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Arriesgan la vida por servir a Coahuila

  Por Javier Flores

Publicado el lunes, 16 de julio del 2012 a las 14:01


Dedican mucho tiempo a su profesión, a combatir el crimen organizado, y por ello dejan muchas veces de lado a la familia y amigo

Saltillo, Coah.- Josué, Alberto y Jesús han decidido servir a la sociedad en el combate contra el crimen organizado, están convencidos de su profesión como policías, saben de los riesgos que corren y del sacrificio que deben pagar sus familias.

Detrás de ellos también existe un padre de familia, un esposo y un hijo que ha decidido servir a la sociedad en el combate contra el crimen organizado.

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Para ellos es difícil planear el futuro al lado de sus esposas e hijos. En ocasiones tienen que trabajar 24 o 48 horas continuas, o ser asignados a otro municipio de Coahuila por meses. Y aunque sus respectivas esposas y padres lo aceptan, la mayoría de las ocasiones no entienden el porqué de su ausencia en los momentos más importantes que se generan en el hogar.

Están convencidos de que su compromiso es servir a la población, y como ellos mismos lo revelan, a pesar de que por algunos cuantos malos elementos se mancha la imagen de las corporaciones, ellos, Josué, Alberto y Jesús, están convencidos de que con su trabajo diario demuestran que su objetivo es velar por la tranquilidad de la ciudad, del estado y del país.

Josué: 22 años, recién casado y con un año en la Policía Acreditable.

Alberto: casado, con un hijo de 4 años y una esposa muy comprensiva, como él mismo lo refirió. Policía Acreditable.

Jesús: policía Investigador de la PGJE, casado y comprometido a que sus hijas siempre estén orgullosas de él.

Josué y Alberto de la Policía Acreditable de la Secretaría de Seguridad Pública.

Jesús de la Policía Investigadora de la Procuraduría General de Justicia del Estado.

– ¿Cómo llegaron a ser policías?

Josué.- Yo tenía tiempo de querer entrar a la policía; concluyo mis estudios de bachillerato técnico y se abre una convocatoria y es ahí donde la veo y me intereso por inscribirme para presentar los exámenes y es como se me da la oportunidad de ingresar. Yo voy para el año en la corporación, soy de nuevo ingreso.

Alberto.- De igual manera, se nos dio la oportunidad de pertenecer a las filas de la Policía y pues aquí estamos, echándole muchas ganas. Tengo 5 años en la corporación.

Jesús.- Me platican mis padres que desde niño siempre anduve en ese ambiente, con eso de ser policía en la cabeza. No tengo ningún familiar que pertenezca a alguna corporación y siempre me ha gustado, siempre he tenido esa vocación de servir. Es cierto lo que se dice de la Policía, proteger y servir, yo creo que siempre lo he tenido presente y es lo que me ha llevado a cumplir. Yo tengo 13 años en la corporación y siempre he estado muy satisfecho de mi labor.

–¿Qué experiencias o que anécdotas les ha dejado su labor en los cuerpos policiacos?

Jesús.- Tenemos muchas, de muchos años. Yo me acuerdo mucho de una señora. Nosotros investigamos los delitos, yo estoy en el área de investigación de delitos y lo mejor para nosotros como investigadores es que una persona se vaya satisfecha del trabajo que realizó el Ministerio Público y la Policía, que cumplimos expectativas. En el caso de los robos, la gente quiere ver en su casa nuevamente los objetos robados. Recuerdo una señora que nos regaló un kilo de tortillas, la señora muy agradecida nos dijo que eso era todo lo que tenía. Le recuperamos muchas cosas de una tiendita de abarrotes que tenía en una colonia de la periferia, y eso deja mucho a uno como policía, que cumpliste y que la gente se da cuenta de lo que hacemos. Ese kilo de tortillas era lo único que tenía, porque la mayor parte de sus cosas se las habían robado. Eso fue hace como seis años, pero lo tengo muy presente, porque eso es lo que te ayuda a seguir. La gente es muy agradecida cuando se le ayuda.

