Arte

Publicado el jueves, 20 de febrero del 2025 a las 04:00
Saltillo, Coah.- Desde hace casi una década, Mariana Palova ha desarrollado un universo propio en el que la magia, la riqueza espiritual y los rencores humanos conviven de forma caótica. Un mundo que, aunque sucede en esta tierra, está oculto ante los ojos humanos y que está cerca de sufrir su propio apocalipsis: ese es el mundo de la Nación de las Bestias, la saga fantástica que la ha lanzado a ser una de las autoras jóvenes más destacadas del país en su género.
Ahora, después de El Señor del Sabbath (2017), Leyenda de Fuego y Plomo (2020), y la precuela Un Segundo Amor (2023) regresa con Luna de Hueso, la tercera parte de la serie en la que su protagonista Elisse, un joven mitad humano y mitad monstruo, está cada vez más cerca de ser devorado por su parte más oscura. Ese viaje, que inició en la India pasó por Nueva Orleans, en Estados Unidos, lo llevará ahora hasta las lóbregas calles de Salem, la ciudad de las brujas en las que las líneas narrativas iniciadas en el resto de sus libros confluyen.
Con más de 700 páginas, este último volumen se muestra como un ejercicio de creatividad por parte de Palova (Jalisco, 1990), quien apuntó que “el final de Luna de Hueso es apocalíptico debido a la gran cantidad de información y lazos que tenía que terminar de ensamblar porque se venían sembrando desde el primer libro, fue muy complicado que la historia cerrara sin ningún cabo suelto y al mismo tiempo convertirla en una antesala para el cuarto y último libro.. Creo que fue una idea muy, muy difícil de ejecutar.
“ Por eso fue un proceso muy largo, fue una novela que me tomó tres años construir y finalizar. Definitivamente es el desafío más grande que he tenido en toda mi vida. Siempre digo que el siguiente libro es el más duro, el más sencillo, pero como van las cosas, no creo que vaya a ser fácil”, apuntó la autora en entrevista con Zócalo.
Uno de los puntos centrales de La Nación de las Bestias es el uso de diferentes tradiciones mágicas para crear el mundo ficticio en el que se desarrolla y sostenerlo, pero también para mover la historia. Si en El Señor del Sabbath aparecía el vudú, y en Leyenda de Fuego y Plomo la alquimia estaba más presente, en Luna de Hueso se acerca la idea de la divinidad dual: hombre y mujer, día y noche, agua y fuego pero sobre todo el de dejarse vencer y la resiliencia, pues el tema central del libro es la lucha que su protagonista enfrenta por no dejarse devorar por la oscuridad: no dejar de ser humano.
“ Creo que Elisse es una metáfora de la resiliencia de la humanidad, de esa capacidad de, a pesar de todas las dificultades, seguir adelante. Por eso esa dualidad viene representada desde el inicio de la saga, lo tenemos en el elemento más básico de la historia, que es Elisse, un hombre parece mujer. Él es una dualidad entre una cosa y la otra, que se junta en una misma, porque es una sola persona, y esa dualidad es lo que en lo esotérico llamamos lo divino, que es la perfección entre los dos unidos.
“ Otro elemento esotérico lo vemos en el budismo, en muchísimas otras filosofías, religiones y culturas. Entonces, precisamente Elisse es esa encarnación humana de lo divino convertido en dualidad. Entonces, esa metáfora esotérica era algo que quería representar, porque a mí toda la vida el andrógino divino me ha parecido una figura esotérica súper importante, pero muy olvidada, porque vivimos en un mundo eternamente binario, no sólo en términos de género, sino también en las ideas. Nuestro mundo hoy en día está súper polarizado, o piensas lo mismo que yo, o eres mi enemigo. Entonces siento que esa convivencia de la luz y la oscuridad se nos olvida y es importante mantenerla como presente y aprender a vivir en esa dualidad. Entonces siento que la obra, más allá de lo fantástico, toma un sentido esotérico más fuerte, más simbólico”, explicó la novelista.
Así, entre la magia oscura, el ambiente gótico del sur de los Estados Unidos y la tensión creada por el sufrimiento a sus personajes, Luna de Hueso se presenta como el libro más adulto de la saga según sus lectores y la misma Palova quien ha dicho que “mi relación con Elisse es muy maternal, muy tipo madre-hijo, pero todos los lectores me dirán que soy una madre terrible”, y es por ese amor que permite que su personaje cruce estos valles de dolor.
Ya que “Elisse es, para mí, ese hijo que por más que quiera cuidarlo, sé que tiene que quedarse sus responsabilidades y tiene que implantarse al mundo de la forma más dura posible. Porque de otra forma no va a crecer.
“ Entonces, no sé, siento que si fuera mamá sería una mamá muy estricta en algunos sentidos. Pero creo que, y siempre lo he dicho, de todos los personajes de La Nación de las Bestias, creo que es el único que con su fragilidad y torpeza, es el único que habría tenido la capacidad de aguantar todo lo que le ha sucedido a lo largo de la saga. Creo que ninguno de los otros personajes tiene la fortaleza que tiene él.
Entonces, siento que me veo un poco a mí misma en ese sentido. Siento que me considero una persona muy resiliente en muchos aspectos.
“ Por eso creo que ahora, en este libro, Elisse y yo llegamos a un punto en el que hay un sentido para seguir, entonces me da curiosidad saber qué va a pasar con él ahora que estamos en este punto. O qué va a pasar conmigo ahora que estamos en este punto”, explicó la también ilustradora, y añade que “eso lo sabremos hasta el final de la saga, en el siguiente libro”.
A LEER:
Luna de Hueso
De Mariana Palova
Océano Travesía, 2023
792 páginas
595 pesos
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