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Universos de telas y gimnasia aérea, en Festival Siguientescena

  Por La Jornada

Publicado el domingo, 29 de marzo del 2015 a las 09:49


Entrevista con la danzante aérea Karen Bernal.

Querétaro, Quer.- La mexicana Karen Bernal es una luz en la noche que vuela con telas, hace gimnasia aérea, coreografías donde el cuerpo es la estrella, que tinteneó durante cinco minutos en la Plaza de Armas con el espectáculo Ciclos (Korforgás), dentro del Octavo Festival Internacional Siguientescena.

Su acto dura cinco minutos, que son un alarde de lo que las artes escénicas pueden lograr con movimiento, luces, música. Karen se dedica a dichas artes desde 1991; desarrolla artesanías escénicas y sensoriales junto a Lorant Voros. Actualmente es colaboradora en la Compañía Finzi Pasca y Rompecabezas Colectivo. Es bailarina, actriz, aeralista y guía escénica. Es docente en entrenamiento del cuerpo y el imaginario, labores de producción y asistente de creación. Ha recibido enseñanzas de maestros como Alejandra Méndez, Mikhail Shatin, Daniele Finzi Pasca, María Bonzanigo y Evangelina Villalón.

En entrevista, luego de ofrecer su espectáculo, expresó que estudió danza en el INBA. “De ahí me fui enamorando del circo gracias al maestro Mikhail Shatin. El desarrollo fue con la danza, luego entrenamiento acrobático y ahora con música y teatro. Estos son ahora mis nuevos universos. Tengo muchos maestros: primero mi madre, Alejandra Méndez, quien es un motor importante en mi vida. En este momento, mi guía es Daniele Finzi Pasca, con quien tengo empatía con lo que hace.

“La danza de antes y la de ahora no creo que sean muy diferentes, porque forman parte de un mismo lenguaje. En los ámbitos del circo y de la interdisciplina uno no se cuestiona si abordar diferentes disciplinas es correcto o no. Uno no se cuestiona si está haciendo danza o teatro, o circo, sino que uno tiene ganas de decir algo a través del cuerpo y sus posibilidades expresivas. Yo espero, con todo que estoy haciendo, ser mejor ser humano. Espero llegar a ser alguien que se conoce lo suficiente, para estar en este mundo en conciencia con los otros. Un cuerpo es capaz de transformarse; el cuerpo es capaz de sanarse y de reconstruirse, o de destruirse, con las experiencias, con lo que se vive.”

–¿Qué es la fuerza? Se habla de la fuerza bruta, pero en la danza la fuerza es otra cosa.

–Sí, hay una fuerza que es fundamental: la fuerza de la voluntad, más la disciplina. En un principio, en el INBA, la disciplina era trabajar durante ocho horas diarias; en el circo, cinco horas al día; ahora, con Daniele, he entendido que no sólo importa el cuerpo, sino las horas que uno le dedica a la familia, a dormir, porque todo lo proyectas en escena. En el arte no todo se concentra en un gimnasio, sino en una forma de vida. Se estudia en un gimnasio y al caminar en la calle, viendo el ritmo.

–¿Hay estereotipos físicos en la danza? ¿Sólo son adecuados los cuerpos altos, fuertes, rubios, europeos? ¿Y los cuerpos de los indígenas?

–Yo lo respeto porque sé que es una forma de buscar la evolución, pero yo, personalmente, no lo creo, porque si lo creyera no haría lo que hago. Vengo de una escuela de ballet donde una persona con los muslos grandes y la estatura que yo tengo no es una figura para estar en una compañía nacional de danza. Yo creo que todos los cuerpos y todas las personas están llenos de capacidades para desarrollarse, con el físico que tengan. Lo primero es la aceptación de uno mismo y, después, ponerte en un ambiente donde eso se comparte, donde esa aceptación se comparte. El circo, para mí, fue ese lugar. Yo dejé de hacer danza clásica porque me sentía incómoda… no con la danza, porque a la danza la amo, pero sí con los estereotipos. Y me moví a hacer teatro y circo, donde hay gente chica, alta, gorda, flaca, y todos van a buscar esa chispa que emociona. Hay gordos que tienen un ritmo extraordinario.

“Este festival es un regalo enorme, desde el hecho de que lo organice una familia entera. Es un ejemplo que pocas familias pueden contar. En este festival hay mucho respeto y mucha pasión. Te dan confianza y eso hace que des lo mejor de ti en el escenario. Yo digo que esta vida es para gozarla. Los miedos existen, pero también podemos concernos y acabar con ellos. Hay gente a la que le da pena bailar, pero creo que si no se baila no es vida, como sea. Hay bailarines y hay bailadores. Uno viene del estudio, el otro del placer. Todos se mueven a su manera. No hace falta sacudir el cuerpo para bailar. Hay quienes bailan en los sueños, al escribir, al cocinar. Sin ritmo nuestro corazón no latiría. El corazón late, tiene ritmo.”

Su grupo de trabajo se llama ILAI, AC, que es la pregunta por la i. ¿Y?

Para comunicarse con ella y sus amigos y compañeros: www.ilaii.com.

bs

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