Alberto.- No me ha tocado una experiencia grande, pero yo creo que lo que hace a uno feli es que la gente te dé las gracias de lo que realizas, siempre te agradecen de buena fe. Eso es lo más importante para un policía.

Josué.- Como voy comenzando en la Policía no tengo muchas experiencias, pero como dice mi compañero, cuando uno va en las unidades y la gente te dice adiós, sobre todo los niños, uno se siente bien, se siente bonito.

–¿Usan ustedes algún amuleto u objeto de aprecio cuando salen a trabajar?

Josué.- No.

Alberto.- No.

Jesús.- Yo salgo con la bendición de mi esposa, de mi familia y es lo que traigo todos los días.

–¿Qué es lo que encuentran más atractivo de su trabajo que da más satisfacciones?

Jesús.- Yo siento la convicción de mi labor como policía, el contacto con la gente y que vea el resultado es lo que te alienta cada día. Uno tiene la convicción, es tu trabajo, es tu manera de vivir y es a lo que nosotros nos dedicamos.

Alberto.- Yo creo que con el tiempo te vas dando cuenta de la vocación que tienes como servidor público, te va gustando lo que haces, te das cuenta que tienes la vocación para ayudar a la gente.

Josué.- A mí me gusta este trabajo, me siento muy a gusto en el poco tiempo que tengo en la corporación y todos los días vengo a trabajar con las mismas ganas.

– ¿Cambiarían su trabajo por otro?

Jesús.- En mi caso definitivamente no, voy a terminar mi ciclo en esta vida siendo integrante de la corporación.

–¿Por qué lo sientes así?

Jesús.- Porque es a lo que me quiero dedicar, yo estoy convencido de lo que hago, me gusta, es mi vida, muchos pueden dar clases y es su vida, muchos pueden trabajar en una empresa como ésta y es su vida, a mí me gusta ser policía y yo creo que hasta que el Señor nos pida vamos a estar en la corporación.

–A pesar de que en la Policía no hay hora, ¿se tiene una hora de entrada, pero no de salida?

Jesús.- Nosotros sabemos de antemano que puede existir una hora de entrada para trabajar, pero de salida no se puede decidir; hemos trabajado hora tras hora y tras hora, 24 horas, 48 horas seguidas, porque así lo requiere la investigación y porque es dedicación, tienes que terminar con la investigación y la tienes que terminar porque concluyes satisfactoriamente el caso y ahora sí puedes ir a descansar. Yo no me puedo quejar de mi trabajo, porque estoy haciendo lo que me gusta.

–¿Qué es lo más difícil de este trabajo?

Josué.- Para mí, que ya no tienes mucho tiempo para convivir con tu familia, ya no compartes mucho tiempo con ellos como antes, como pueden ser los fines de semana en casa de una tía o los amigos y se te acaba eso. Los amigos te dicen que ya no sales y les explicas que es por cuestiones del trabajo. Eso es lo más difícil, estar lejos de la familia y los amigos.

Alberto.- Pues eso es, dejar de ver a la familia, al menos en mi caso; yo tengo un niño de 4 años, me voy en las mañanas y me pregunta todos los días: ¿a dónde vas papi?, y le digo que a trabajar, llego en la noche y ya está dormido, no convivo mucho con él, mi señora se molesta y todo eso, entonces hay que vivir con esos problemas en casa, la familia necesita atención y eso es lo más difícil, llega uno a la casa y ya están todos dormidos, eso es lo más difícil.

Jesús.- Yo creo que hay y tiempo para todo, nosotros sabemos que la Policía es muy absorbente y la verdad es que la familia nunca se acostumbra a eso, nosotros nos sacrificaos un poquito en tiempo, pero siempre el tiempo que nos queda para pasar con ellos es al 100 por ciento, porque se lo merecen, es un sacrificio que estamos haciendo y que están haciendo ellos, el papá, la mamá, los hijos, porque los padres también demandan tiempo, los hermanos, sobre todo los hijos y la esposa, y la verdad que sí buscamos el mejor tiempo para tratar de cumplir con todo.

