Quién sabe si todavía alcance el tiempo, pero en Torreón cada vez son más las voces que piden cambios de fondo en la estructura del Ayuntamiento. Al alcalde Román Alberto Cepeda González le reclaman desprenderse de perfiles que, lejos de ayudar, le estorban: a él, a su gobierno y a la ciudad. Ejemplos sobran y el propio “Robán” se puso de pechito al pedir que se los señalaran.
Hay quienes llegaron a la Presidencia Municipal para enriquecerse con cargo al erario… y lo lograron.
Hasta Ciudad Gótica
La que sigue en campaña —perdón, perdón, en recorridos por colonias y barrios de Torreón— es la coordinadora regional de Servicios Educativos, Flor Rentería Medina, con el pretexto de las festividades de Año Nuevo y del Día de Reyes.
Estos días apareció lo mismo en el evento de la rosca, que en la entrega de juguetes, eso sí, siempre con cámara lista. De paso, aprovechó para mostrar pasatiempos familiares, como el de su hijo Diego Ontiveros Rentería, a quien acomodó como regidor y que presume su afición por Batman, incluida una especie de BatiMóvil hechizo que no dudó en mostrar durante los recorridos. No cabe duda: el amor de madre no conoce límites y en este caso, tampoco fronteras: empieza en Torreón y, sin escalas, termina en Ciudad Gótica.
En el limbo
Sin el diputado Antonio Flores Guerra, su principal financiador, y arropado sólo por los seguidores de siempre —Luis Ortiz, en Torreón, por ejemplo— reapareció el diputado federal Ricardo Mejía Berdeja. Todo esto, en medio de las versiones respecto a que la dirigencia nacional del Partido del Trabajo, encabezada por Alberto Anaya, lo dejó fuera del reparto de candidaturas.
Según Mejía, el PT viene por todo… de la mano con Morena. La realidad apunta a otro lado y hoy por hoy la alianza Morena–PT rumbo a la elección del 7 de junio sigue en el limbo.
Duda fastidiosa…
¿Quién es el ex funcionario estatal que presume logros con sombrero ajeno? ¿Por qué no mejor habla de la transparencia —o la falta de ella— en el presupuesto que le tocó ejercer, especialmente durante la pandemia? Diremos.
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