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Por
Rosendo Zavala
Publicado el miércoles, 30 de abril del 2014 a las 13:00
Saltillo, Coah.- “Yo maté a un pelado nomás por pleitista. Lo que pasa es que se le ahogó una chiva y me dio mucho coraje, entonces por eso también lo ahogué, lo empujé como media hora en el agua cuando él cayó boca abajo, lo presioné con mis manos hasta asegurarme de que ya no se moviera”.
Ésas fueron las palabras de Francisco Sandoval Torres cuando narró a su patrón la forma en que, cegado por la ira, mató a su sobrino en las primeras horas del sábado.
Tras una investigación realizada por agentes ministeriales desde el pasado fin de semana, establecieron que el pastor se habría visto implicado en la desaparición de Emeterio Salazar Rivera, ocurrida el pasado fin de semana en la presa El Tulillo.
EL CRIMEN
Según versiones del homicida confeso, durante la mañana del 26 de abril estuvo trabajado con su víctima en el predio situado en el ejido Hipólito, donde se dio la discusión por el animal que se les fue al agua y pereció.
Enojado, el vigilante, de 37 años, reclamó colérico a su sobrino por lo ocurrido, y en seguida lo golpeó sin encontrar respuesta de su víctima debido a que, según dijo, “Pancho (el sobrino) era tan religioso que ni las manos metió para defenderse”.
Según la versión dada por el agresor ante las autoridades, la disputa se dio en la orilla de la presa hasta que logró someter a su pariente, presionándolo durante varios minutos en el agua. Al percatarse de que ya no se movía, huyó dejando el cuerpo inerte en el fondo de la presa.
A la mañana siguiente, el victimario volvió al lugar para buscar el cuerpo, pero no lo encontró, retirándose con el rifle con que cuidaba el predio, sin imaginar que durante la noche de lunes sería detenido por policías municipales que lo vieron caminando con el arma.
Por su parte, los familiares de Emeterio acudieron ante las autoridades para reportar su desaparición, exigiendo que interrogaran a Francisco, debido a que presuntamente él fue la última persona con quien estaba antes de que desapareciera.
Entonces los agentes ministeriales interrogaron al trabajador, que estaba encerrado en las celdas municipales y quien desde un principio confesó ser el autor del crimen.
INFRUCTUOSA BÚSQUEDA
Luego de la confesión, un contingente de elementos policiales de diversas corporaciones se apostaron en el sitio del homicidio, guiados por el trabajador que horas después afrontó a su patrón para, con lágrimas en los ojos, decirle que se había convertido en asesino.
Durante más de seis horas una cuadrilla de Bomberos con base en Ramos Arizpe realizó una intensa búsqueda del cuerpo, sin obtener resultados, pese a las pistas que les dio el asesino. Será hoy cuando la búsqueda se reanude.
El asesino.
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