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Reporte Índigo
Publicado el viernes, 11 de marzo del 2011 a las 16:00
México, DF.- En un nuevo captítulo del caso Cabañas, un expediente judicial polémico acusa a Juliana Sosa Toro, supuesta novia de ‘El JJ’, de delincuencia organizada y de operaciones con recursos de procedencia ilícita.
El relato de los agentes de la Policía Federal sobre su detención no coincide con la declaración de la Miss Antoquía 2008.
Relatos contradictorios Inocentes » Que Beyoncé o Mariah Carey hayan viajado antes a Libia para cantar para el dictador Muamar Gadafi, no las hace culpables de tales crímenes. Nadie las apresó en Estados Unidos por tales hechos.
» Después de un arraigo, Ramón Ayala fue liberado, luego de haber sido encontrado tocando en una fiesta de narcos en Morelos. Fue la Marina quien detuvo al músico, junto con Los Cadetes de Linares y al grupo Torrente.
» Miss Sinaloa 2008, Laura Zúñiga, liberada en enero de 2009, luego de un arraigo de 38 días, por no haberse encontrado prueba alguna que la incriminara de los mismos delitos por los que se acusa ahora a Juliana Sosa.
La defensa ¿Estamos frente a un nuevo montaje de la Policía Federal? El criminal es José Jorge Balderas Garza, alias “El JJ” o “El Batman” –identificado como operador financiero de Édgar Valdés Villarreal, alias “La Barbie”–. Y la mujer presumiblemente inocente es Juliana Sosa Toro: colombiana de 25 años, oriunda de Medellín, quien estudió Comunicación en su tierra, y que se dedica al modelaje. En 2008 fue Miss Antioquía.
Es una joven de piel marfil y ojos azules, de 1.73 mts. de estatura y 53 kgs. de peso, rostro de afiladas Al parecer goza de buena fama en su tierra y proviene de una familia de clase media. Para algunos cuesta creer que Juliana pudiera resultar culpable de delitos tan graves como los que le atribuyen: delincuencia organizada y operaciones con recursos de procedencia ilícita.
Con los pocos meses que llevaba en México, cerca de tres, resultará difícil probar que pudiera haberse coludido a la escala que se le adjudica. Cosa muy distinta es ser amiga o aun novia de “El JJ”, que ser Conociendo a e’l JJ’ Una vez introducida a “El JJ”, ella establece una cierta relación con él, y lo empieza a frecuentar en Bosque de Pirules 21, Bosques de las Lomas, en donde sobre todo –aunque parezca difícil de creer– se dedican a jugar durante varias horas videojuegos en su Play Station, para entretenerse.
Otros jóvenes que aparecen en esa casa conviven normalmente, juegan también, comen, ríen, y hacen el aseo… Juliana al inicio no sabe que se le apoda “El JJ” a José Jorge Balderas, a quien llama sólo “Jorge”.
A la vista de Juliana no hay nada que apunte a actividades criminales en tal inmueble, por lo que la colombiana tarda más de dos meses –acaso cerca de 75 días– en percibir que algo no anda del todo bien. Mas no como para poder comprobar qué hay detrás de “El JJ”.
Según su versión, en esos dos meses nunca ve armas, ni droga, ni nada sospechoso en dicha residencia. Ella visita de vez en cuando a Balderas. No vive en la calle Bosque de Pirules, sino en la colonia San Miguel Chapultepec. Alguno de los chavos que trabajan con “El JJ” va por ella a su departamento alquilado y la traslada a Bosques. Balderas, como es obvio, no sale de Bosque de Pirules nunca, y es ahí a donde le llevan todo: desde comida hasta a la propia Juliana.
No obstante, en estos detalles salta a la vista la posibilidad de estar ante una versión de “ficción” por parte de la Policía Federal. Ésta presume en sus declaraciones haber montado inteligencia y vigilancia por “meses” cerca de Pirules, y haber perseguido dos autos, tripulados por “El JJ”, sus ayudantes y Juliana, y haber visto a los hombres portando armas largas y cortas, y bajando maletas sospechosas.
Todo lo anterior es negado totalmente por Juliana, quien en resumen dice que estaba viendo la tele con “El JJ”, y cuando se entera que llega la policía, ¿qué hace? ¿Busca un arma para defenderse, esconde paquetes de droga? Nada de eso… sólo se le ocurre buscar a su perro, para protegerlo.
‘Nada la incrimina’: abogado defensor Por ejemplo, a un cliente suyo, propietario de un restaurant-bar, lo detuvieron y acusaron por presuntamente estar coludido con el narcotráfico hace un par de años, pero el abogado consiguió que fuera Pero quizá el caso que más notoriedad le ha dado a Sahagún es haber podido comprobar la inocencia de algunos empleados de la prisión de Puente Grande, acusados por supuestamente haber sido cómplices en la fuga de Joaquín Guzmán Loera, alias “El Chapo Guzmán”. Tales carceleros fueron dejados en libertad finalmente, al comprobarse su inocencia.
