Arte

Publicado el lunes, 16 de enero del 2023 a las 04:00
Ciudad de México.- Liudmila Ulítskaya, autora rusa con antepasados ucranianos judíos, ha revolucionado la literatura de su país.
Desde su novela Sóniechka (1992) desafió los abordajes narrativos y el retrato de las identidades. En reconocimiento a su obra, en septiembre pasado recibió el Premio Formentor de las Letras 2022, un reconocimiento que ella aceptó con afecto y que resulta un desafío cultural frente a la situación global. El galardón, según el jurado, le fue conferido por “el poderoso aliento narrativo con que registra las más sutiles emociones del alma humana, por la sensibilidad con que cuenta la epopeya de las personas arrojadas al laberinto del mundo, por la delicadeza con que rehabilita la dignidad de los hombres y mujeres sometidos al despótico azar de la desdicha, por la soberbia índole de sus personajes y su ondulante, aguda y deslumbrante conversación”.
Con 79 años, la autora se encuentra actualmente exiliada en Berlín desde marzo pasado, casi obligada a salir de su país por uno de sus hijos cuando comenzó el conflicto bélico entre Rusia y Ucrania, del cual ha sido crítica, a tono con diversas voces del mundo literario y editorial.
En ese contexto, la Feria Internacional del Libro (FIL) de Guadalajara la invitó a estar presente en la pasada edición del encuentro, pero un problema de salud impidió su asistencia, según informó entonces a REFORMA el departamento de comunicación del Premio Formentor.
Sin embargo, la autora, candidata frecuente el Nobel de Literatura, respondió una entrevista concedida a propósito de la entrega del galardón, que recibió a distancia en la FIL.
¿Qué ha significado para usted este premio y las conversaciones que ha suscitado, sobre todo en el clima político en Europa?
Un premio siempre es un buen evento. A decir verdad, hasta ahora no he notado ninguna reacción especial. Desde el punto de vista político, el hecho de que el premio se haya concedido a un autor ruso en medio de esta monstruosa campaña militar demuestra que la cultura está por encima de la política. No puedo sino acogerlo. Gracias al jurado que también antepuso la cultura a la política.
En general ¿cómo es el contacto que tiene y ha tenido con la cultura hispana?
El primer libro “adulto” que leí cuando aprendí a leer fue el Quijote de (Miguel de) Cervantes. Era un volumen académico enorme, con muchos comentarios y notas, y, para una enorme sorpresa de mis padres, estuve leyéndolo durante mucho tiempo. Es que los niños de esa edad suelen leer cuentos de hadas. Así que, creo que se puede afirmar que mi primer libro fue un libro español en una traducción rusa, y muy bueno, por lo que puedo juzgar ahora.
En su momento, la literatura escrita en español causó en Rusia un gran revuelo: fue la época en que se tradujeron por primera vez al ruso autores de habla hispana, lo que inauguró una larga temporada de fascinación por el realismo mágico y el ensayo que roza el borde de la ficción con matices esotéricos.
Las relaciones entre las mujeres en sus libros funcionan siempre dentro de un entendimiento adelantado a su época. Hoy, con las discusiones sobre los feminismos, ¿siente que se están dando pasos importantes que cambien el rumbo de los hechos históricos que hoy vivimos?
Mi vida ha funcionado muy bien en algunos aspectos: el hecho de ser mujer no me ha obstaculizado en ninguno de mis empeños. Esta es la razón por la que no me he involucrado activamente en el feminismo como movimiento. Si hubo algo que me obstaculizó en alguna de mis iniciativas fue mi carácter, no mi género. El propio feminismo surgió como reacción a la supresión de las mujeres por parte de los hombres. Nunca he experimentado la “represión” en la vida pública ni en mi vida familiar. Tengo que preguntar a mis maridos (me he casado tres veces) qué opinan al respecto. A lo mejor he estado eligiendo a los “compañeros adecuados”. No digo que no exista este problema, sólo que en mi vida no lo hubo. Aunque por descontado me solidarizo con el movimiento. Más aún, creo que con las mujeres al mando, el mundo sería mucho más sano y seguro.
A LEER:
Sóniechka (1992)
Los alegres funerales de Alik (1997)
Mentiras de mujeres (2002)
Sinceramente suyo, Shúrik (2004)
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