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Guillermo Flores
Guillermo Flores
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26 Noviembre 2011 05:04:03
Universidad ‘Autónoma’ de Coahuila
La Universidad de Coahuila fue fundada en 1957 mediante un decreto emitido por al Congreso del Estado, siendo en 1973 que se le otorga la autonomía a la máxima institución educativa de la entidad. Durante su corta historia la institución de educación pública superior más importante del Estado, ha recorrido un camino nada dócil en búsqueda de fomentar la importancia de la educación superior dentro de la comunidad coahuilense.

La autonomía universitaria faculta a la Universidad Autónoma de Coahuila a la toma de decisiones propias sin la intervención de entes ajenos a la casa de estudios. Dicha autonomía universitaria queda en entre dicho cuando de recursos financieros se trata. Las cuotas de inscripción e ingresos propios de la Universidad son irrisorias ante el alto costo que tiene la preparación de cada estudiante de la UAdeC, y es ante éste desbalance financiero, que existe la necesidad de obtener recursos extraordinarios para solventar el subsidio educativo de los estudiantes, comprometiendo la supuesta autonomía a la necesidad lógica, de contar con recursos provenientes del Gobierno estatal y federal.

Desde su fundación y posterior autonomía, se decidió que la Universidad tendría plena libertad en el manejo así como en la operación de sus recursos propios y que por otra parte el Gobierno federal y estatal se encargarían de financiar el presupuesto requerido por la UAdeC en partes iguales. Es bueno recordar “que ante la falta de libertad económica es casi imposible lograr la libertad de acción”

Por otra parte, la Ley Orgánica de la UAdeC, faculta a la comunidad universitaria para la elección libre y secreta de sus máximas autoridades administrativas y legislativas, entiéndase Rector y Consejo Universitario. El puesto de Rector, máximo responsable de los destinos de la Universidad, siempre ha sido ocupado por personas afines al Gobernador en turno del estado y miembros de un linaje “distinguido” de la UAdeC.

Para muestra de lo anterior basta con analizar los últimos siete procesos de elección de Rector de la UAdeC, es decir los últimos 17 años. En 1994 es electo el Dr. Alejandro Dávila; para 1997 es nombrado rector, El Ing. José María Fraustro Siller ex Director de Asuntos académicos de la UAdeC, al ganar las elección a Francisco Duarte, tres años después nuevamente es elegido rector al ganar un proceso electoral sin contrincante enfrente, para el 2004 es elegido Jesús Ochoa Galindo siendo éste antes tesorero general del UAdeC venciendo en el proceso electoral al Dr. Astorga de Torreón, para su reelección Ochoa Galindo resulto ganador de un proceso electoral nuevamente sin contrincante. Para el 2007 resulta ganador de la rectoría de la UAdeC el Lic. Mario Ochoa Rivera, antes Oficial Mayor, en un proceso electoral sin contrincante enfrente, siendo reelecto tres años después nuevamente sin contrincante en el proceso electoral.

En resumen, en los últimos 17 años se han realizado siete procesos de elección de rector, solamente en dos de los siete procesos, la comunidad estudiantil y el profesorado de la UAdeC ha tenido la oportunidad de elegir entre dos posibles opción, en las restantes 5 elecciones el candidato oficial ha ido en caballo de hacienda.

Mas resumen, 1997 el Rector hereda al cargo al antes Secretario Académico, este a su vez al terminar su proceso, le sede el cargo al ex Tesorero General, siguiendo la tradición al terminar su mandato este sede el control de la rectoría al otro Oficial Mayor de la UAdeC y para completar el virtuoso círculo de amigos, hoy en día se escucha que el próximo Rector de la UAdeC será el actual Tesorero. ¿Pues qué bonito grupo de amigos no?

La Supuesta autonomía de la UAdeC esta en total tela de juicio, sus finanzas están supeditadas a los deseos de los diputados, al Gobierno Estatal y Federal. En cuanto a su régimen interno este ha sido controlado desde antaño por un mismo grupo de amigos que se aferran a seguir controlando los destinos de universitarios.

La comunidad estudiantil ha cambiado la reflexión, análisis y pensamiento, por la fiesta, el alcohol y las pachangas. Lejos quedaron aquellos momentos en que las Facultades de Jurisprudencia, Economía y Comunicaciones, en los procesos electorales donde competía el candidato oficial contra nuevas elecciones resultaban ganadoras las segundas.

Los jóvenes universitarios actuales, son dóciles, domesticados y apáticos. Su conciencia no vale más que unas cuantas botellas de alcohol, buenas fiestas y uno que otro cartón de cerveza. La comunidad universitaria está perdida en el laberinto de la desilusión y cada vez ven con más lejanía la importancia de la democracia universitaria.

Cabe aclarar que algunos ex rectores han mostrado su valía y experiencia con el paso del tiempo, pero sinceramente es una desgracia que en nuestra amada alma mater, no existan grupos de pensamientos diferentes, que disciernan del pensamiento común y que representen opciones distintas para la comunidad universitaria. Es necesario recuperar la natural rebeldía juvenil, pero una rebeldía con sentido.

La capacidad de tomar decisiones sin intervención ajena año 1957, cuando por medio de un decreto expedido por el Congreso del Estado, se aprobó la creación de un organismo público destinado a la educación superior, con el nombre de Universidad de Coahuila. El entonces gobernador del Estado, Sr. Román Cepeda Flores, designó al Lic. Salvador González lobo como primer rector de la institución. En mayo de 1960 se aprobó el escudo, así como el lema de la Universidad, que dice: “En el Bien Fincamos el Saber”.

Los autores del escudo fueron: de la iconografía, el Ing. José Cárdenas Valdés; del lema, el Lic. Arturo Moncada Garza; y de la descripción heráldica, el Prof. Ildefonso Villarello Vélez. En 1973 se concede la autonomía a la universidad. Se inicia entonces una nueva etapa, cuyo primer objetivo fue establecer el régimen jurídico actual, propósito que se cumple con la elaboración del estatuto universitario en el año de 1975, instrumento que norma toda actividad dentro de la institución. Al escudo original se le agregó la palabra “autónoma”, dando origen al nombre actual de nuestra máxima casa de estudios: Universidad Autónoma de Coahuila.

Como institución pública al servicio de la comunidad, la UAdeC está comprometida ante la sociedad a cumplirlo.
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