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Talento actoral, mayor herencia de Rafael Sánchez Navarro

El Universal

El 18 de febrero de 1965, Manolo Fábregas (1921-1996) estrenó el teatro que aún lleva su nombre.

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México, D.F.- El 18 de febrero de 1965, Manolo Fábregas (1921-1996) estrenó el teatro que aún lleva su nombre.

Compartió el escenario con Silvia Pinal y Fernando Soler en la obra “Cualquier miércoles”, de Muriel Resnik. Entre los invitados estaban María Félix y Guadalupe Borja, esposa del entonces presidente Gustavo Díaz Ordaz.

Rafael Sánchez Navarro, hijo de don Manolo, tenía siete años de edad y hoy no se acuerda bien de aquel suceso; “seguramente andaba yo en la dulcería”, dice en entrevista.

Lamenta no haber podido estar presente, hace 10 días, cuando se develó una placa para conmemorar 45 años de aquella primera función. Él estaba grabando los capítulos finales de la telenovela “Pobre diabla”, en la que interpreta al maloso Horacio.

En 1981, Sánchez Navarro y su padre actuaron juntos en una obra que estremeció al público asistente, “El hombre elefante”, montada precisamente en el teatro Manolo Fábregas.

Recuerda que alguna vez, mientras recibían un interminable aplauso final de una función, “sentí que mi papá me apretaba la mano con más y más fuerza; volteé a verlo y estaba bañado en lágrimas. Entonces me dijo con la voz entrecortada: ‘¡Qué bonito puede ser esto!, ¿verdad, hijo?’ Yo también me puse a llorar, sabiendo perfectamente de lo que él estaba hablando”.

Le pedimos que también nos cuente un momento difícil al lado de Manolo Fábregas, quizás un fuerte regaño o algo por el estilo. Su respuesta es conmovedora: “Él me daba su opinión acerca de lo que creía que estaba bien o mal, pero no recuerdo un regaño de su parte. Fue el mejor papá del mundo, el mejor amigo y el mejor maestro.

“Para mí es un privilegio ser su hijo y haber trabajado a su lado es algo incomparable. También es una responsabilidad y la asumo completamente. En mis 30 años de carrera creo haber sido siempre un actor profesional, con mucho respeto tanto para el público, como para mis compañeros de trabajo”.

La bisabuela del entrevistado, Virginia Fábregas, fue la actriz y productora teatral más importante de México en los albores del Siglo XX.

Manuel Sánchez Navarro, padre de Rafael, se convirtió en Manolo Fábregas, precisamente en honor a ella.

Tanto Manolo Fábregas como Rafael Sánchez Navarro recibieron la medalla Virginia Fábregas que entrega la Asociación Nacional de Actores (ANDA) por más de 25 años de trabajo.

Doña Virginia y Manolo tenían una sentencia que los definía de pies a cabeza: “Hágase lo que se deba, aunque se deba lo que se haga”. Bajo esa premisa, él produjo un centenar de obras y construyó seis recintos teatrales: San Rafael, Virginia Fábregas, Manolo Fábregas (remodelación del Nuevo Teatro Ideal), México, Renacimiento y Fernando Soler.

Tal frase le parece a Rafael Sánchez Navarro “una hermosa manera de pensar y mira que te lo dice alguien que también ha arriesgado sus centavitos como productor. Salvador Garcini dice que lo más importante es el trabajo, que la salud va y viene (ríe)”.

Cuatro de los seis teatros mencionados los renta actualmente Fela Fábregas, la viuda de don Manolo, a la empresa Ocesa. Rafael respeta y apoya esa decisión de su madre, pues no vislumbra un mejor inquilino en el medio.

Acerca de su trabajo en Pobre diabla, Sánchez Navarro se declara satisfecho, “tal como lo están también los ejecutivos de la empresa (TV Azteca)”.

Le gusta interpretar villanos “porque son los que más recuerda la gente”.

Afirma no saber nada de ratings: “Lo mío es actuar y dar la menor lata posible en las grabaciones, lo demás está fuera de mis manos”, dice a KIOSKO.

Sobre sus planes comenta: “Por lo pronto descansar, porque trabajé año y medio sin parar, incluyendo fines de semana; se me juntó la obra Lobos con la telenovela, ya te imaginarás”.

No quiere adelantar nada, pero dice que en Azteca “está por cuajar algo nuevo”, y también tiene una propuesta para hacer teatro en el Festival Cervantino.

Rafael creció tras bambalinas empapándose de la magia del teatro; estudió actuación en Inglaterra de 1974 a 1976 y en California de 1977 a 1979.

Además de actor, es productor y director de teatro, recientemente dirigió la obra Después de la lluvia con Verónica Merchant y Daniel Martínez.
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