Todas las personas, en nuestra cotidianidad, usamos muchas herramientas fundamentales. Una de ellas es la numeración. Empleamos los números para realizar múltiples acciones: podemos contar, medir y cuantificar.
Saber manejar los números y las matemáticas es muy importante para comprender mejor el mundo que nos rodea.
No es posible atribuir a una sola persona la invención de los números, ya que son el resultado de un proceso evolutivo en el que participaron, a lo largo de siglos de historia, múltiples civilizaciones.
Hoy en día, contar y medir correctamente nos permite organizar desde las actividades más básicas de nuestra vida hasta desarrollar sistemas complejos que –aunque muchas veces resulten inexplicables– hacen posible el funcionamiento del mundo. Incluso los conocimientos básicos de matemáticas son esenciales para bailar o tocar un instrumento.
Sin embargo, los números tienen también significados simbólicos y espirituales muy profundos. Diversas religiones y prácticas esotéricas los relacionan con aspectos relevantes de la personalidad, el destino y las vibraciones de los seres humanos.
Así, la numerología, la tradición mística judía de la Cábala y la islámica del sufismo, el taoísmo chino o el budismo tántrico asignan significados simbólicos a números específicos.
Entre ellos, uno de los más cargados de simbología es el 10. Es la unión del 1, que representa la energía de la creación y el liderazgo, y del 0, que simboliza el potencial infinito.
Para la numerología, el 10 representa los nuevos comienzos: un momento para tomar decisiones importantes de forma consciente y un renacimiento espiritual guiado por una sabiduría más profunda.
Si acudimos a la Biblia, el 10 simboliza la plenitud del propósito de Dios: pensemos en los 10 mandamientos. En la Cábala encontramos las 10 Sefirot, que indican las interacciones de Dios con el mundo y cómo las partes de un todo se reconducen a la unidad.
Pensemos también en su significado en el ámbito educativo: este número es muchas veces una señal de perfección y de metas alcanzadas.
Además de todo esto, para mí el 10 simboliza un sueño hecho realidad: una magia que desde hace 10 años transforma la sociedad en la que vivimos mediante el instrumento más poderoso que poseemos como humanidad: la educación; y en particular la educación jurídica con enfoque en derechos humanos.
Este año, la Academia Interamericana de Derechos Humanos, centro de investigación especializado en materia de derechos humanos de la Universidad Autónoma de Coahuila, cumple sus primeros 10 años de vida.
Los resultados alcanzados a lo largo de esta década hablan por sí solos, a través de la cantidad y calidad de nuestros programas educativos, investigaciones y publicaciones académicas, colaboraciones con instituciones públicas y medios de comunicación, entre otros. La lista de logros es extensa.
Estos resultados también se hicieron visibles en la participación de más de 500 personas en la carrera deportiva La Ruta de los Derechos, que organizamos el sábado pasado en Ciudad Universitaria en Arteaga.
Personal académico, técnico y administrativo de nuestra institución, estudiantado, autoridades, medios de comunicación y público en general –entre ellas personas con discapacidad e infancias– corrieron, caminaron y trotaron distancias de 1, 3 o 6 kilómetros para celebrar el aniversario de la Academia Morada y, sobre todo, para honrar los derechos humanos.
Cada kilómetro recorrido simbolizó esa labor de constancia, resistencia, perseverancia y compromiso que implica superar los obstáculos que cada persona enfrenta día a día para que sus derechos sean protegidos de manera efectiva.
Así como una carrera es un camino que recorremos juntos, aunque cada quien a su ritmo, el camino de los derechos humanos también se fortalece sólo si caminamos, corremos o trotamos juntos.
En la AIDH, el 10 es una energía que buscamos al 100 por ciento. Por eso nada fue casualidad: la suma de las distancias recorridas (1, 3 y 6) es 10. La fecha elegida para esta importante actividad, 25.10.25, también encierra este número mágico: la multiplicación de 2×5 es 10. Esto se traduce, para quienes amamos las matemáticas, en un triple 10.10.10.
No es coincidencia, aunque quizás sí sea magia: Magia Morada de 10.
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