas a relajar poco a poco y te empiezas a dar a ti mismo, entonces es como dicen los andaluces, que salga el duendecillo, el duende, que es que llegues a la gente”.

El mejor guitarrista

El creador del Festival Internacional de Guitarra de México ha sido reconocido como el mejor guitarrista en festivales mundiales, pero dice que le falta mucho por hacer. 

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Voy a ser solista de la Orquesta Filarmónica de Chihuahua, de la de Nuevo León, también me voy a Europa otra vez, entonces tengo todos esos compromisos que me mantienen en ese nivel”.

Y tal vez lo que le falta por hacer no son más logros, sino seguir sacando el instrumento de su caja, cortejar cada cuerda con sus dedos y seguir amando cada día a su gran amor: la guitarra.

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