Coahuila

Publicado el miércoles, 15 de julio del 2026 a las 04:00
Coahuila.- Llegar a casa con la angustia de no saber de qué humor estará el agresor, si le fue mal en el trabajo, si perdió su equipo de futbol, si ganó en Caliente en línea, si está alcoholizado.
Antes de abrir la puerta pedirles a los niños que no lloren, que entren en silencio y se acuesten a dormir, pero ahí está, el hombre que descarga sus frustraciones en las personas que lo quieren, y que ahora le temen.
Gritos, humillaciones, amenazas, golpes: si te vas, te mato. Y la amenaza no es en vano.
La Fiscalía de la Mujeres, a cargo de Katy Salinas, reveló que, de septiembre a la fecha, se han recuperado 74 armas de fuego con las que el agresor amenazaba a sus víctimas, a sus familias, a sus parejas, a sus hijos.
Rosa María Salazar, activista y directora de la Fundación Luz y Esperanza, FULYE, comenta que 7 de cada 10 mujeres padecen violencia, y 4 de cada 10 la viven a manos de sus parejas; y aunque ahora está más visibilizada y se denuncia más, la violencia es más cruel.
“ La violencia persiste porque la cultura patriarcal, y de ella se deriva la machista, no han desaparecido; es decir, seguimos pensando que las mujeres estamos subordinadas a los hombres, y que en esta cultura los hombres son dueños de la voluntad de las mujeres, son dueños de su cuerpo, son dueños de todo; esa es la idea que persiste en la mente de los hombres”, explica.
Y tristemente esa idea también está arraigada en las mujeres: soportan los primeros actos violentos porque creen que el hombre tiene razón, que ella debe ser sumisa, y la dependencia emocional y económica hacia él complica su situación.
Es el síndrome de adaptación paradójica que, como en el Síndrome de Estocolmo, la víctima justifica al agresor: él también vivió violencia, ha sufrido mucho, va a cambiar, el amor lo vence todo.
Al existir más acciones afirmativas como programas sociales, centros e institutos para disminuir la violencia contra las mujeres, la sociedad machista puede pensar que ellas ya tienen el empoderamiento que pedían, que las leyes están a su favor… y eso les molesta muchísimo.
“ La postura del hombre en un sistema patriarcal es que el hombre es dueño de todo, el hombre es el centro del universo, el hombre es el centro del mundo, ¿qué sucede con estos programas y este llamado empoderamiento de las mujeres?, pues el hombre siente amenazada su posición en el sistema patriarcal”, destaca la doctora Salazar.
“ Los hombres se sienten amenazados por algo que creían que era exclusivamente de ellos, y están peleando lo que ellos consideran su posición”.
De ahí su enojo, su frustración, su crueldad, esa que los lleva a asfixiar a una mujer con una cadena metálica.
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