Deportes
Por
Nahomi Jaramillo
Publicado el lunes, 9 de febrero del 2026 a las 04:07
Saltillo, Coah.- El Super Bowl LX no sólo paralizó a los aficionados en el extranjero; en Saltillo, el domingo más esperado del futbol americano transformó a la ciudad en una auténtica fiesta deportiva.
Desde temprano, el ambiente comenzó a sentirse en la capital. Algunos aprovecharon la mañana para participar en carreras temáticas, enfundados en las playeras de sus equipos favoritos.
Los Patriotas, finalistas de esta edición, destacaron entre la ola runner, aunque también se dejaron ver jerseys de Vaqueros, 49ers y Acereros, entre otros, demostrando que la pasión por la NFL no entiende de resultados.

Encienden el emparrillado
En los hogares, las cocheras se convirtieron en graderías improvisadas y las salas en puntos de reunión, escenarios perfectos para conocer al nuevo campeón del emparrillado.
En distintos puntos de la ciudad, las parrillas se encendieron y el inconfundible aroma a carbón se apoderó del ambiente. La carnita asada, la botana y las hieleras bien surtidas fueron la compañía ideal en la espera del kickoff.

Abarrotan los restaurantes
Otros aficionados prefirieron el ambiente colectivo y encontraron en los restaurantes deportivos el punto de encuentro ideal. Pantallas gigantes, mesas llenas y gritos al unísono marcaron una jornada en la que Saltillo volvió a demostrar que, aunque el juego se dispute lejos, la emoción se vive como si fuera local.

La nación patriota
Uno de los grupos que llamó la atención fue Patriots Nation, comunidad de aficionados de los Patriotas de Nueva Inglaterra que decidió salir de casa para apoyar a su equipo, que después de siete años volvió a pelear por el trofeo Vince Lombardi en el Super Bowl LX.
La reunión fue organizada por Gustavo Mendoza, quien convocó a amigos y seguidores para compartir la pasión en un ambiente de camaradería, con playeras, banderas y el ánimo al máximo durante cada serie ofensiva.
Este grupo existe en Saltillo desde hace siete años y, aunque su sede habitual es otra, en esta ocasión optó por la tranquilidad y unas pizzas del restaurante Manhattan para vivir la emoción del juego como si estuvieran en el Levi’s Stadium, celebrando cada jugada hasta el último segundo.

Toda una tradición
En el sur de la ciudad, la tradición también se hizo presente con la familia Sosa Molina, que cada año celebra la fecha con un juego de flag futbol en el emparrillado del Yaqui Heredia.
En el cotejo participaron desde los más pequeños hasta los adultos, manteniendo viva una costumbre que mezcla deporte y convivencia familiar.

Aunque en la piel de esta familia están tatuados otros colores y su equipo no disputó la final, por la tarde se reunieron en casa de una tía para seguir cada jugada en apoyo a los Halcones Marinos, confirmando que el Super Bowl es mucho más que un partido.
Así, entre parrillas encendidas, jerseys de todos los colores y gritos que retumbaron en colonias y restaurantes, Saltillo volvió a demostrar que el Super Bowl es una tradición que une generaciones, fortalece amistades y convierte un domingo cualquiera en una celebración inolvidable.

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