Carbonífera

Publicado el viernes, 5 de agosto del 2022 a las 04:14
Sabinas, Coah.- “Dios me dio una nueva oportunidad de vida, volví a nacer y dejo el oficio de minero, que desde hace más de 20 años realizo, es un peligro constante, una muerte sin salida”, dijo Jorge Alfredo Sánchez Domínguez, sobreviviente del pozo de carbón El Pinabete, ubicado en Agujita, Coahuila.
Con 39 años de edad y más de 20 dedicándose a la extracción del oro negro, Jorge abrió a Zócalo las puertas de su hogar marcado con el número 570 de la calle Adam Rocha, en la colonia Sarabia, para narrar lo sucedido mientras realizaban sus labores cotidianas.

Él es el primero de los cuatro sobrevivientes que logró salir después de luchar más de 15 minutos contra la corriente del agua, ramas, piedras y escombro tras la inundación del pozo donde trabaja desde hace 9 meses.
“ Aunque pudiera parecer poco el tiempo, se me hizo eterno estar allí abajo, nosotros cuatro estábamos en la plancha laborando, apenas íbamos a vaciar cuando vimos que se empezó a inundar, yo tiré la carretilla y corrí junto con mis demás compañeros, nos agarrábamos de las guías pero el agua nos tumbaba, no pasó mucho tiempo cuando se escuchó que algo tronó y sentimos lo peor, el agua subió como 5 metros, luchamos mucho, como podíamos, queríamos vivir, le pedimos a Dios que nos dejara salir, la desesperación que se siente al estar bajo el agua es muy fea”, dijo el minero.
El deseo de vivir los hizo aguantar y nadar por espacio de 30 metros hasta que se calmó el agua y permanecieron estables, “veíamos una luz y seguíamos el caminito, le pedíamos mucho a Dios, gritábamos que tuviera piedad de nosotros y nos ayudara a salir, alguien nos aventó una cuerda y fui el primero en salir, me senté en un pilote afuera a agarrar aire y esperar a que salieran mis tres compañeros y después me fui a casa de mi mamá muy asustado, a avisar de lo acontecido”, dijo.

Sin poder contener el llanto, recordó cómo en ese momento que será inolvidable, todos coincidían en que no querían morir, se ayudaron unos a otros para llegar a la superficie, sólo pensaban en salir todos juntos para ver a su familia.
“ Todos queríamos vivir, sólo pensábamos en Dios”, reitera Jorge Alfredo, al señalar que después de salir golpeado y asustado, tomó su motocicleta para irse directo a casa de su madre Amalia Domínguez y un abrazo bastó para calmar los nervios y aliviar el corazón.
Por la premura, no aparecía en las listas de sobrevivientes ni atrapados, pero fue quien dio parte a las autoridades sobre los lamentables hechos.
“ Es muy difícil que mis compañeros estén vivos, muy apenas se aguanta cinco minutos bajo el agua, si yo me hubiera quedado a esa profundidad seguramente no estuviera con vida; sólo un milagro, es demasiada el agua y la profundidad del pozo, pero Dios tiene la última palabra y como nosotros, sabemos que ellos también se están aferrando a la vida”, reiteró.
En su familia todos se dedican a este oficio y su padre también es sobreviviente, hace 15 años se inundó la mina pero como pudo llegó a la frente larga y eso le salvó la vida para después de una hora salir a la superficie.

Se acabó el minero, asegura abrazado de Diana Rodríguez, su compañera de vida, y recordó que hace 18 años pasó por un incidente similar en una mina del municipio de Progreso, “volví a nacer y pienso retirarme de este trabajo para hacer nuevas actividades, es una muerte sin salida que nadie merece”, finalizó.
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