Espectáculos
Publicado el martes, 1 de abril del 2014 a las 00:17
Saltillo, Coah.- Una de las cualidades más asombrosas de Octavio Paz era la capacidad de nombrar, desde la poesía, aquello que parecía innombrable. Un empíreo talento que dio frutos no menos extraordinarios en el ensayo y la crítica literaria. La lucidez era tal, que al abordar los grandes temas como el erotismo o la muerte, su palabra era siempre una revelación.
En sus versos aparecen momentos etéreos y mundanos, filosóficos y amatorios, todo en una comunión profunda, esclarecedora, inmune al tiempo. Él lo dijo: “La poesía es conocimiento, salvación, poder, abandono. Operación capaz de cambiar al mundo”. ¿El poema?: “una posiblidad abierta a todos los hombres”.
Hoy se celebra el centenario del nacimiento de Octavio Paz, una figura compleja que transformó el curso del siglo 20 mexicano: poeta, ensayista, diplomático, embajador, intelectual, enamorado. Fechas como estas son una nueva oportunidad para adentrarse en esa intensa experiencia lectora, pues es indudable que dentro de su obra de largo aliento, aparece esa “plegaria al vacío”, ese “diálogo con la ausencia”, “nostalgia del paraíso”, que es la poesía.
Estaciones de su vida
El poeta Jorge Fernández Granados, ganador del Premio Internacional de Poesía Jaime Sabines y lector de Octavio Paz explica que, por lo menos, existen tres etapas muy claras en la poesía del Nobel mexicano. La primera se refleja en el libro “Libertad bajo Palabra”, con obra de 1935 a 1957; la segunda es su estancia en Nueva Delhi y sus viajes como diplomático en la década de los 60, y la tercera es el regreso a México.
“Es una reconciliación quizá con su cultura y de sus penas, pero desde la perspectiva de un hombre que literalmente ha visto el mundo y ha asimilado la propia realidad de su país, de su cultura, frente a las otras realidades humanas”, agregó el escritor. Es en este momento cuando llega la revista “Vuelta” y especialmente el libro “Árbol Adentro”, uno de los más significativos para Fernández.
Aunque él reconoce que las columnas de la poesía de Paz son interminables, hay tres que el propio poeta señalaba sobre su obra: la libertad, el amor y la palabra. “Esas fuentes de creencia están todo el tiempo en su poesía, la búsqueda de la libertad, de que el poema sea la libertad misma en cuanto a formas; por otro lado está el amor, el vínculo, la comunión amorosa, el diálogo con el otro, con un prójimo que también es necesario para él”, detalló.
Para Fernández Granados, los libros de Paz son grandes aventuras del pensamiento y sorprendentes construcciones del lenguaje.
HAY QUE ‘ORAR’
El escritor piensa que es saludable olvidarse un poco de toda esa marea mediática sobre el aniversario, que podría ser de pronto abrumadora. Sugiere que debemos tomar un libro de Paz, abrirlo y leer un poema.
Fernández recuerda una entrevista que le hizo Enrique Krauze a Octavio Paz, donde éste habló de su rutina cotidiana, que empezaba con la lectura de los periódicos y después su larga jornada de compromisos. Pero al término de su día leía por lo menos un poema y afirmaba que esas eran sus oraciones.
“No hay que olvidarse al final de ese pequeño instante de comunión con algo más trascendente, que viene a través de las palabras escritas en sus poemas.
“Creo que si tenemos ese gesto, sería una manera de volver a encontrarse con él.”, señala Fernández sobre la imponente y a la vez amorosa obra de Paz.
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