–Josué, eres el más joven, ¿es difícil sacrificar el tiempo con los amigos y la familia?

Josué.- Es difícil, porque yo tengo 22 años, entonces tú sabes que a esta edad muchos andan en fiestas, en antros… yo ya tengo mi esposa también, gracias a Dios me ha ido bien, es difícil, pero me gusta este trabajo y aquí sigo.

–¿Hay algunas acciones propias de la Policía que los hagan sentir muy satisfechos?

Jesús.- Sí, hay muchas situaciones, como te comento, yo soy de la Policía Investigadora y cumples con tu trabajo, capturas a las personas que estás detrás de ellas, si son dos, tres, cuatro, cinco, eso es muy bueno; cuando existe una banda de cinco personas que están delinquiendo y que vas por uno y que te dice que también era Panchito, y también vas por Panchito, y también andaba Manganito y también vas por Manganito, claro, todo se lleva un tiempo y un proceso, pero al cerrar ese círculo, al tener ya a todos, es una satisfacción muy grande, que te llevaste quizás 48 horas seguidas en lo que el Ministerio Público te da la orden de comparecencia, en lo que haces el informe, en lo que se ubican las personas y termina. Eso es muy satisfactorio para nosotros, ya completaste, ya están los cuatro o los cinco detenidos.

–¿Qué piensan en cuanto a la falta de credibilidad y apoyo a su labor por parte de la sociedad?

Jesús.- Yo creo que falta el acercamiento de la gente, de la ciudadanía, nosotros somos seres humanos, sentimos, pensamos, tenemos también malas experiencias, tenemos familiares que viven malas situaciones, entonces nosotros tratamos de acercarnos también a la gente y lo hemos estado haciendo, pero sí, sí falta un poquito de cooperación de la gente. Nosotros no somos malos, nosotros estamos para ayudarlos, para protegerlos, tienen que confiar en nosotros.

Josué.- Por ejemplo, a nosotros nos toca andar uniformados y equipados y la gente a veces se asusta o le da miedo; tenemos que ir al banco o a alguna tienda comercial a comprar agua, entonces nos ven y se asustan, es cuando decimos que nosotros estamos para protegerlos, no para hacer algo malo. Y sí nos han tocado experiencias que muchas veces, en vez de que nos apoyen nos rechazan… Nos ha tocado en bancos que no quieren que vayamos a retirar dinero por miedo de la gente y nos retiran del banco y sólo se puede quedar un policía; necesitamos más comprensión de la gente.

–¿Cómo generar mayor confianza entre la población?

Jesús.- Yo creo que en gran parte es el trabajo que desarrollamos, que la gente se dé cuenta de que estamos trabajando, cada quien en sus funciones, los compañeros operativamente, nosotros en investigaciones y cada quien su labor. Entonces yo creo que es una manera de que se den cuenta y que tengan la confianza de acercarse con nosotros. Nosotros platicamos mucho con la gente, pero también vemos un poco de recelo, tratamos de que nos comenten las situaciones que hay, quién es la persona que está robando en la colonia y también queremos que la gente participe con eso. Nosotros estamos para ayudarlos, para quitarles ese mal que está ahí y que tiene tiempo. Nosotros estamos para ayudarlos, cualquier elemento de la Policía Municipal, del Estado o Federal está para ayudar.

Josué.- Es lo que comentaba, porque muchas veces andamos buscando algún domicilio en alguna colonia y preguntamos a la gente cuando no lo encontramos, y la mayoría de la gente no nos dice, dice que no sabe, por miedo tal vez, pero si yo vivo en tal colonia seguro conozco a la mayoría de calles y la gente no coopera. También hay experiencias con los niños, la mayoría nos saluda y nos quiere dar la mano, pero muchas veces va la señora con sus hijos y nos dice “¡lléveselo, lléveselo!” y los asustan, y yo le digo que no los asusten, que la Policía está para cuidarlos. Otra vez me tocó oír que un niño le dijo a su mamá cuando pasamos que éramos los viejos feos, entonces les meten el miedo desde niños.

