A la mayoría de los saltillenses –niños, jóvenes y adultos– nos resuena el nombre de Vito Alessio Robles cuando se menciona, no solo por tratarse de un militar, político, escritor o historiador mexicano, sino además, porque el centro cultural de mayor afluencia y mejor oferta en el ramo que se ofrece en la ciudad lleva su nombre.
Vito Alessio nació el 14 de agosto de 1879 en Saltillo, Coahuila, hijo mayor –de siete– de Domingo Alessio Bello –comerciante y originario de Salerno, Italia– y Cristina Robles Rivas. En su juventud, Vito estudió en el Ateneo Fuente –institución de la que escribió en sus memorias (ingresé al Ateneo Fuente, escuela preparatoria del estado de Coahuila, por la que todos los hijos de esta entidad federativa hemos tenido y conservamos gran cariño)– y más tarde ingeniería en el Colegio Militar, graduándose en 1902.
En 1910, siendo teniente coronel del Ejército Federal, bajo las órdenes del coronel Samuel García Cuéllar, combatió a los maderistas en la Batalla de Casas Grandes, Chihuahua. Antes había tomado las armas contra los yaquis. Durante el periodo presidencial de Francisco I. Madero, a pesar de habérsele opuesto, ocupó los cargos de inspector general de Policía, subdirector de Obras Públicas y agregado militar en Roma.
Más tarde, renunció al Ejército Federal y se unió a la División del Norte. Fue delegado a la Convención de Aguascalientes (gobiernos emanados de la misma lo responsabilizaron de la conducción del Distrito Federal) y al disolverse dicha asamblea retomó el bando carrancista, comisionado para estudiar la organización del ejército estadunidense. El general revolucionario llevaba apunte personal de todo lo que sucedía al interior y exterior del estado, desde 1912.
Después de 1920, sería diputado, senador y ministro plenipotenciario en Suecia; tras los años de representación diplomática, reside algún tiempo en el extranjero y su regreso al país es para dedicarse al periodismo, la histografía y la docencia.
Además de maestro universitario, del Colegio Militar, sobresalió como periodista en el Heraldo de México, El Demócrata, El Universal y Excélsior, bajo los seudónimos de “Tobías O. Soler”, “Pingüino Macho” y “V Albores”. Sus principales intereses como autor siempre fueron sobre la Revolución, Coahuila y Nuevo León.
Su primer libro, Bibliografía de Coahuila, histórica y geográfica, fue publicado en 1927. Su hija Ángela fue la heredera de su vasta biblioteca, que hoy se encuentra resguardada en el Centro Cultural Vito Alessio Robles, y que refleja aspectos de la vida privada del general, así como de su trayectoria política.
El espléndido edificio guarda memoria simbólica de más de 26 mil volúmenes, entre ellos documentos del gobierno maderista, la Convención de Aguascalientes, el constitucionalismo, el gobierno de Carranza, documentos de Francisco Serrano y de Arnulfo R. Gómez, entre muchos otros, así como algunos efectos personales del general. La casa se encuentra en el corazón de la ciudad y es una de las construcciones del siglo 18 que conserva la recia y austera arquitectura vernácula coahuilense.
El mural que cubre majestuosamente las paredes del patio principal es uno de los más grandes de México ejecutado por una mujer: Elena Huerta. El mural plasma a lo largo de 450 metros cuadrados la historia de la región y de Saltillo, en el que se observa el entretejido social, cultural y político desde la época prehispánica hasta los años 70, articuladas armoniosamente para entender la comunidad de la que hoy somos parte.
Vale la pena mencionar, que gracias a sus directores, Javier Villarreal (†) y Esperanza Dávila, así como a sus valiosos equipos de trabajo, la estructura de la casona, habitaciones y patios, se han cuidado y restaurado con esmero, no simplemente para conservar lo material, sino incorporando en todo ello los valores que conllevan la construcción de un pueblo y que recibe ahora diferentes tipos expresiones culturales.
Por ello, hoy que recordamos el natalicio de don Vito Alessio Robles, no está de más visitar el Centro Cultural que lleva su nombre, en el que una de las puertas con más de 200 años de existencia, nos dará la bienvenida a un mundo, con otra mirada, la de nuestro origen.
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