Monclova

Publicado el viernes, 14 de febrero del 2025 a las 04:06
Monclova, Coah.- El amor perdura, pero se transforma; con el paso del tiempo los sentimientos juveniles se tornan en respeto y apoyo, consideró Juana María Fuentes Pineda, quien ha estado casada con Rodolfo Hernández Leija, durante 46 años; y hoy, viernes 14 de febrero, cumplirá 67 años de edad.
Habitante del sector Colinas de Santiago, doña Juanita, como la conocen sus vecinos, es originaria de Castaños. Y, como reflejo de San Valentín, el santo de su nacimiento, colma de amor a su esposo y a quienes la rodean.
El ‘flechazo’
Don Rodolfo, es originario de Monterrey, y fue allá donde ambos se conocieron y comenzaron su noviazgo, cuando ella tenía 18 años de edad y él 19, recuerda la entrevistada.
Recordó también que se conocieron en un baile, en la colonia Burócratas.
“Vivimos 25 años en Monterrey, allá nacieron mis tres hijos”, rememoró la adulta mayor, conocida en Colinas por dedicarse a realizar ‘barridas’ y levantar molleras -dijo- además de contar con un negocio de comida.
Sobre sus vástagos, relató que se trata de Luz Carmina, la mayor; Juan Rodolfo de Jesús y Adrián Maximiliano. Con la voz quebrada, menciona que la tristeza más grande que sufre es que hace unos 28 años que no ve a Carmina, desde que ella se casó.
Respeto y paciencia: El secreto
“¿Cuál es el secreto para tener un matrimonio tan duradero?”, se le pregunta a la entrevistada.
“Yo digo que el respeto, el respeto vale más que nada, para mí… porque siempre nos hemos respetado, y la paciencia”, añade.
“El respeto es la base… porque mi esposo nunca me ha dicho una indirecta, una maldición, todo siempre es: amor. La palabra es ‘amor’ aquí… él me habla de amor, yo le hablo de amor”, reitera.
“Nos queremos demasiado. Somos amigos… pero con derechos, de que me mantenga toda la vida”, agrega, dejando escapar una carcajada.
‘Todo cambia, pero el amor aquí está’
Doña Juanita, sostuvo que con el tiempo, el amor deja de reflejarse en los detalles, pero comienza a relucir con apoyo y respaldo mutuo.
“Mi esposo era bien detallista, siempre, en el 14 de febrero, en Monterrey, me traía unas botellas que se vendían con una rosa adentro, él, cada año, me regalaba una de esas; y me regalaba un pastel en una caja chiquita”, recordó.
“Yo era muy amorosa, muy empalagosa, siempre quería que me tuviera cargada en las piernas. Todo cambia, pero el amor aquí está”, insiste, emotiva.
‘Yo lo quiero como el primer día’
“Él es el único hombre en mi vida. No hay otro amor, y después de él, está el amor de mis hijos. Yo todavía le lavo, le plancho su ropa… El amor está aquí porque yo lo quiero como el primer día”.
“Y mis hijos, son mis amores: Mis brazos son mi niña, Carmina. Mis pies son mi segundo hijo; y mi corazón es Max. Y toda yo, soy mi esposo, aquí están mis brazos, esperándolo a él”, dijo.
“Yo le digo a él: ‘Yo no nunca he visto a otro hombre, me voy a morir contigo’. Está canijo, sobrellevar un amor, o un matrimonio, o una pareja, y mi esposo a mí me quiere mucho”, enfatizó.
“Nomás porque no está, para que vieras el amor que nos tenemos, siempre agarrados de la mano”, acotó, reiterando que ayer, al momento de la entrevista, don Rodolfo se encontraba trabajando en su taxi.
Cumplirá hoy 67 años
Doña Juanita, reiteró que mientras antaño su cumpleaños era todo un acontecimiento cuando vivía en Monterrey, con conjuntos y tambora, “aquí no. Pero toda la gente me aprecia, (aquí en Colinas), si preguntas por doña Juanita, todos me conocen”, puntualizó, reiterando que el festejo de hoy será discreto, si acaso “un asadito”, con sus seres queridos, concluyó.
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