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Elisa Hernández
Publicado el domingo, 6 de abril del 2014 a las 15:00
Saltillo, Coah.- El reloj marca las 16:00 horas, es el quinto día del cuarto mes y las pesadas puertas de madera se abren de par en par. Un helado viento se escapa desde el fondo. Los escalones de piedra descienden hasta llegar a la cripta donde descansa el venerable siervo de Dios, Jesús María Echavarría.
En pocos minutos dan inicio las oraciones. El uniforme murmullo se escucha hasta la parte superior del templo de la Catedral de Santiago donde la hermana catequista guadalupana, María Gloria González, recibe a los fieles con suma amabilidad y les entrega un pequeño folleto en el que aparecen los últimos testimonios de quienes conocieron en vida al tercer obispo de Saltillo.
Aparecen también en este breve “boletín informativo” los favores recibidos por las personas que mes tras mes, desde 1990, acuden en busca de la ayuda de quien se encuentra en proceso de beatificación y en camino a la canonización.
Ésta es una ocasión especial. Se cumplen 60 años del aniversario de la partida al cielo de Jesús María Echavarría.
Al fondo de los aposentos, el venerable comparte el descanso eterno con el cuarto obispo de la Diócesis de Saltillo, Luis Guízar Barragán. En este reducido espacio de alrededor de ocho por tres metros, aproximadamente, un grupo de 10 personas comparte oración.
Cada persona acude con un motivo muy particular, pero todos escuchan y apoyan las peticiones de quienes un mes antes acudieron también a pedir por su salud, trabajo o algún conflicto personal. También se incluyen peticiones recibidas vía electrónica desde todos los rincones de la República.
Este sábado, frente a la tumba de Jesús María Echavarría, se encontraba una jovencita de nombre Concepción Díaz. Con sus ojos al punto de las lágrimas relata que en enero pasado pidieron por la salud de su pequeña hermana de 12 años, quien sin explicación comenzó a padecer convulsiones.
“La llevamos al doctor y el doctor dijo que no tenía nada, saliendo se nos desmayó y empezó a convulsionar, nos asustamos mucho y lo más probable era que tuviera algo en el cerebro, le hicieron estudios y salió bien, yo creo que fue la oración, que Jesús María intercedió por nosotros”. Ahora visita la Catedral los días 5 de cada mes para dar gracias junto con sus hermanas.
Cada uno de los asistentes anota en una pequeña hoja la petición o la acción de gracias a la que se le da lectura en el siguiente día 5 del mes. En cada ocasión se reciben entre 30 y 40 peticiones así como entre 10 y 15 agradecimientos por favores concedidos. Estos documentos se han ido archivando a lo largo de los años para conformar el expediente que actualmente se analiza en el Vaticano.
En Roma se estudia en particular el milagro que se le atribuye a Jesús María Echavarría ocurrido en mayo de 1990 y que responde a la inexplicable recuperación del médico homeópata Alberto de la Peña Rebonato, a quien sus colegas prácticamente habían desahuciado después de 22 días de hospitalización por una gangrena “comecarne”.
La madre María Gloria relata paso a paso el milagro que, de autentificarse como tal, podría convertir a quien fuera obispo de Saltillo en beato. El hombre que encarnó este milagro da fe con su vida y su salud actual de este hecho.
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