Arte

Publicado el sábado, 11 de marzo del 2023 a las 04:08
Ciudad de México.- “En Carmen Boullosa no se puede confiar”, apunta, no sin cierto conocimiento de causa, la escritora Carmen Boullosa.
A cuatro años de haber comenzado a escribir su libro más reciente, con 19 libretas colmadas de apuntes, notas, fragmentos, mapas y dibujos, cree que lo que trae entre manos podría ser, tal vez, la versión final de una novela.
Con Carmen Boullosa, sin embargo, todos los años de planes pueden cambiar de forma radical.
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Estoy escribiendo un libro, sé que estoy escribiendo un libro. Y hasta que llegue al final de ese libro voy a estar segura de que no he tomado un camino errado. Hasta que llegue al último punto voy a saber si voy a tener que reescribirlo con otro tono, con otra voz”, explica.
Novelista, poeta, narradora, ensayista, dramaturga y todo lo que quepa en medio, Boullosa (Ciudad de México, 1954) acomete cada nuevo libro con la incertidumbre por delante.
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Para mí cada libro es una aventura nueva”, declara en entrevista virtual desde su casa en Brooklyn, en la que vive cuando no está en Coyoacán.
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Y nunca sé qué va a ser. Empiezo explorando, buscando, haciendo pequeñas notas, escribiendo en mis libretas, haciendo mis mapitas, leyendo lo que necesito para entender y leyendo poemas, porque si no el oído se pierde”, confía.
Tampoco es sencillo enunciar sus intereses literarios, pues cada nuevo libro, como el que está escribiendo ahora, demanda mucho más que simplemente saber de qué se va a tratar.
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No sólo es una aventura de cuál es el tema, de qué va. También es la aventura de la lengua y la lengua es un universo, y todo universo es inconfiable: lo que tú no puedes manipular. La lengua es lo que más se asemeja a lo que no sabemos qué es, que es el universo”, reflexiona.
Iniciada su carrera literaria a finales de los años 70, como poeta, Carmen Boullosa es diestra en encontrar metáforas precisas para echar luz a lo que piensa, para luego descomponerlas y recomponerlas en una sola oración.
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Cada libro es para mí una aventura total y una aventura en la que no siempre me siento segura. Tardo en sentirme segura. Tardo en poder domar ese caballo, si acaso es que un caballo, un caballo de lengua, se doma; tardo en saber qué tipo de animal es el caballo que estoy montando, si es que es caballo, si es que lo estoy montando”, ilustra.
A caballo, o no, Carmen Boullosa vive siempre de aventura en aventura.
De una novela a la siguiente, Carmen Boullosa puede pasar de la Ciudad de México de su infancia al mundo de los piratas, luego a un pintora desconocida del Renacimiento, de ahí a la época de Miguel de Cervantes, después a pergeñar con la propia pluma el libro que habría escrito Ana Karenina y, por último, a enmendarle la plana a la Biblia.
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Yo digo que siempre estoy persiguiendo a mis demonios, o mis demonios me están persiguiendo a mí, pero si fuesen demonios con nombre y apellido, no sería escritora, tal vez sería sicoanalista, tal vez sería científica, o tal vez sería.qué se yo”, se pregunta.
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Pero, como soy escritora, mis demonios no tienen nombre y apellido y yo estoy cazándoles el nombre y el apellido porque ellos a mí me persiguen, entonces me es muy difícil decir mis temas”.
Algunas veces, explica, lo que ocurre es que “se enamora de un misterio”, como cuando se encontró en el Museo del Prado con la pintura en miniatura de una artista enterrada por la historia, Sofonisba Anguissola, que hasta ese momento desconocía, y que terminó por obsesionarla a tal grado que la retrató en La virgen y el violín (Siruela, 2008).
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