México.- La Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) inició una queja de oficio relacionada con la muerte de las periodistas María Marcela Yarce Viveros y Rocío González Trápaga.

El organismo informó que su personal contactó a directivos de la revista Contralínea, en donde trabajaba una de ellas, y se enfoca en la localización de los familiares de las víctimas con la finalidad de ofrecerles apoyo.

La CNDH refirió que con dichas muertes suman ocho los periodistas asesinados en lo que va del año y 74 de 2000 a la fecha, por lo que advirtió que permanecerá atenta a la actuación de las autoridades y de las investigaciones para esclarecer los hechos, “que por ningún motivo deben quedar impunes”.

“Las agresiones, amenazas, intimidaciones y persecuciones que sufren los trabajadores de los medios de comunicación, inhiben y limitan la libertad de expresión”, aseveró la CNDH en un comunicado.

A su vez, la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal (CDHDF) expresó sus más sinceras condolencias y su solidaridad a las y los familiares de las periodistas asesinadas.

En un comunicado, el organismo capitalino condenó enérgicamente esos asesinatos que atentan directamente contra la libertad de expresión y la convivencia social en el Distrito Federal.

El ente local exigió a las autoridades competentes “una investigación inmediata, exhaustiva, hasta agotar todas las líneas del caso, para dar con los responsables materiales e intelectuales del este artero crimen que enluta al periodismo mexicano”.

En el mismo sentido, la delegación Iztapalapa condenó el crimen y exigió su pronto esclarecimiento, así como el castigo a los responsables, al señalar que un ataque a la libertad de prensa es una agresión contra la democracia, "es un acto inadmisible e intolerable".

Expresó asimismo su solidaridad con los familiares, amigos, compañeros de trabajo y con todos los mexicanos por lo ocurrido, así como su apoyo a la revista Contralínea.