Alberto.- Yo invitaría a la gente que desde casa formen una buena cultura, yo creo que desde ahí empieza todo para salir adelante; porque yo también soy padre de familia, le inculco a mi bebé el respeto a la Policía, no tenerles miedo y eso es empezar desde casa a hablar bien de la Policía.

–Si en sus manos estuviera, ¿qué cambiaría en la estrategia que se sigue para combatir al crimen organizado?

Jesús.- Yo creo que no quitar el dedo del renglón, creo que ahorita estamos en esa etapa de apoyo, de mucha participación, de mucho interés por parte de las autoridades de la seguridad pública y la administración de la justicia; yo creo que es mantener este apoyo y esas ganas de continuar en la labor tanto en seguridad pública como en administración de justicia.

–¿Qué les gustaría hacer en el futuro, cuando lleguen a la mayoría de edad en la corporación policiaca?

Jesús.- A mí me gustaría seguir en la línea que estoy de investigación, sí me gustaría dirigir un destacamento, una coordinación, pero siempre sobre la línea de investigación.

Alberto.- Igual, todos queremos lo mismo, tener un buen puesto, ahorita que estamos jóvenes nos gusta la acción, nos gusta andar arriba de las patrullas, participar en los códigos y nos mueve la adrenalina; ya pasando el tiempo, ya que no me sienta con fuerzas, buscaré otro lugar dónde estar, dónde apoyar con los conocimientos y con las experiencias que uno acumula.

Josué.- Más que nada seguir en la corporación, durar lo más que se pueda, como compañeros míos que ya tienen 5, 10, 12 años de labor.

–Denme tres razones dirigidas a jóvenes para invitarlos iniciarse en esta profesión.

Jesús.- Tenemos que participar todos, tenemos que poner un granito de arena cada quien, los jóvenes tienen muchas ganas, tienen mucha fuerza, tienen muchas expectativas de la Policía, que pongan su granito de arena. Los que ya estamos inmersos en este ambiente sería continuar, no quitar el dedo del renglón, hay muchas áreas en donde también podemos participar, esa sería otra; yo tengo participación en la Academia de Policía y nosotros los invitamos a que continúen, que le echen ganas, les platicamos cómo son las experiencias y las cosas muy buenas que hay, si no ya no estuviéramos aquí. Claro que hay cosas malas que te pegan, pero hay muchas cosas buenas y todo eso tenemos que manifestarlo.

Alberto.- La mayor parte de la gente y la sociedad piensa que los policías somos un poco “burritos”, que por eso estamos aquí y aquí hay oportunidad de ejercer una carrera en seguridad pública; ahorita somos técnicos, aquí hay manera de seguir estudiando, no sólo es ser policía y ahí te quedaste, tenemos la oportunidad de salir a las escuelas, de prepararnos, nos podemos superar. Yo tengo una carrera de enfermería también, pero aquí estamos en la Policía e invito a quien se sienta capaz de estar aquí, que le eche ganas.

Josué.- Aquí se aprenden muchas cosas, los oficiales con más años te enseñan muchas cosas, aprendes mucho de ellos, al igual, también desde la academia empiezas a practicar mucho deporte, hay equipos de futbol y te dan la oportunidad de seguir estudiando, y si te gusta la Policía vas a aprender muchas cosas que ni te imaginabas.

–¿Y creen que el Gobierno se preocupa por la buena relación que debe existir entre la policía y la sociedad?

Jesús.- Yo creo que sí, estamos participando todos, están haciendo énfasis en esa situación, hay muchos problemas en las calles, habemos muchos más policías, más grupos para diferentes funciones y creo que ese es un interés por parte del Gobierno por querer mantener la relación y mantener nuestra tranquilidad.

Alberto.- Yo creo que le falta más… buscar otro tipo de manera de que la sociedad y la policía se una más, creo que le falta más publicidad para lograr ese objetivo

Josué.- Sí falta más publicidad, aunque pocov a poco se está dando, por ejemplo, nuestro grupo ha estado yendo a universidades a dar demostraciones, incluso fuera de Saltillo y más o menos se está buscando la confianza de la sociedad.

