Estamos por concluir el primer mes del año del quinto de Gobierno de Andrés Manuel López Obrador. Nos habían impuesto una narrativa basada en el fundamentalismo de mercado en la cual las medidas de golpe en contra del estado de bienestar que iban desde privatizaciones hasta el desmantelamiento de cualquier beneficio social, intentaban negar la naturaleza política de sus decisiones, pretendiendo hacerlas parecer en una lógica de neutralidad económica en beneficio de la estabilidad de los mercados desde la perspectiva del Fondo Monetario Internacional que regulaba la disciplina e imponía un model o de política económica.
Se le acusaba del déficit financiero cuando realmente el problema se había agravado precisamente por el rescate al ya de por si privilegiado grupo de banqueros.
Hoy, el aumento de los ingresos gubernamentales se ha obtenido de la cancelación de fideicomisos opacos cuya operación beneficiaba a intereses particulares pero sobre todo del cobro legítimo de impuestos que desde hace décadas se venían condonando a los llamados grandes contribuyentes entre los cuales destacan los mismos prominentes oligarcas que fueron rescatados por el Fobaproa. La quiebra del Estado fue propiciada por un neoliberalismo corrupto y pretendió soportarse en el desmantelamiento del estado del bienestar.
La administración del Gobierno de la República encabezada por el compañero presidente López Obrador demuestra que es posible mantenerlo en los márgenes del sistema.
Del 30 de noviembre de 2018 al 11 de enero de 2023 el peso ha tenido una apreciación del 7% frente al dólar y está fortaleza de la moneda se debe la confianza que tienen los inversionistas en México.
El mensaje más interesante de la cuarta transformación es el renacimiento en geopolítica de un país que viene de una revolución y de distintas luchas internas que le permitieron construir una identidad nacional y una posición frente a la potencia hegemónica que lo amenazó desde su primer tiempo de vida independiente, por eso nos parece ahora posible enfrentar con un proyecto comunicativamente razonable el bienestar y oponerlo a la racionalidad sistémica impuesta por los organismos financieros internacionales.
Luego de la larga noche neoliberal, la política económica de la 4T plantea desde la izquierda una operación dentro de los límites del sistema que se resiste a través de los grandes medios de comunicación y de los políticos del antiguo régimen.
De esta manera cobra vigencia el pensamiento marxista sobre la libertad que no debe fincarse de manera estricta en el ámbito político como pueden ser la libertad de prensa, los derechos humanos, las elecciones libres y la autonomía judicial.
La verdadera libertad se encuentra en la relación social que mejore las condiciones de producción y en ese sentido los programas sociales prioritarios, la organización democrática de los trabajadores, la transformación de las relaciones capitalistas y la necesidad del empoderamiento popular que se oponga a través de la movilización sobre los intentos de dominación que en si mismos son un acto de violencia. De violencia ilegítima por más fundamentos legales que se aporten cuando sea en contra de los oprimidos.
En la libertad estamos construyendo en el breve espacio que nos deja el sistema, un mundo nuevo.
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