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Publicado el martes, 13 de abril del 2021 a las 10:51
Ciudad de México.- Las ilusiones de novias y quinceañeras por celebrar se detuvieron con la pandemia. Con éstas se paralizaron las ventas de comerciantes de vestidos y accesorios en la tradicional Calle República de Chile.
Negocios que llevaban más de 50 años en el mercado quebraron. Ahora rematan vestidos, traspasan comercios o resisten con préstamos que no saben cómo pagarán; las ventas, aseguran comerciantes, han bajado hasta en 95 por ciento.
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Estamos sobreviviendo de milagro, de nuestros ahorros, de deudas. Hay locales que cerraron porque es insostenible hasta que no se abran los salones de fiestas. La gente dice para qué compro un vestido si no tengo fecha para la boda”, cuenta José Barquet, negociante afectado.
El desfile de novias y quinceañeras de distintas partes del País en búsqueda del vestido de sus sueños se detuvo desde el inicio de la pandemia; República de Chile está casi vacía.
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No fiestas” es la recomendación que retumba en los oídos de quienes viven de esta industria que no ha tenido apoyos del Gobierno citadino o federal, dicen los locatarios.
El daño es una onda expansiva que golpeó a trabajadores, dueños de tiendas, arrendadores, proveedores, fabricantes y artesanos de Veracruz, Oaxaca, Hidalgo y otros.
Verónica Velasco, representante de la también llamada Calle de las Novias dice que han quebrado alrededor de 15 fábricas de la zona, talleres y han cerrado, al menos, 20 tiendas.
Estos comercios daban empleo a alrededor de cinco mil personas, señala.
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Tenemos un año sin ventas, un año de una venta al mes con la esperanza de que el semáforo cambie, somos el rubro más castigado y la verdad estamos en quiebra”, relata.
En enero de 2020, Verónica abrió su taller y un mes después… llegó la pandemia.
“Resulta que en marzo (2020) se acabó el sueño de su servidora porque ya no se pudo trabajar, se cerró”, cuenta.
Las ventas en otros estados, donde la tradición de los XV años se preserva por la ilusión de las niñas, los han ayudado a sobrevivir porque en la Ciudad de México está muerto, explica.
Los comerciantes cuentan que en la zona las rentas se ubican entre los 20 mil y los 100 mil pesos; hay arrendadores que no aceptaron hacer descuentos.
Hay locatarios que adeudan desde 200 mil hasta un millón de pesos para sostener sus negocios. Para vender, aunque sea un poco, ofrecen descuentos, facilidades en los pagos o sistema de apartado.
“Vestidos XV años $1000”, se lee en un letrero que muestra el último aliento de una tienda a punto de cerrar.
Hay otras que rematan vestidos de 4 mil o 9 mil pesos en mil o mil 500 pesos.
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Ya no se pudo más, ya se van (los dueños) por eso están rebajando “, dice una empleada.
Hilda Gómez, trabajadora de una tienda recibe la mitad de su sueldo y las comisiones son casi nulas, cuenta.
De cinco u ocho vestidos que vendía a la semana, ahora vende uno, en ocasiones… nada. El costo de la luz, renta y agua sigue su recurso.
Fin fuerza laboral
Detrás de las creaciones de vestidos para las novias hay una fuerza laboral, en su mayoría sostenida por mujeres, refiere Verónica Velasco, representante de la Calle de las Novias, ubicada en República de Chile.
En tanto, Susana Méndez recuerda cómo trabajaban el doble de mujeres en la fábrica de Essence para crear el anhelado vestido.
Ella labora en este lugar desde hace 11 años. En este sector trabajan mujeres solteras, quienes, muchas veces, son el único sostén de una familia.
Sin embargo, por la crisis económica, el personal se redujo a la mitad. Las máquinas de coser han sido relegadas, ahora sólo están cubiertas por plástico.
Antes de la pandemia, se producían a la semana entre 40 y 50 vestidos. En contraste, dicha cantidad es la que se fabrica al mes.
Méndez señala que las afectaciones en sus ventas son por la prohibición de fiestas.
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Mi trabajo me gusta, es un arte y obviamente que en lo particular te puedo decir que sí lo hago pensando en la dicha o en la felicidad de la novia”, dice.
Rodolfo León, gerente de la Plaza de la Novia, cuenta que ahora laboran alrededor de 40 personas en la fábrica, la mitad de lo que eran antes.
Ejemplifica que de un modelo del que hacían 20 piezas, ahora hacen cinco, además de que apuestan por los estilos más solicitados para que no haya rezago.
Hay novias que desde hace más de un año no han ido por su vestido de novia o perdieron la ilusión de casarse por la dificultad para hacerlo. Otras quieren de vuelta su dinero mientras que vendedores buscan llegar a acuerdos y esperarlas, señala León.
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Nos tenemos que adaptar, lo de complicado hay que quitarlo, aquí la idea es ver innovar y continuar para mejorar”, explica.
Gladys Trejo continúa laborando pese a los recortes. De ella depende un hermano, además está pagado su departamento, se retrasó con sus aportaciones porque todo fue cerrado y se quedó momentáneamente sin ingresos.
Esto la llevó a desempeñar otras labores para comer, así que este trabajo significa mucho para ella porque es la forma en la que puede solventar sus gastos.
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Sí nos la vimos un poquito difícil por eso sí me da pendiente volver a lo mismo, pero ahorita en este año parece que poco a poquito hemos estado mejorando y espero que así sea”, detalla.
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