Nacional
Por
AP
Publicado el domingo, 20 de marzo del 2011 a las 15:00
México, DF.- Cuatro años aproximadamente, delgada, tez morena clara, pelo negro, pantalón de licra con rayas naranjas, blusa morada… y un tiro en el pecho.
Así fue descrita por las autoridades la última de las víctimas infantiles de la violencia en Acapulco, el puerto turístico del Pacífico mexicano que sufre un repunte de los ataques del narcotráfico y donde en menos de una semana fueron asesinados cinco menores.
Los escabrosos hechos reflejan el riesgo creciente que enfrenta la infancia en diversas zonas del país donde se libra una lucha contra el crimen organizado, dijeron a la Associated Press grupos civiles y de derechos humanos.
La pequeña quedó tendida la madrugada del jueves en la parte trasera de un Volkswagen sedán blanco junto a una mujer con tres disparos en la espalda, también con una blusa morada y quien se cree era su madre.
“Se ignora el calibre, así como el móvil de los hechos e identidad de los homicidas”, señaló un reporte de escasos cuatro párrafos de la Policía de Guerrero.
Las autoridades no habían identificado a la menor ni a la mujer.
Sólo un diario local, “Diario 17”, dio algunas pistas sobre su identidad: la mujer supuestamente se llamaba Laura Zamora Bravo, de 38 años, y la pequeña era su hija Alondra.
» La madrugada del pasado jueves, una niña de nombre Alondra y su madre Laura Zamora Bravo fueron acribilladas en Acapulco, la pequeña quedó tendida en la parte trasera de un Volkswagen sedán blanco.
» Dos días antes Acapulco vivió otra historia igual de trágicas: una abuela intentó proteger con su cuerpo a sus nietos, de 2 y 6 años, de las 200 balas rociadas por sicarios que supuestamente iban persiguiendo a una persona.
» Ese mismo día dos adolescentes de 15 años también fueron asesinados a tiros, uno de ellos afuera de la secundaria a la que asistía.
» En febrero en Ciudad Juárez, pistoleros dieron alcance a la camioneta en que viajaban un hombre y su hijo, de 11 años, y los tirotearon. Los cuerpos fueron identificados por la hermana de la mujer, quien “manifestó desconocer el motivo y la razón, porque no presenció los hechos; dijo que sus familiares vivían en la colonia Emiliano Zapata”, según el reporte publicado el viernes en el diario.
El director de la Policía Investigadora Ministerial de Guerrero, Fernando Monreal Leyva, dijo el viernes a la AP que se presume la participación del crimen organizado en estos asesinatos por el tipo de armas utilizadas y la manera en que se cometieron los crímenes, aunque evitó dar detalles de la Monreal dijo que familiares se han negado a proporcionar información sobre las actividades que realizaban los padres o parientes cercanos de los menores Refirió que los familiares de los menores son de escasos recursos, aunque aún investigan los motivos de los ataques.
“Es indignante que acribillen a un chiquito, a un menor que ¿qué les puede hacer?, ¿en qué forma se puede defender?”, dijo a la AP Rosa Cruz Muller, coordinadora de Protección a la Infancia del DIF, el organismo estatal de apoyo a la Dos días antes de que la pequeña Alondra fuera asesinada, Acapulco vivió otras historias igual de trágicas: una abuela intentó infructuosamente proteger con su cuerpo a sus nietos, de 2 y 6 años, de las 200 balas rociadas por sicarios que supuestamente iban persiguiendo a una persona.
El mismo día que la abuela de 60 años quedó abrazada a los cadáveres de sus nietos, dos adolescentes de 15 años también fueron asesinados a tiros, uno de ellos afuera de la secundaria a la que asistía.
“Fue indignante ver que acribillaron a la chiquita y a los dos que protegió la abuela”, añadió la funcionaria de un organismo que dice tener en marcha desde hace dos años un programa de prevención del delito a través de pláticas a menores en escuelas y en parques públicos.
Las autoridades no han informado sobre los motivos detrás de la mayoría de los asesinatos que han ocurrido en Acapulco, uno de los principales destinos turísticos del país, aunque la Policía Federal detuvo hace unos días a un presunto capo del narcotráfico que aseguró que los recientes hechos de violencia y crímenes son causados por grupos locales del narcotráfico.
Acapulco, a unos 400 kilómetros al suroeste de la Ciudad de México, ha sido escenario de docenas de crímenes que se suman a los más de 35 mil asesinatos registrados en todo el país desde diciembre de 2006, cuando el presidente Felipe Calderón inició una ofensiva militar contra los cárteles de las drogas.
“De forma muy lamentable tenemos que decir que la tendencia va en aumento”, dijo a la AP Juan Martín Pérez, director de la Red por los Derechos de la Infancia en México (Redim), una organización civil que busca dar seguimiento de los casos de menores que son víctimas de la violencia de la batalla entre y contra los cárteles de las drogas.
Ante la falta de datos oficiales precisos, la Redim ha recurrido a recuentos periodísticos para intentar estimar el número de niños víctimas durante la lucha contra el crimen organizado y el narcotráfico en el país.
En el reporte “Infancia y Conflicto Armado en México”, presentado a finales de enero en el marco de un informe del país ante el Comité Sobre los Derechos del Niño, de la ONU, la Redim señaló que de diciembre de 2006 a octubre de 2010 habían muerto 994 niños y niñas durante la lucha contra el crimen organizado en el país.
Ahora, dijo Pérez, “llevamos más de mil niños y niñas En ocasiones, las autoridades han dicho que las víctimas civiles, incluidos los niños, han quedado en medio del fuego cruzado en enfrentamientos entre agentes del orden y sicarios del narcotráfico.
Pero ésa no parece una explicación para todos los casos en que han muerto menores, incluido el de los niños en Acapulco y otros más en localidades distintas donde no se reportan enfrentamientos de fuerzas oficiales y pistoleros.
Ciudad Juárez, considerada la localidad más afectada por la violencia del narcotráfico, es otro de los lugares donde los niños han sido víctimas de la lucha del crimen organizado.
En febrero pasado, pistoleros dieron alcance a la camioneta en que viajaban un hombre y su hijo de 11 años, y los tirotearon. Al parecer no conformes con dispararles, les prendieron fuego.
El niño quedó dentro del vehículo y su padre sobre una calle de Juárez, una localidad del estado de Chihuahua.
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