Arte

Publicado el sábado, 7 de marzo del 2026 a las 04:35
Saltillo, Coah.- Anoche, a las 21:11 horas, las luces del escenario del auditorio Las Maravillas se apagaron y el silencio expectante de casi 10 mil personas se transformó en un rugido cuando apareció en el escenario el boricua Yandel.
Con un look urbano totalmente negro –chamarra de cuero y jeans baggy–, el cantante saludó con energía: “¡Saltillooo!”, gritó, y la respuesta fue un estruendoso coro eufórico que marcó el inicio de una noche distinta.

Elegancia y baile
El espectáculo Yandel Sinfónico arrancó con Puño de Tito, tema que de inmediato dejó claro que no sería un concierto cualquiera. Sobre el escenario, el reguetón se fusionó con la elegancia de la Orquesta Filarmónica del Desierto de Coahuila, cuyos violines, metales y percusiones envolvieron el recinto en una atmósfera imponente.
El segundo tema de la noche fue Permítame, uno de los más coreados por el público, seguido por Como Antes y Abusadora, que hicieron vibrar al auditorio con miles de voces cantando al mismo tiempo.

Nostalgia y energía
La velada continuó con una mezcla de nostalgia y energía. Reguetón en lo Oscuro y Nunca me Olvides demostraron la potencia de la combinación entre el ritmo urbano y la fuerza sinfónica, mientras que clásicos como Te Siento, Noche de Sexo y El Teléfono convirtieron el lugar en un gigantesco karaoke.
Uno de los momentos más intensos llegó con Rakata, que desató gritos, baile y celulares en alto entre los asistentes.
La fiesta siguió con Pam Pam, Encantadora y Ay mi Dios, mientras que Báilame y Nadie Como Tú aportaron el toque romántico de la noche.
En la recta final, el ambiente se convirtió en fiesta total con Dime qué te Pasó, Desperté sin Ti, Estoy Enamorado y En la Disco Bailoteo. Luego vinieron Te Suelto el Pelo, Dembow y Cómo Es que se Hace, elevando nuevamente la energía del público.

Cierre explosivo
El cierre fue explosivo con Explícale, Frenteamos, Sácala y Scarface, para culminar con dos de los momentos más coreados de la noche: Algo me Gusta de Ti y Yandel 150. Así, Saltillo vivió una velada vibrante, elegante y llena de ritmo, donde el reguetón se vistió de gala acompañado por una orquesta.
Yandel Sinfónico no fue solo un concierto: fue una experiencia musical que demostró que los grandes éxitos también pueden sonar majestuosos entre violines, metales y miles de voces cantando al unísono. Una noche que quedará en la memoria de quienes llenaron el auditorio, mientras el puertorriqueño continúa con su tour hoy en Torreón, Coahuila.
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