– ¿Como sociedad que debemos saber de los policías para entenderlos mejor y apoyarlos como en un Código Rojo?

Jesús.- Yo creo que la gente tiene que estar atenta a lo que está sucediendo en ese lugar, y muy importante, acatar las indicaciones que nosotros les podamos dar. Me han tocado muchas personas que quieren pasar a fuerza por donde hay un bloqueo por parte de la Policía, entonces que se fijen bien qué es lo que sucede y acaten las indicaciones por cualquier autoridad, y si tienen dudas que pregunten cuáles son las vías alternas, pero tienen que ver lo que sucede y si se requiere de un apoyo lo tienen que decir y sobre todo obedecer las indicaciones.

–¿Les han tocado personas que se molestan por las indicaciones?
A
lberto.- Todos quieren ver qué es lo que está pasando, pero uno los hace a un lado porque corre riesgo su vida, pero en ese momento ellos no lo entienden, ellos quieren tener la mejor foto y a veces ni nosotros quisiéramos estar ahí.

Josué.- Un ejemplo sería cuando vamos al Código Rojo, vamos transitando a alta velocidad, muchas veces la gente se asusta y en ocasiones alzamos la voz para que se hagan un lado porque queremos llegar rápido y la gente se molesta porque en ocasiones les gritamos y en estos casos hay que acatar las órdenes y guardar la calma.

–¿Cómo lograr la comprensión de la familia, de los hijos?

Jesús.- Los hijos siempre son demandantes, nunca van a entender el trabajo de nosotros, tratan de comprenderlo pero demandan mucho tiempo, es por eso que el tiempo que le dedicamos a la familia es completo. Por ejemplo, ahora fue la graduación de mi hija, de primaria, y me preguntó que si iba ir a la ceremonia, que si no iba a trabajar y le dije que ya pedí permiso. Por ejemplo, hay fechas como el 24 de diciembre y día último del año en las que no puedes estar. El año pasado, en el día último, me tocó trabajar y el anterior me tocó trabajar el día 24, entonces estás cenando y si te hablan te tienes que ir, entonces mi hija fue lo que me pidió, que fuera a su graduación.

–¿Y esas cosas no te quiebran como padre u hombre?

Jesús.- Ese tiempo que no estás con la familia de alguna manera lo tienen que compensar. Yo trato de regresárselos, yo ya les quité mucho de los años que llevo trabajando, y por ejemplo, ahora que fue la graduación de mi hija pedí permiso un mes antes y les digo que yo lo repongo el próximo fin de semana, o nos ponemos de acuerdo, pero yo necesito ese día para estar con mi hija. Entonces es un tiempo compartido entre el trabajo y la familia.

–¿Y tu esposa lo comprende?

Jesús.- No, me entiende y sabe que es mi trabajo y que me gusta, pero es muy difícil la verdad para ellos. Yo los comprendo porque se quedan en casa y yo ando en la calle trabajando; en el caso del Código, ya les avisaron que hay código, balazos y entonces se preocupan… Eso sí, jamás me han dicho que deje la Policía, ni mis papás, ni mi esposa, porque saben que me gusta, que es mi vocación, me apoyan con eso pero jamás me van a entender porque este trabajo es muy demandante.

–¿Y tú Alberto cómo le haces?

Alberto.- Yo creo que me tocó una buena esposa, muy comprensiva y eso tiene que ver mucho, porque aquí no hay planes, no hacemos planes, porque siempre se te viene abajo, te mandan a otro lado, al menos nosotros estamos expuestos a que nos manden a cualquier parte del estado en cinco minutos, a Piedras Negras, Acuña o Monclova, y así estamos y después de cinco años aquí ya no hago planes. Entonces, el momento que estoy en casa es aprovechado al máximo, de salir a comer, de salir a la plaza a caminar, eso es lo mejor, convivir con la familia.

–¿Y te gustaría que tu hijo fuera también policía?

Alberto.- No.

–¿Por qué no?

Alberto.- Yo creo que… no me gustaría que fuera policía… uno como padre siempre quiere lo mejor para sus hijos.

