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Grupo Zócalo
Publicado el sábado, 5 de noviembre del 2022 a las 14:06
Inglaterra.- Ocurrió en High Wycombe (Inglaterra). Farah Cacanindin, una mujer embarazada de 26 años de edad, pidió un taxi para que la llevara al hospital para hacerse unas pruebas rutinarias. A los cinco minutos de arrancar, se puso de parto de forma inesperada.
El taxista se apresuró a llamar al Hospital Stoke Mandeville para advertir de que llevaba a una mujer que estaba a punto de dar a luz. “El conductor me preguntó si quería que se detuviera, pero le dije que siguiera adelante porque creía que lograría llegar antes de que ella naciera”, asegura la mujer.
Pero no llegaron a tiempo. Farah rompió aguas en el mismo taxi y tuvo un parto de lo más rápido. Así, la pequeña Naia llegó al mundo en el asiento trasero de aquél coche.
Días después de que esto ocurriera, la madre recibió la factura de la compañía Arrow Taxis: 90 libras -30 por el viaje y 60 más por la limpieza del vehículo en el que tuvo a su bebé-. Farah, sorprendida, ha declarado a ‘The Sun’ que “entiende” que hizo “un desastre”, pero opina que “es un poco descarado” que hayan decidido cobrarle.
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