Saltillo

Publicado el sábado, 20 de junio del 2026 a las 04:40
Saltillo, Coah.- Marco Antonio Guerrero, bolero con más de 30 años de oficio, y Juan Manuel Bárcena, paramédico de la Cruz Roja con 25 años de servicio, ejemplifican la entrega y el sacrificio diario de los padres saltillenses por sus familias.
A través de sus historias, se destaca la vocación de servicio, la resiliencia ante jornadas extenuantes y el valor del trabajo duro como legado para sus hijos.
En el marco del Día del Padre, estos relatos subrayan que la verdadera recompensa es la presencia y la enseñanza de valores, por encima de los riesgos laborales o las carencias del pasado.
Ambos testimonios celebran la oportunidad de celebrar en familia, reafirmando el compromiso con el sustento y el bienestar de los suyos
Trabajar y ser presente, el reto de la paternidad
De lunes a sábado, iniciar el día desde las 5 de la mañana y llegar a casa pasadas las 6 de la tarde es la rutina de Marco Antonio Guerrero Medrano, un bolero de oficio mejor conocido como “el Tony”.
Cada domingo es el día en que por fin descansa y se olvida de su puesto, ubicado en la colonia República, entre las calles de Salvador González Lobo y Lamadrid, pero mañana será especial, pues podrá celebrarse en el Día del Padre.
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En la boleada comencé de repente, nomás me agarré a bolear y ya, vámonos. Vi que me quedaron bien los zapatos y dije: ‘Ahora sí me pongo a bolear’”, relató el padre de familia.
Sin temor alguno
Mientras la fecha llega, los días previos son para seguir trabajando, como lo ha hecho por más de 30 años, para sacar adelante a su esposa y tres hijos, con este noble oficio y otros más que desde pequeño tuvo que aprender.
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Nunca le he tenido miedo a nada”, aseguró. “Empecé vendiendo semillas primero, después paletas, y así me fui hasta que llegué a la ladrillera; luego me puse a vender elotes y me vine para acá, la última ya fue la boleada”, añadió Marco Antonio sobre los empleos que ha tenido a lo largo de su vida.
Sana sus heridas y enseña a sus hijos
Para Tony convertirse en padre fue muy algo muy especial y le ha permitido sanar algunas heridas de su infancia, ya que él no tuvo la misma suerte.
Su padre falleció cuando apenas tenía 8 años y, entre los pocos momentos que atesora, son las pláticas que tenían mientras ordeñaban vacas en los establos, cuando le enseñó a esforzarse y trabajar duro cada día, algo que también le inculcó a sus tres hijos.
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Yo les he dicho que le echen ganas y que trabajen, que no vayan a estar ‘de oquis’, ahí nomás, porque ser papás es una responsabilidad muy grande y tienen que trabajar a fuerzas, aunque no quieran”, explicó sobre la conversación que tuvo con cada uno cuando también se convirtieron en papás.
Este día del padre, más que recibir regalos, el Tony agradece poder estar presente y celebrar con su familia, aunque al final le toqué pagar la carne asada de su propio festejo.

Paternar desde la incertidumbre
Desde hace 25 años, Juan Manuel Bárcena López salva vidas mientras que sus hijos y esposa lo esperan en casa. Como padre y paramédico de la Cruz Roja de Saltillo, sabe que cuando alguien lo necesita, llegar tarde jamás es una opción.
Su trayectoria está marcada por la vocación de servicio y la capacidad de mantener la calma en momentos complicados, tanto en los servicios prehospitalarios, como en su hogar.
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Afortunadamente y lamentablemente, se pudiera decir, es un trabajo de alto riesgo, como muchos. Sabemos que salimos, pero no sabemos si regresamos (…) Sí ha sido difícil porque muchas de las veces el paquete grande se queda con la mamá”, indicó.
Ayuda a su paternidad
Al tener un trabajo de alto riesgo, Juan Manuel vive con la constante incertidumbre de si regresará a su hogar al finalizar cada jornada.
Está expuesto a accidentes de tránsito, agresiones y contagio de algunas enfermedades. Por ello, disfruta cada instante con su familia al máximo, sabiendo que puede ser el último.
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Realmente estamos poco con ellos, pero del día que estamos tratamos de que sea, dentro de lo posible, de calidad”, señaló.
De las grandes satisfacciones que le ha brindado su carrera, guarda con especial nostalgia el día que asistió a su esposa en el parto y valora cómo su conocimiento en primeros auxilios le permitió atender a los suyos ante cualquier accidente del hogar.
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Son muchas ventajas; situaciones que ocurrieron a lo largo del desarrollo de ellos, de su niñez, en la adolescencia, accidentes, digamos caseros, me tocó por ahí apoyarlos”, recordó.
Su trabajo también le brindó la posibilidad de sacar adelante a su familia, su esfuerzo diario y sacrificios le permitieron darles educación y sustento a sus dos hijos: Dania Paola y Juan Enrique, siempre con el apoyo de su esposa Paula.

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