–¿Y qué te gustaría que estudiara?

Alberto.- Pues no sé… yo creo que periodista.

Tú Josué ¿cómo le haces? ¿Tienen planes de tener familia?

Josué.- Como dice mi compañero, cuando estamos en casa, vivirlo al máximo, porque aquí no puedes planear nada, porque en ocasiones, si mañana nos tocaba salir francos, salir de descanso, a lo mejor nos pueden decir que se suspendió y sigues trabajando, así sea un mes, dos o tres meses; trabajamos seguido un mes y ya te dan ciertos días de descanso, pero se puede trabajar varios meses seguidos. A veces también nos mandan a otra ciudad, y puedes durar hasta medio año y vienes dos o tres días aquí y te regresas, por eso cuando estás en tu casa, pues a disfrutarlo.

–¿Y cómo se baja la adrenalina luego de que participa en un Código Rojo o en una situación de riesgo?

Jesús.- Nosotros cuando acudimos a una situación de riesgo inmediatamente regresamos a nuestra base, se enfría la situación, porque se tiene que enfriar mentalmente y físicamente, platicamos entre nosotros sobre lo que sucedió, incluso vemos errores que tenemos y buscar alguna manera solucionar y eso va bajando el estrés. Nos quitamos el chaleco, dejamos el arma larga; ya estando en la base te sientas y empiezas a comentar lo que pasó, entonces comentamos situaciones como que se cayó el cartucho y tratamos de planear para hacer las cosas mejor y en ese inter se baja la adrenalina, te tomas un refresco, un café.

–¿Cuánto tiempo lleva este proceso?

Jesús.- Creo que cuando menos es una hora platicando de todo lo que sucedió en el Código Rojo, porque es estrés, adrenalina, es todo, es miedo, porque también tenemos miedo y lo tenemos que saber controlar; tratamos de llegar a nuestras casas ya tranquilos y, por lo general, llegas a tu casa y todos están dormidos y descansas.

–¿Pero sí pueden dormir Alberto?

Alberto.- Sí, uno va muy cansado, al menos yo cargo 20 kilos en lo que es el chaleco y el arma; todo el día lo traemos, llegas a tu casa, te lo quitas, descansas, te echas un baño y te quedas dormido, sí descansas, a lo mejor no al 100, pero sí descansamos y en el momento de pánico o de crisis. Llegamos a nuestra base y platicamos de lo que hicimos, qué es lo que está bien o qué está mal, a lo mejor el compañero no hizo lo que le tocaba y hay que corregir esos detalles. Entre todo eso que platicas, a veces hay cosas chuscas y eso te va relajando, eso es con lo que tranquilizamos la adrenalina.

–¿Y tú Josué cómo le haces?

Josué.- En el momento del Código Rojo, como en mi caso que soy de nuevo ingreso, se puede decir que esto es nuevo para nosotros, pero nos gusta esto y tratamos de soltar todo lo que traemos, bajándonos de la unidad, corriendo y muchas veces gritando y ahí sueltas toda la adrenalina, el estrés, llegas a tu base y empiezas a platicar lo sucedido, y llegas a tu casa como un día normal con tu familia.

–¿Gozan de un sueldo satisfactorio?

Jesús.- Yo opino que deberíamos de ganar más. Creo que debemos de trabajar un poquito más en eso, porque creo que sí debería ser mejor sueldo para los integrantes de las corporaciones.

Alberto.- Creo que sí nos hace falta un mejor sueldo y no porque ganemos más bajo dejaremos de hacer bien nuestras funciones, nosotros salimos todos los días a trabajar, a apoyar y ayudar a la gente, tal vez el sueldo no es muy bueno verdad, pero la gente puede confiar en nosotros, nosotros vamos a ayudarles, a echarles la mano y ya veremos después lo del sueldo.
Josué.- Igual, debería de mejorar el sueldo, uno está aquí porque le gusta, por vocación, pero sí debería de mejorar un poco el sueldo.

–Los policías no dejan de ser humanos, ¿cuáles son sus miedos?