Cabe destacar que en el caso de Juliana, los honorarios del abogado no son tan elevados, ya que la joven no tiene recursos.
Eduardo Sahagún encuentra que no existe absolutamente ningún dato o hecho que pudiera incriminar a Juliana, ya que ella jamás ha tenido un arma en la mano, ni usa drogas, ni mucho menos las vende. Podría pasar con éxito una prueba de uso de estupefacientes. Lo más pesado que consume es, a veces, una cerveza… porque además el alcohol le hace subir de peso, algo que ella cuida mucho.
“No hay nada que incrimine a Juliana”, dice con seguridad Sahagún. “Va a salir libre. Lamento que se le esté afectando tanto la imagen, ya que vive de ella, porque es modelo. Es sólo una chica que no sabía quién era realmente ‘El JJ’, eso es todo”.
El arraigo: un secuestro Así, no hay forma de sustraerse a 80 días de depresión, incomunicación, incertidumbre psicológica y legal, que podrían finalizar con el consabido “usted disculpe”.
En el caso de una modelo como Juliana, su imagen va siendo deteriorada seriamente. Se está viendo afectada públicamente.
Para el abogado penalista el arraigo, pese a ser una figura legal, es una doble aberración. Por un lado, lo es a nivel psicológico y, por otro, a nivel jurídico. En el primero de estos niveles daña al arraigado –en este caso a Juliana Sosa–, ya que la privación de la libertad en sí misma afecta para mal. Se trata de una habitación pequeña, no hay contacto con el exterior y es un ambiente francamente inhóspito, alega.
La incertidumbre de no saber si lo siguiente es salir a la calle, libre otra vez, o ir a parar a una prisión, causa depresión, como la que sufre en estos momentos Juliana.
Pero eso no es todo. En el segundo de los niveles, el legal, el arraigo es asimismo un absurdo, ya que “se debe detener a una persona una vez que se ha hecho inteligencia previa sobre sus presuntas actividades criminales, y teniendo todas las pruebas en la mano, entonces y sólo entonces proceder a la aprehensión”, dice Sahagún.
Pero esto, en la realidad, no es así. Sino exactamente al revés: una persona es detenida y arraigada, privada de su libertad, del libre tránsito en el territorio nacional, y por tanto de sus garantías individuales, para entonces tener tiempo de reunir supuestas pruebas incriminatorias en su contra…”.
El arraigo, en sentido legal, equivale a decir: “Espérame aquí encerradita para que junte pruebas en tu contra…”. O tal vez, como se teme, para que alguien las fabrique.
Juliana Sosa
Nombre: Juliana Sosa Toro.
Edad: 25 años.
Nacionalidad: Colombiana.
Escolaridad: Licenciada en Comunicación.
Ocupación: modelo.
Descripción: Es una joven de piel marfil y ojos azules, de 1.73 metros de estatura y 53 kilogramos de peso, rostro de afiladas facciones y cuerpo bien esculpido.
En 2008 fue Miss Antioquía.
La descripción hecha por los policías federales sobre cómo fue detenida la modelo Juliana Sosa Toro, el pasado 18 de enero de 2011, resulta totalmente distinta, contradictoria, con las declaraciones de la colombiana.
» Sorprender a alguien al lado de delincuentes no es suficiente para inculparlos, pues nadie es culpable de los delitos de otros:
» Eduardo Sahagún, abogado penalista mexicano, es el defensor de Juliana Sosa, Sahagún cuenta con experiencia en casos penales fuertes tales como la defensa de los empleados de la prisión de Puente Grande, acusados de haber sido cómplices en la fuga de Joaquín “El Chapo Guzmán”.
En este nuevo episodio, la puesta en escena podría intentar inculpar a una chica que pudo haber estado en el lugar incorrecto a la hora incorrecta, pero sobre todo, con el acompañante incorrecto: un confeso narcotraficante, señalado además por ser el presunto propinador de un tiro en la cabeza al futbolista paraguayo Salvador Cabañas, en aquel oscuro 25 de enero de 2010, en el Bar Bar, al sur de la capital del país.
facciones y cuerpo bien esculpido.
culpable de sus crímenes.
Juliana, según su propia descripción, conoció al “JJ” a través de un tal “Camilo”, quien le fue presentado a su vez por una amiga suya llamada Andrea Fernández. Este hombre habría obligado a Juliana a borrar de su celular todos los datos de Andrea, por lo que en su declaración niega saber dónde encontrarla. Y niega también conocer el
domicilio de “Camilo”.
A través de una tercera persona, la familia de la modelo Juliana contactó desde Colombia al abogado penalista mexicano Eduardo Sahagún, quien encabeza un exitoso despacho de abogados al sur de la Ciudad de México. Sahagún cuenta con experiencia en casos penales fuertes y similares.
liberado en muy poco tiempo.
A Juliana Sosa se le dictó primero un arraigo por 40 días, que se venció el pasado jueves 3 de marzo. Fue entonces que se ordenó extenderlo por otro periodo de 40 días.
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