Yo quería ser como ella, peinarme como ella, bailar como ella y tener los mismos labios voluptuosos que ella. Para mí, decir “Brigitte Bardot” era como decir “París, Francia”. Entonces tenía yo, en 1962, 16 años y no me dejaban entrar a las películas “sólo para adultos”, como en las que actuaba Brigitte Bardot, quien para ese año ya era tan famosa que se creó la “Bardotmanía” que convirtió a la actriz francesa en un verdadero símbolo sexual.
Tanto así que la escritora e intelectual francesa Simone de Beauvoir escribió, en 1959, un ensayo titulado: “Brigitte Bardot y el síndrome de Lolita”, refiriéndose a la novela de Vladimir Nabokov. “El hombre es un objeto para ella, igual que ella lo es para él. Y eso es precisamente lo que hiere el orgullo masculino”. Para la autora de El Segundo Sexo, Brigitte Bardot era como una locomotora a todo vapor, un volcán en plena erupción y un regalo prohibido. Podríamos asegurar, sin exagerar, que sus actuaciones en el cine francés tuvieron en las mujeres mayor influencia que la obra de De Beauvoir.
Hay que decir que Brigitte Bardot nunca se propuso conscientemente convertirse en BB, ella actuaba instintivamente, lo hacía porque así lo sentía, bailaba naturalmente con enorme sensualidad, y lo que quería era gustarle a los hombres, de allí que resultara salvajemente sensual, atractiva y perturbadora.
Con la película La Vérité, estrenada en 1960, Brigitte fascinó al mundo, sobre todo en la escena en que se escucha un chachachá y podemos verla seguir el ritmo bajo las sábanas de su cama: “Yo tengo una muñeca de boca chiquita,/ que dice te quiero, te adoro, mi vida, mi cielo, mi amor”. Esta escena es la favorita de sus fans, y para muchos es una de las más eróticas del cine. ¿Habrá visto la cinta el general De Gaulle? Sin duda, no por nada la eligió, en 1968, como modelo para la Marianne, la figura alegórica de la República Francesa. En sus memorias escribió a los 62 años: “En los cincuenta, época de Francoise Sagan, dicen que me convertí en un verdadero símbolo del cambio, de liberación sexual. En otras palabras, de la más absoluta libertad.
Sin embargo, en el fondo soy bastante moralista. Esta moral viene, probablemente, de mi educación. No hay que olvidar que fui una niña bien, hija de familia, exalumna de colegio de monjas y que vivía en Rue de la Pompe, en el distrito 16. En el cine pude haber tenido la imagen de mujer libre, pero en la vida real era totalmente distinta. Nunca organicé ni orgías, ni fiestecitas escandalosas”.
Brigitte Anne-Marie Bardot nació en París en 1934 y murió en Saint Tropez a los 91 años antier en la madrugada. En todas sus entrevistas declaró que siempre se atrevió a hacer lo que se le daba la gana en su larga vida. No le importaban los rumores y menos las críticas que hacían de ella.
No le importaba envejecer con tantas arrugas, al contrario, estaba orgullosa de ellas. Brigitte Bardot privilegiaba su libertad sobre todas las cosas. Se casó varias veces, el primero de sus cuatro maridos fue el gran director de cine francés, Roger Vadim. Entonces tenía 17 años, practicaba el ballet y ya era una mujer espectacularmente bella, transparente, auténtica, espontánea, pero sobre todo, libre, de allí que se convirtiera, para millones de mujeres de todo el mundo, en una heroína que se atrevía a tomar su destino entre sus manos.
Sin darse cuenta se convirtió en feminista a pesar de ella, aun cuando el movimiento feminista no le atraía particularmente. Brigitte Bardot se consideraba de ultraderecha. Su candidato a la Presidencia era Jean-Marie Le Pen y su candidata, Marine Le Pen, padre e hija, líderes de su partido. Tal vez el amor de la vida de Brigitte Bardot fue Jean-Louis Trintignant. Ambos se divorciaron, de su respectiva pareja, durante la filmación de Y Dios creó a la mujer para vivir plenamente su amor, el cual duró nada más tres años.
Con la muerte de BB, muere también toda una época en que el mundo se daba tiempo para divertirse, convivir y hasta para bailar chachachá. Descanse en paz esta mujer que creó Dios que hizo de su vida lo que quiso. Como escribiera en su autobiografía:
“Como mucha gente recordará, yo me retiré a los 38 años. Me negaba a seguir actuando. La idea de que terminaran por ofrecerme un papel de abuelita me obsesionaba. No es que piense que para ser una buena actriz tienes que ser bella, pero quería que mis ‘fans’ guardaran de mí el mejor de los recuerdos. ¿Sabes? En la vida hay que saber retirarse. Y eso fue lo que hice”. Y finalmente Brigitte Bardot se retiró. pero para siempre.
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