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Publicado el jueves, 10 de abril del 2014 a las 14:10
México D.F.- Hay acciones que valen Finales y ayer Julio César Domínguez tuvo un par de ellas.
Quizá uno de los jugadores con menos reflectores en Cruz Azul, pero el defensa central marcó un gol y evitó otro en el 2-0 sobre Tijuana (2-1 global) que tiene a los cementeros en la Final de la Concachampions.
Porque La Máquina ya piensa en Toluca y sueña con el Mundial de Clubes en Marruecos, porque hoy está en otra Final, la décima en 15 años.
Pero no todo fue color de rosa porque al final se produjo un conato de bronca y el árbitro sacó las rojas a Javier Gandolfi y Jesús Corona.
Esa fue la tercera ocasión en que los jugadores de ambos equipos pelearon en un partido caliente, en el que algunos futbolistas dejaron que los venciera la emoción.
Como fue el caso de Hernán Pellerano que tras el final del partido le lanzó una violenta patada a Ismael Valadez, pero el árbitro no se percató de la acción.
Cruz Azul acabó así un duelo en el que se fue arriba en el marcador desde el 2’ luego de un centro de Gerardo Flores que Javier Güemez desvió para provocar el autogol.
La Máquina encontró el gol que le dio la Final al 55’ cuando Julio Domínguez metió un zurdazo tras una jugada de táctica fija en la que Pellerano perdió la marca.
Christian Giménez tuvo el tercero en un disparo tras el que el balón pegó en el travesaño, pero después Tijuana atacó con todo y así Domínguez se volvió el héroe de la noche al desviar el balón antes de que pasara la línea de gol.
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