Jesús.- Exactamente, no dejamos de ser seres humanos, pero creo que uno de los miedos es no poder hacer difusión… Yo le platico a mis hijas qué es lo que yo hago y saben perfectamente mi función. Mi mayor miedo es que ellas se vieran defraudadas por mí y que dijeran que su papá hizo algo malo, ese es mi mayor miedo, que ellas llegaran a perder la confianza en mí por todas las situaciones que estamos pasando, porque no dicen la Policía Investigadora o la Policía Operativa, es la Policía en general, entonces es una preocupación que tengo y que no pierdan esa idea, que ellas no se vayan a decepcionar de su papá.

Alberto.- Todos tenemos miedo y creo que el miedo más grande es salir algún día y no regresar ver a mi bebé, ese es el miedo más grande. Todos los días que salgo a trabajar me despido de ellos, porque la verdad no sé si vaya a regresar, pero ese es mi miedo más grande, no volver a verlos, no regresar.

Josué.- Ese es el miedo más que nada, ya no regresar a tu casa y dejar sola a tu esposa y a tu familia.

–¿Se han convertido en héroes, la gente los reconoce así, los profesionistas, los funcionarios, los políticos?

Jesús.- No en su totalidad, yo creo que falta eso. No estamos pidiendo un reconocimiento público, pero sí que se den cuenta de la labor que realizamos, del riesgo que tenemos, de lo que estamos haciendo por todos nosotros, por los ciudadanos, por las familias; que sí merecemos que cuando menos nos saluden no le digan al niño que ahí va la policía para asustarlos. Entonces sí merecemos un reconocimiento por parte de la ciudadanía porque es mucho lo que nosotros invertimos para ellos, son muchas cosas, tiempo, esfuerzo, que a veces no es suficiente, pero créanos que lo hacemos por convicción. Pero sí nos falta por ejemplo de parte de los políticos.

–¿Cómo es la vida de un policía sin uniforme?

Josué.- Normal como la de cualquier otra persona, sales al cine, a reuniones familiares, a los centros comerciales, a hacer el mandado y cuando ya no traes uniforme dedicarles todo el tiempo.

–¿Cambia la vida haber elegido esta profesión?

Alberto.- Pues sí, no cambia mucho el traer el uniforme o no, porque siempre te haces a la idea de que siempre eres policía, siempre estás alerta y ya no existe esa confianza de irte a comer y sentarte normal, y en nuestro caso se queda esa espinita, esa idea, estás viendo hacia todos lados y te tienes que cuidar.

Jesús.- Es cierto, siempre somos policías, en todo el tiempo, uno no deja de ser policía por el hecho de estar con la familia, pero sí, yo voy al cine, nos vamos a comer y cuando hay oportunidad nos vamos de vacaciones, todo lo que podemos hacer lo hacemos, dejas tu trabajo pero nunca dejas de ser policía.

–¿Cuando hay Código Rojo reciben llamada de sus familias?

Josué.- Sí. Muchas veces nosotros que vamos en la unidad, en la parte de atrás de la patrulla, a veces escucho que va sonando mi celular o el radio y no puedo contestar, y me imagino cómo se ha de sentir mi esposa o mi mamá cuando no contesto, pero ellas saben que no lo puedo hacer, entonces cuando se calma la situación trato de regresar la llamada y decir que estoy bien. Pero sí se preocupan y enseguida te marcan para saber cómo estás y dónde estás.

–¿Qué opinan de la corrupción, el lavado de dinero? Un ejemplo es el caso de lo que pasó en el aeropuerto de la Ciudad de México, cómo generar confianza…

Jesús.- Creo que las propias acciones. Si hubiera corrupción no estuvieras al momento de los enfrentamientos, entonces la gente se da cuenta de que acudes, de que hay intercambio de disparos, de que hay lesionados, de que estás participando en esa situación, que ellos lo solicitan y estás ahí. Hay personas detenidas, hay personas consignadas al penal, entonces la gente se da cuenta de eso. Es muy difícil llegarle a la gente, se está haciendo; yo creo que el trabajo es lo que nos va a presentar, se está dando el servicio. A mí me ha tocado el intercambio de disparos y si yo anduviera en otros asuntos pues ni voy, entonces eso la gente se da cuenta.

