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Por
Paola A. Praga
Publicado el jueves, 1 de enero del 2009 a las 16:00
Saltillo, Coah.- Una bolsa con resistol basta para escapar de la realidad. Este objeto es el arma que utilizan para enfrentarse a la vida. Ellos no tienen acceso a drogas psicotrópicas o antros lujosos, el dinero alcanza para medio litro de pegamento y un par de cigarros.
La calle es el escenario donde los jóvenes de escasos recursos realizan su “viaje” casi a diario en las colonias como Landín, La Minita, El Tanquecito y Guayulera.
Es común que en la ciudad a los 12 años la mayoría de los preadolescentes ingresan a primer año de secundaria. Avanzan a la segunda etapa de su educación básica y ya son adictos.
Y es que la edad para iniciarse en adicciones que van desde el tabaco pasando por el alcohol y termina en el uso de drogas ha disminuido de los 14 a los 12 años.
De acuerdo con cifras del Centro Integración Juvenil en Saltillo, este lamentable fenómeno se ha incrementado en la región hace aproximadamente tres años.
Las esquinas de estas colonias son testigos mudos de los sentimientos de estos jóvenes que a cualquier hora buscan escapar de la realidad, sumidos en la pobreza y la marginación social, sus aspiraciones se limitan a conseguir al menos 10 pesos diarios para saciar la ansiedad que genera la adicción al resistol.
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