Tecnología

Publicado el lunes, 20 de abril del 2026 a las 14:05
Saltillo, Coah.- La UNAM advierte que recurrir a la Inteligencia Artificial puede ser peligroso cuando se le delega gran parte del esfuerzo mental, pues disminuye lo que los psicólogos llaman “demanda cognitiva”, es decir, el trabajo que se realiza al razonar, analizar o buscar soluciones.
Esto puede resultar cómodo, pero si se le utiliza con frecuencia, corremos el riesgo de perder confianza en nuestras capacidades y ser menos tolerantes a los retos intelectuales. Dicho de otro modo, si siempre contamos con una “muleta digital”, olvidamos que podemos caminar por nosotros mismos.
El documento “El pensamiento crítico en la era de ChatGPT: riesgos y oportunidades”, refiere que la IA permite procesar y analizar grandes volúmenes de texto en segundos, una herramienta para resolver dudas, redactar o generar ideas creativas.
La tecnología amplía el acceso a la información, ahorra tiempo y estimula la creatividad, pero no debería reemplazar la práctica del pensamiento crítico.
Para mantener activas nuestras habilidades cognitivas debemos fortalecer la mente: leer de manera frecuente, participar en proyectos creativos, dialogar con otras personas y reflexionar antes de acudir a una aplicación en busca de respuestas inmediatas.
Si se emplea con moderación se aprovechan sus beneficios, pero no debemos renunciar a la autonomía intelectual, tomarse tiempo para analizar, deducir y llegar a conclusiones propias, pero parece que ahora pensamos menos por nosotros mismos.
Herramientas como ChatGPT utilizan procesamiento de lenguaje natural para generar respuestas en lenguaje humano, es capaz de mantener conversaciones, redactar textos e incluso ayudar a generar ideas creativas.
Funciona con redes neuronales que analizan millones de ejemplos de lenguaje para detectar patrones y predecir la respuesta más adecuada. Aunque parece “entendernos”, en realidad lo que hace es calcular probabilidades y construir frases coherentes, por lo que rápidamente se integró en diversos campos, como la educación, la atención al cliente y la creación de contenidos.
A pesar de su enorme capacidad para procesar mucha información y generar respuestas fluidas, las inteligencias artificiales no piensan como lo hace un ser humano. No tiene conciencia, intenciones ni emociones, su funcionamiento se basa únicamente en detectar patrones estadísticos en los datos con los que son entrenadas.
En otras palabras, imita la conversación, pero no comprende el mundo como una persona; puede generar respuestas descontextualizadas, incompletas o que no aplican a una situación personal. Puede ser convincente, pero no significa que siempre tenga la razón.
El riesgo es que disminuya nuestra capacidad de pensar críticamente, la autonomía intelectual, la capacidad de tomar decisiones responsables, construir pensamiento confiable, cuestionar argumentos y resolver problemas de manera creativa.
Al utilizar estas herramientas se recomienda contrastar la información con fuentes confiables y reflexionar si es verdadero, falso, relevante o irrelevante. Sin criterio se corre el riesgo de caer en la dependencia cognitiva, la pasividad intelectual y la difusión de información errónea, sin investigar por cuenta propia y contrastar ideas diferentes, lo que empobrece la creatividad y capacidad de análisis.
El verdadero aprendizaje no está en sólo recibir información, sino en el proceso de buscarla y entenderla. No se debe olvidar que la IA puede generar información errónea, equivocarse y generar datos inexactos.
Al delegar constantemente la generación de ideas o respuestas a la IA, se limita el entrenamiento de habilidades como la toma de decisiones, resolución de problemas y el pensamiento crítico.
RECOMENDACIONES:
-No quedarse con la primera respuesta. Contrastarla con libros, artículos confiables o fuentes académicas.
-Usar la IA como apoyo, no como sustituto. No debe reemplazar el trabajo intelectual.
-Ejercitar el pensamiento crítico.
-Mantener activa la mente. Leer, escribir, resolver problemas y hacer actividades que desafíen la memoria y la creatividad.
-Encontrar el equilibrio. Aprovechar sus ventajas, pero pensar, reflexionar y decidir por sí mismo.

Notas Relacionadas
Más sobre esta sección Más en Tecnología