–Sin duda por uno la llevan todos, porque ha habido detenciones de compañeros suyos que han sido detenidos por autoridades federales, ¿qué hacer para quitar esa imagen?

Alberto.- En el caso de nosotros, cuando nos invitaron a ser parte de la Policía Acreditable, a nosotros nos mandaron a hacer exámenes de control de confianza, estuvimos en un periodo para poder ingresar a la Policía y creo que el estar aquí habla bien de nosotros, de que somos unas personas confiables.

Josué.- Por algo el nombre de Policía Acreditable y esperamos contar con la confianza de la gente; esta policía se puede decir que es nueva y estamos tratando de ir a todos los llamados que hace la gente y que muchas veces llegamos y no era cierto, pero tratamos de atender todos los códigos rojos.

–¿Para las mujeres también hay espacios en la Policía?

Jesús.- Sí hay mujeres y se han ido incrementando, como les comentaba, yo participo en la Academia de Formación Inicial y ha habido un incremento en mujeres, si no mal recuerdo en esta academia hay 12, entonces sí hay participación, y les comenté que me daba mucho gusto que hubiera muchas mujeres y mucha gente que decidió entrar a la academia; de un total de 40, 12 son mujeres.

Alberto.- Tenemos una compañera que es muy buena con las armas, le echa muchas ganas, le gusta andar atrás de la unidad con nosotros, ella es operativa, le gusta subir y bajar de la patrulla, corriendo y es buena con su arma larga; da gusto tener una compañera como ella.

Josué.- En nuestro grupo nosotros tenemos tres compañeras y ellas en los cursos recibieron el mismo trato que los hombres, no hubo preferencia; cuando corríamos ciertas distancias era la misma, cargan el mismo peso que nosotros, la misma arma, el casco, entonces ya tienen la confianza de que sea mujer u hombre porque están preparados de igual manera. Nuestra Policía se divide en tres: análisis táctico, investigaciones y operaciones, y en investigaciones hay más mujeres, al igual que en análisis táctico por ser menos operativos como nosotros.

–El presidente electo dice que va a cambiar la estrategia anticrimen, ¿creen que se va a disminuir la violencia?

Jesús.- Yo espero que sí, que se realice un cambio, obviamente no es un cambio de un día para otro, es un trabajo muy fuerte, pero yo espero que sí y tengo confianza que se dé un cambio porque sí se necesita, tengo fe en que sí habrá un cambio.

Alberto.- Yo también espero que haya un cambio para bien de todos.

Josué.- Creo que es lo que esperamos todos, es el cambio que han estado prometiendo, pero igual, nosotros a seguir trabajando como lo hemos hecho, a echarle más ganas y ojalá se dé ese cambio que nos prometen.

–¿Cuál sería el último mensaje para la ciudadanía?

Jesús.- Invitar a los jóvenes a que participen en cualquier corporación, que se enlisten en las academias, que pongan su granito de arena, no podemos dejarle todo a los gobernantes y los administradores, tenemos que participar todos, cada quien con su granito de arena. Invitar a los jóvenes a que conozcan, investiguen y pregunten para formar parte de una corporación policial, la que más les interese, pero que participen junto con nosotros y con quienes están haciendo todo lo necesario para salir adelante de esta situación.

Alberto.- Pues sí, invitar a todos los jóvenes que tengan ganas de pertenecer a algún cuerpo policiaco que lo hagan, y también a la sociedad a que nos ayude a realizar bien nuestro trabajo, estamos dispuestos a ayudarlos en cualquier cosa, simplemente hay que pedirlo.

Josué.- Igual, invitar a los jóvenes, yo soy joven y aquí estoy… que se integren a cualquier corporación o con nosotros, en la Policía Acreditable y por eso hemos estado yendo a universidades para invitar a los chavos a que se integren con nosotros y pueden seguir estudiando, que sepan cómo es un policía… y pues, aquí los esperamos.

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