Internacional
Por
AFP
Publicado el viernes, 7 de octubre del 2011 a las 01:33
Estados Unidos.- Frente a la tienda de Apple en Washington, un fanático de la marca de la manzana depositó el jueves por la mañana tres viejos ordenadores Macintosh en el centro de varias velas, flores y hasta una manzana: “Este es un homenaje a Steve Jobs sin el cual nunca hubiera sido ingeniero”.
En el lujoso barrio de Georgetown en Washington, Clarence Labor, de pantalón oscuro y camisa celeste, estacionó su gran todoterreno negro con cristales ahumados frente a la vidriada tienda blanca de Apple. Sacó tres Macintosh viejos y los puso frente a la entrada.
“Quería rendir homenaje a Steve Jobs. Si hay una persona en el mundo gracias a la cual me convertí en ingeniero es él”, dijo Labor, un ingeniero de Intel.
“Es un privilegio haber vivido en la misma época que él. Podemos decirle a nuestros hijos y a nuestros nietos que lo conocimos”, agregó, conmovido, este fanático incondicional de Apple, quien comparó a Jobs, fallecido el miércoles, con Thomas Edison, el fundador de General Electric, famoso por haber democratizado la bombilla de luz.
En el improvisado altar había una manzana, flores, cartas, una docena de velas y tres máquinas “vintage” en color crema, los célebres ordenadores de Apple de la década de 1980.
Elogiados por ser fáciles de usar, conocidos por popularizar el uso del ‘ratón’ y por la novedosa interfaz gráfica que sigue caracterizando hoy a los ‘escritorios’ de las computadoras, el ordenador Macintosh fue lanzado en 1984. Los tres ejemplares traídos por Labor tienen el logo de la manzanita mordida con los colores del arco iris que caracterizaban a Apple en los años 1980 y 1990.
“Estos son mis primeros ordenadores Mac. Los compré en 1985 en una tienda Mactore de California cuando acababa de terminar mis estudios. Y si los tengo hasta ahora es porque no están obsoletos”, dijo Labor, que se enorgullece al contar que se cruzó con Steve Jobs en 1980 en una conferencia de Intel.
“En aquel entonces era sólo el director general de una empresa, no el gurú que es ahora”, agregó el musculoso ingeniero.
Mientras hablaba, un joven depositaba un iPod plateado en el que había escrito en negro “Thank You, RIP” (Gracias, descanse en paz). Uno de sus amigos colocaba un ratón blanco en Apple con la palabra “Gracias”.
Otros fans también dejaron cartas con ramos de flores. “Gracias por hacer mi vida mejor. Te voy a extrañar, Jobs”, decía en una de ellas.
En otra, “Alex Smith” escribió: “Steve Jobs era como oro puro (…) que brillaba intensamente. Su espíritu inventivo continuará viviendo con nosotros gracias al iPod, al iPhone, al iPad y a todos los otros productos de Apple”.
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