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Por
Yadira Leos
Publicado el martes, 1 de abril del 2014 a las 15:00
Saltillo, Coah.- Como una persona muy alegre y amiguera recordarán al padre José Ángel Blanco, a quienes sus feligreses lo despidieron ayer con cariño haciendo guardia en el templo del Santo Niño de la Salud.
La amistad fraternal se hizo presente desde que arribó el cuerpo del querido sacerdote a la iglesia para ser velado, pues siempre permaneció acompañado.
Hace cinco años llegó enfermo a la colonia El Mirador, pero esto no le impidió trabajar con las familias y jóvenes. Debido a su diabetes hace dos años perdió una pierna, situación que le minó el ánimo un poco, pero la comunidad de feligreses y sus amigos no lo dejaron solo, sino que le dieron ánimos y consiguieron una prótesis, motivo por el que continúo con sus actividades.
Los feligreses de las comunidades en donde trabajó siempre recordarán los sermones del sacerdote pues aseguran era claro y directo, siempre expresaba palabras atinadas en las homilías que los hacía reflexionar.
Originario de Parras y de una familia humilde, el padre José Ángel salió de su tierra para luchar por la vida y costearse sus estudios. Fueron 34 años dedicados al sacerdocio los que avalan el trabajo y la amistad con cientos de feligreses.
“Era una persona que daba todo por los feligreses, anoche estuvo llena la iglesia de amigos de las varias comunidades en las que predicó, lo recordaré como un padre, hermano y tío”, señaló Hernán Rentería, feligrés que acudió a despedirlo.
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